Respirar por la boca: ¿cómo afecta al desarrollo oral del niño?

25 Nov 2022

¿Sabías que determinados hábitos, como la respiración oral o una escasa masticación, pueden afectar al correcto desarrollo de la boca del niño, provocando problemas de maloclusión y mala alineación de los dientes? Profundizamos sobre ello con la odontóloga Tamar Longás.

Durante el crecimiento y el desarrollo de la boca de los niños, podemos influir de forma muy positiva en muchos aspectos. Uno de los más significativos es el de la respiración. 

Respirar bien es fundamental para el correcto desarrollo de la boca del niño. Por ello, es importante que observemos si nuestro hijo está respirando de forma adecuada.

Las señales más evidentes que indican que algo no está funcionando como debería son las siguientes:

  • El niño está siempre con la boca abierta porque no respira bien por la nariz.
  • Ronca por las noches.
  • Hace apneas durante la noche.
  • Tiene voz nasal y da la sensación de estar siempre congestionado.

Todas estas manifestaciones deben ser valoradas por un experto. Si nuestro hijo o hija respira por la boca, no sirve de nada decirle que cierre la boca y respire por la nariz, porque es probable que haya algo que se lo impida. Por lo tanto, es fundamental diagnosticar la causa en cada caso para poder solucionar el problema.

¿Por qué los niños respiran por la boca?

Las principales causas que están detrás de los problemas respiratorios en los niños son:

Hipertrofia de las amígdalas y de las adenoides (39% de los casos).

Rinitis alérgica (34% de los casos).

Desviación del tabique nasal (19%).

Hipertrofia de los cornetes (12%).

Pólipos, tumores y otro tipo de causas menos frecuentes, que englobarían el 6% restante de los casos.

Consecuencias de respirar por la boca en niños

Cuando el aire entra por la boca directamente, no se calienta ni se filtra en las fosas nasales, por lo que es más fácil que los niños contraigan infecciones de las vías respiratorias.

Pero, además, la respiración oral puede producir un mal desarrollo de la boca. La posición de la lengua en un niño que respira por la boca hace que el paladar no crezca como debería y se quede más estrecho. Asimismo, al respirar por la boca, pueden producirse maloclusiones que no se darían si el niño respirara bien por la nariz.

Las maloclusiones que encontramos con frecuencia en niños con respiración oral son:

Mordida abierta: los dientes no llegan a contactar en la parte de delante.

Mordida cruzada: los dientes y/o molares de arriba muerden por dentro de los de abajo.

Compresión maxilar: paladar estrecho.

Desviación mandibular debido a la compresión del maxilar: la mandíbula se desvía a la derecha o a la izquierda para buscar una posición en la que los dientes encajen mejor, ya que el espacio de arriba es más estrecho que el de abajo y los dientes no encajan bien en una posición normal.

Muchas veces, estos problemas, si se detectan a tiempo, se pueden resolver de forma espontánea, sin necesidad de hacer ningún tratamiento de ortodoncia.

En otras ocasiones, no es suficiente con corregir el patrón de respiración y hay que realizar, además, un tratamiento de ortodoncia entre los 8 o 10 años de edad, antes de que salgan todos los dientes definitivos.

¿Cómo cambia la cara del niño si respira por la boca?

Cuando la respiración oral se prolonga durante varios años sin ponerle solución, solemos encontrar que no solo la boca y los dientes se ven alterados, sino que la cara del niño o de la niña adquiere unos rasgos característicos de la respiración oral, que recibe el nombre de Facies Adenoidea. Los rasgos más comunes son:

  • Cara estrecha.
  • Nariz estrecha.
  • Orificios de la nariz estrechos.
  • Ojeras marcadas.
  • Boca entreabierta.
  • Labio superior corto e incompetente.
  • Labio inferior evertido y grueso.

El trabajo en equipo entre el odontólogo, el logopeda y el otorrino es fundamental en el diagnóstico y el tratamiento de estos niños.

Por todo ello, la Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO) recomienda que los niños acudan por primera vez al dentista a los seis años de edad, ya que, a esta edad, podemos diagnosticar alteraciones en el desarrollo de dientes y maxilares, y trabajar en su corrección de una manera muy sencilla.

La masticación, otro factor fundamental para el desarrollo de la boca

Masticar es un ejercicio importantísimo para el desarrollo de la musculatura de la boca y de la cara, y también para el desarrollo de los dientes, del maxilar y de la mandíbula.

Por este motivo, los niños deben acostumbrarse a masticar cosas duras. No hay que abusar de los purés, las cremas, el pan de caja o la bollería, ni tampoco ofrecerles jugos en lugar de fruta. Es importante que conozcan que los diferentes alimentos tienen distintas consistencias y que aprendan a apreciar no solo su sabor, sino también su textura y dureza.

Por lo tanto, hay que volver al bolillo o a la telera, a la rodaja de melón, a comer las manzanas a mordiscos o un buen filete de carne… Todo lo que nosotros hemos hecho siempre lo tienen que hacer también nuestros hijos.

Dra. Tamar Longás Crespo
Licenciada en Odontología
y Máster de Ortodoncia por la Universidad Complutense de Madrid.
Especialista en ortodoncia y ortopedia dentofacial en niños y adultos.
@tamarortodoncia
www.tamarlongasortodoncia.com

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¿Tu hijo tiene problemas para respirar bien? ¿Qué problemas asociados has detectado? ¿Está siguiendo algún tipo de tratamiento? ¡Déjanos tu comentario!  

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