Medicamentos en el embarazo: el ginecólogo informa

3 Aug 2022
Medicamentos en el embarazo

Durante el embarazo, debes prestar atención a los fármacos que consumes, pues muchos pueden atravesar la placenta y provocar efectos adversos en el feto. ¡Consulta con tu médico antes de tomar cualquier medicamento!

En principio, ninguna mujer embarazada debería medicarse si el fármaco no está prescrito por su médico. Sin embargo, diversos organismos sanitarios, incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS), estiman que más del 90% de las embarazadas consume fármacos de venta libre, tabaco, alcohol o drogas ilícitas.

Los fármacos y las drogas causan el 3% de las anomalías congénitas; el resto se deben a causas hereditarias, ambientales o desconocidas.

¿Cómo afectan los medicamentos al feto?

Los fármacos se transfieren de la madre al feto principalmente a través de la placenta, del mismo modo que pasan los nutrientes para el crecimiento y el desarrollo fetal.

Ya en la placenta, fármacos y nutrientes atraviesan la delgada membrana que separa la sangre materna de la fetal.

Los fármacos pueden afectar al feto de varias formas:

  • Actuando directamente sobre el feto y causando lesiones, desarrollo anormal o muerte.
  • Alterando la función de la placenta, estrechando los vasos sanguíneos y reduciendo el intercambio de oxígeno y nutrientes entre el feto y la madre.
  • Provocando la contracción de los músculos del útero y lesionando, así, indirectamente al feto al reducir la cantidad de sangre que recibe.

¿Cuáles son los períodos de más riesgo?

Los efectos adversos de los fármacos durante el embarazo dependen de la edad del feto y de la naturaleza, la potencia y la dosis del fármaco.

Si se consumen en los 17 días inmediatamente posteriores a la fecundación, algunos medicamentos pueden causar la muerte del embrión o no afectarlo en absoluto. Durante esta fase, el feto es realmente resistente al desarrollo de anomalías congénitas.

El feto es particularmente vulnerable entre los días 17 y 57 posteriores a la fecundación, porque, en estos días, los órganos se están desarrollando. Los fármacos que llegan al feto en esta fase pueden provocar un aborto, una anomalía perceptible en el momento del nacimiento o un defecto imperceptible que puede o no resultar evidente con el paso de los años.

Los fármacos administrados después de que el desarrollo de los órganos se ha completado, probablemente, no causarán anomalías congénitas evidentes, pero sí podrían alterar el crecimiento y función de órganos y tejidos del bebé.

Valoración del beneficio-riesgo

En principio, el ginecólogo recomienda a todas las mujeres que están embarazadas evitar el consumo de medicamentos en la medida de lo posible. De hecho, si miras el prospecto de cualquier medicamento, verás una leyenda desaconsejando su uso estando embarazada o instando a la mujer a consultar con su médico.

No obstante, a lo largo de la gestación, se pueden dar situaciones en las que la embarazada necesita tomar algún medicamento, por ejemplo:

  • Medicamentos para las náuseas: los médicos aconsejan medicamentos antieméticos a las mujeres que sufren náuseas o vómitos. Recurre a tu médico para que te recete uno indicado a tu estado.
  • Medicamentos para las alergias: si sufres alergias y tomas antihistamínicos, debes saber que están desaconsejados durante el embarazo. Lo mejor es evitar aquello que pueda desencadenar una crisis alérgica. Sin embargo, si eres asmática, actualmente, los médicos recomiendan tener controlada el asma durante el embarazo. Esto significa que puedes seguir usando los inhaladores, ya que es mayor el riesgo de un asma incontrolada que la toma del medicamento. En cualquier caso, es conveniente evitar aquello que pueda desembocar en una crisis asmática.
  • Analgésicos: si sufres dolores de cabeza, resfriado, dolor de espalda o cualquier otro síntoma que requiera la ingesta de analgésicos, ten en cuenta que el paracetamol se considera seguro durante el embarazo, aunque, si se puede, debe evitarse. Sin embargo, la aspirina o el ibuprofeno no se aconsejan.
  • Antibióticos: deben evitarse las sulfamidas, las estreptomicinas y las tetraciclinas. En general, los antibióticos no están recomendados, pero consulta con tu médico si sufres alguna dolencia que requiriera su uso.
  • Medicamentos para la hipertensión: varios estudios han revelado que las embarazadas tratadas con los antihipertensivos de la familia de los IECA (enalapril, captopril, o lisinopril, comúnmente utilizados) durante el primer trimestre de gestación tienen casi el triple de riesgo de dar a luz a bebés con serios defectos de nacimiento que las que no los toman e, incluso, que las que utilizan otros fármacos para la hipertensión.

¿Qué hacer en caso de tratamiento crónico?

Si tomas medicación por alguna enfermedad o problema crónico, debes consultar siempre a tu ginecólogo antes de planear tu embarazo, o en cuanto sepas que estás embarazada.

El especialista determinará si debes o no continuar con el tratamiento y podrá considerar otras alternativas. La regla de oro: consume solo los medicamentos que tu médico determine y tómalos en las pautas y el modo que indique.

Si padeces alguna enfermedad crónica y tomas fármacos diariamente, lo ideal es que hayas realizado una consulta médica preconcepcional antes de buscar la concepción para modificar aquellos tratamientos que fueran necesarios. Pero si ya es tarde para eso y estás embarazada, debes acudir con la mayor brevedad a tu ginecólogo, quien determinará los cambios farmacológicos necesarios.

También debes suspender el consumo de preparados magistrales para adelgazar, aspirinas, analgésicos en general y fármacos antiestreñimiento hasta que consultes con el ginecólogo o la matrona si su consumo es seguro durante el embarazo.

¿Qué medicamentos no se deben tomar en el embarazo?

La embarazada solo debe tomar medicamentos prescritos específicamente por su ginecólogo u obstetra, y siempre bajo su supervisión.

Como información adicional, incluimos una lista de los fármacos que no deben tomarse cuando se está intentando un embarazo o se está esperando un bebé.

  • Aspirinas y otros analgésicos no esteroideos.
  • Ansiolíticos y antidepresivos.
  • Analgésicos opioides y barbitúricos.
  • Protectores de la mucosa gástrica.
  • Antiespasmódicos/anticonvulsionantes.
  • Litio. Diuréticos y anabolizantes.
  • Antibióticos como las tetraciclinas o aminoglucósidos.
  • Ácido retinoico.
  • Yodo radioactivo y metimazol (para problemas tiroideos).
  • Algunos fármacos para el acné y otros problemas cutáneos (como la isotetrinoína y el etetrinato).
  • Quimioterapia oncológica (fármacos citostáticos).
  • Hormonas sexuales, como los progestágenos sintéticos, las hormonas androgénicas (masculinizantes) y el dietilestilbestrol (DES), un estrógeno sintético.
  • Anfetaminas.
  • Anticoagulantes, algunos antiarrítmicos y antihipertensivos.
  • Algunos medicamentos para la caída del cabello.

Consejos sobre el consumo de medicamentos en el embarazo

  • No todos los medicamentos son 100% seguros e inocuos para todas las personas por igual.
  • En determinadas situaciones, los beneficios que aportan ciertos medicamentos son mayores que los riesgos que estos entrañan.
  • Antes de tomar cualquier medicamento sin receta, procura aliviar tus síntomas y malestares utilizando otros métodos.
  • Ante la duda acerca del consumo de un fármaco durante el embarazo, consulta siempre con tu médico, ginecólogo u obstetra.
  • La recomendación de evitar el consumo de fármacos se extiende a varias semanas antes de intentar el embarazo e incluye los suplementos nutricionales y las plantas medicinales.

Teresa Gómez Sugranes.
Especialista en Ginecología y Obstetricia.

del Centro Médico Teknon