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- Mitos de la lactancia materna: descubre qué es verdad y qué es falso
Mitos de la lactancia materna: descubre qué es verdad y qué es falso
Existen numerosos mitos sobre la lactancia materna que no tienen una base científica y pueden llegar a comprometer su inicio y mantenimiento. La especialista Carla Quintana, más conocida en redes como @matronaparami, nos aclara qué hay de cierto y de falso en algunas de las creencias más arraigadas sobre este tema.
- ¿Por qué surgen tantos mitos sobre la lactancia materna?
- 10 mitos de la lactancia: qué es verdad, qué no y qué en parte
- 1. Beber mucha agua, mucha leche o comer por dos aumenta la producción de leche
- 2. El estrés, los disgustos o los nervios pueden “cortar” la leche
- 3. Algunos alimentos ayudan a produccir más leche materna
- 4. La cirugía estética de pecho impide dar pecho
- 5. El tamaño y la forma del pecho influyen en la lactancia
- 6. La cesárea dificulta la lactancia materna
- 7. Dar el pecho evita el embarazo
- 8. Si no diste pecho a tu primer hijo, no podrás hacerlo con el segundo
- 9. El calostro no alimenta lo suficiente al recién nacido
- 10. Si tienes mastitis o grietas debes dejar de amamantar
- Otros mitos de la lactancia que hay que desterrar
- Preguntas frecuentes: qué es verdad y qué es falso en la lactancia materna
- Contenido extra: pódcast de Mi bebé y yo con Carla Quintana, sobre los mitos de la lactancia
- Referencias y bibliografía
La lactancia materna es uno de los procesos más naturales y beneficiosos tanto para el bebé como para la madre. Sin embargo, existen numerosos mitos de la lactancia materna que todavía circulan, muchos de ellos sin base científica, y que pueden llegar a comprometer el inicio y mantenimiento de la lactancia
. En este artículo, la matrona Carla Quintana aclara qué es verdad y qué es falso en algunas de las creencias más extendidas sobre la lactancia, aportando información basada en la evidencia y en su experiencia acompañando a madres en esta etapa tan especial.
¿Por qué surgen tantos mitos sobre la lactancia materna?
Los mitos suelen transmitirse de generación en generación. A veces nacen de la observación, otras de experiencias personales, pero casi nunca se basan en estudios científicos.
Estos mitos influyen en tres aspectos importantes:
- Pueden dificultar el inicio de la lactancia materna exclusiva.
- Generan inseguridad o frustración en la madre.
- Llevan a que algunas familias desteten antes de lo recomendado.
Por ello es fundamental diferenciar entre mitos y realidades, para que cada madre pueda tomar decisiones informadas y disfrutar de su lactancia con confianza.
10 mitos de la lactancia: qué es verdad, qué no y qué en parte
A continuación repasamos diez de los mitos de la lactancia materna más extendidos. Todos ellos carecen de base científica, pero siguen influyendo en cómo muchas madres viven esta etapa. Aquí te explicamos qué hay de verdad y qué es falso en cada caso:

1. Beber mucha agua, mucha leche o comer por dos aumenta la producción de leche
Durante la lactancia, sí se recomienda aumentar la ingesta de agua. De hecho, tu propio cuerpo te lo va a pedir. Al dar el pecho, estás alimentando e hidratando a tu bebé, pero, al mismo tiempo, te estás deshidratando tú. Debes prestar atención a las señales de tu cuerpo (boca seca, por ejemplo) e hidratarte cuando sientas la necesidad de hacerlo.
Lo mismo sucede con la comida. Cuando alimentas a tu bebé, estás quemando calorías. Por eso, la lactancia materna también te ayuda a recuperarte físicamente del parto. No se trata de comer por dos, sino de tomar un extra, pequeñas cantidades de alimentos que, sobre todo, te aporten energía (frutos secos, fruta, etc.).
El tema de la leche sí es un mito: no por beber más leche aumentarás tu producción de leche materna.
2. El estrés, los disgustos o los nervios pueden “cortar” la leche
La producción de leche está muy influida por las hormonas, en concreto, por la prolactina y la oxitocina. El nivel de estrés y de nerviosismo afecta, a su vez, a la producción hormonal. En consecuencia, no es que la leche se “corte”, pero sí se puede ver disminuida su producción si la mamá está nerviosa, estresada, etc., porque el organismo también está produciendo menos hormonas.
Por tanto, es importante que las mamás estén tranquilas, seguras y confiadas para producir la correcta cantidad de leche, y también para que transmitan tranquilidad a su bebé, ya que los pequeños perciben absolutamente todas las emociones de la mamá.
3. Algunos alimentos ayudan a produccir más leche materna
Hoy en día, no hay estudios que certifiquen al 100% que un alimento ayude a aumentar la cantidad de leche materna. La producción depende de la demanda. El pecho produce lo que se le pide de una forma correcta.
Por lo tanto, a mayor demanda, mayor producción de leche. Por lo que respecta a la alimentación, lo importante es seguir una dieta saludable, variada y equilibrada.
4. La cirugía estética de pecho impide dar pecho
Depende del tipo de operación. Hoy en día, la mayoría de las operaciones, tanto de reducción como de aumento de pecho, se hacen pensando en que la mujer pueda dar de mamar en un futuro. En la mayoría de los casos, los conductos mamarios no se ven afectados y la mamá puede dar el pecho sin problemas.
5. El tamaño y la forma del pecho influyen en la lactancia
El tamaño del pecho no influye en la producción de leche. Hay que eliminar el mito de que un pecho grande produce más cantidad de leche y un pecho pequeño, menos.
No obstante, sí existe un tipo de pecho con forma de tubo, conocido como pecho tubular, que, normalmente, por su constitución, produce menos leche. En este caso, seguramente la mamá necesitará un apoyo extra para alimentar al bebé.
El tipo de pezón (plano, invertido, etc.) tampoco debería suponer un problema para la lactancia. Si la mamá recibe el asesoramiento necesario y aprende a dar el pecho de la forma correcta, con la ayuda, por ejemplo, de pezoneras, y vigilando el agarre, la producción de leche no debería verse afectada.

6. La cesárea dificulta la lactancia materna
Una vez que expulsamos la placenta de nuestro cuerpo, aumenta la prolactina, que es la hormona que produce la leche. Por lo tanto, esa subida de prolactina se da tanto en partos vaginales como por cesárea.
La otra hormona implicada en la lactancia es la oxitocina, que es la encargada de la eyección de la leche. En un parto vaginal, el cuerpo lleva varios días produciendo oxitocina, mientras que, en un parto por cesárea, sobre todo si está programada, esto no es así, ya que la mamá no ha tenido contracciones previas.
En consecuencia, en caso de cesárea, los niveles de oxitocina son más bajos, lo que, unido al dolor de la operación, que hace que la mamá no ponga al bebé al pecho con tanta frecuencia o lo haga de una forma incorrecta, puede complicar el inicio de la lactancia.
Es importante que, en esos primeros días, la mamá cuente con apoyo familiar y sanitario para colocar al bebé al pecho con frecuencia, en una posición en la que ella esté cómoda (de lado, con el bebé en posición de rugby...), con el fin de estimular la producción de leche.
7. Dar el pecho evita el embarazo
Con una lactancia materna exclusiva, hay menos probabilidades de quedar embarazada porque las hormonas inhiben la ovulación. No obstante, aunque es difícil, la posibilidad de embarazo existe. Hay que recordar que el hecho de no tener la menstruación no significa que no estemos ovulando.
Existen diferentes anticonceptivos que podemos tomar si estamos dando el pecho: pensamos, obviamente, en el preservativo, pero también el DIU, los parches o algunas pastillas son compatibles con la lactancia materna.
Después de un parto vaginal sin complicaciones, se aconseja dejar pasar al menos seis meses antes de volver a quedar embarazada. Y, en caso de cesárea, la recomendación es esperar entre uno y dos años, para que la herida cicatrice bien y no exista riesgo de rotura uterina.
8. Si no diste pecho a tu primer hijo, no podrás hacerlo con el segundo
Es importante averiguar la causa por la que la mamá no pudo dar el pecho con su primer hijo. Cuando una mujer ha tenido una mala experiencia con la lactancia, se recomienda consultar con un profesional para averiguar por qué no funcionó la primera vez y volver a empezar de cero.
De lo contrario, cuando la mamá se encuentre con algún problema en los primeros días de lactancia, la abandonará de nuevo, y tendrá la sensación de que ha vuelto a fracasar en este sentido.
Normalmente, las mamás dejan de dar el pecho porque creen que no producen suficiente leche y su bebé se queda con hambre. La mayoría refieren dolor, lo que hace pensar que el bebé no se prende bien, de ahí que el pecho no produzca la cantidad adecuada de leche. Corregir el agarre solucionaría este problema y evitaría el abandono de la lactancia.
9. El calostro no alimenta lo suficiente al recién nacido
Entonces, ¿cómo hemos sobrevivido hasta ahora si ese calostro no era suficiente? El pecho produce la cantidad de calostro que nuestro bebé necesita.
Hay que recordar que el estómago de un bebé en el primer día de vida tiene el tamaño de una canica. El calostro es muy espeso y tiene unas propiedades excepcionales. Con poca cantidad, el bebé se sacia. Pero, como hace la digestión muy rápido, enseguida vuelve a demandar, lo que nos hace pensar, erróneamente, que el bebé se queda con hambre y necesita un aporte extra de biberón.
A medida que el bebé va succionando, se va generando una mayor cantidad de calostro hasta que, entre el tercer y quinto día de vida, tiene lugar la subida de la leche.

10. Si tienes mastitis o grietas debes dejar de amamantar
Las grietas aparecen por un mal agarre. Por tanto, es importante buscar ayuda profesional para corregir la forma en la que el bebé se prende al pecho. Hay que recordar que la lactancia materna no tiene que doler. Si provoca dolor, es porque hay algo que no se está haciendo bien.
Una mastitis suele ocurrir por un mal vaciado del pecho. En este caso, el tratamiento consiste en la toma de antibiótico y en dar el pecho con frecuencia, para mantenerlo vacío y evitar nuevas obstrucciones que puedan llegar a provocar otra mastitis.

Otros mitos de la lactancia que hay que desterrar
Además de los más conocidos, existen otras creencias que todavía generan dudas en muchas madres:
- Dar el pecho es siempre bonito: amamantar puede ser muy especial, pero también supone cansancio, esfuerzo y paciencia. No siempre es una experiencia idílica, y eso no significa que la lactancia vaya mal.
- La leche puede ser de mala calidad: no existe la “leche materna de mala calidad”. Todas las madres producen leche perfectamente adaptada a su bebé.
- Hay alimentos prohibidos: no existen alimentos vetados; algunos pueden cambiar el sabor de la leche, pero lo importante es mantener una dieta equilibrada.
- Si enfermas, debes dejar de amamantar: resfriados o gripes no son motivo para suspender la lactancia, basta con extremar la higiene.
- Trabajar y dar el pecho es incompatible: con organización, banco de leche y planificación, es posible mantener la lactancia tras la reincorporación laboral.
- La leche deja de alimentar con el tiempo: la composición de la leche materna se adapta al crecimiento del niño y sigue siendo nutritiva y beneficiosa incluso más allá de los 2 años.
- La lactancia prolongada es perjudicial: no hay evidencia científica que demuestre riesgos; al contrario, aporta beneficios emocionales y nutricionales.
- Amamantar en el embarazo provoca abortos: no está demostrado. Solo en caso de contracciones o complicaciones médicas podría ser recomendable interrumpirla.
Preguntas frecuentes: qué es verdad y qué es falso en la lactancia materna
¿Cuáles son los mitos más comunes de dar el pecho?
Los más frecuentes son: que hay que beber leche para producir más, que el calostro no alimenta, que la cesárea impide amamantar o que el estrés corta la leche.
¿Es normal sentir dolor al dar el pecho?
No. La lactancia no debería doler. El dolor suele indicar un mal agarre o posición incorrecta del bebé.
¿Cuánto tiempo se recomienda la lactancia exclusiva?
La OMS aconseja lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses y complementaria hasta los 2 años o más.
¿Puedo quedar embarazada si estoy lactando?
Sí. Aunque la lactancia puede retrasar la ovulación, no es un método anticonceptivo seguro.
Conclusiones Los mitos de la lactancia materna siguen estando presentes, pero la realidad es que la mayoría carecen de base científica. La lactancia es un proceso natural que se adapta a cada madre y a cada bebé.
La mejor forma de combatir los mitos es contar con información fiable y con el apoyo de profesionales de salud.
Si tienes dudas o enfrentas dificultades, consulta con una matrona o con una asesora de lactancia. Recuerda: la lactancia no debe doler, y es posible en la mayoría de los casos con el acompañamiento adecuado.
Contenido extra: pódcast de Mi bebé y yo con Carla Quintana, sobre los mitos de la lactancia
Este artículo es un extracto del pódcast de Mi bebé y yo “Cuáles son los mitos de la lactancia materna”, con la matrona Carla Quintana. Puedes escuchar el pódcast completo a continuación:
Referencias y bibliografía
- Conocimiento científico y experiencia propia Carla Quintana, supervisora de este artículo.
- Organización Mundial de la Salud (OMS) - Lactancia materna
- Asociación Española de Pediatría (AEP), En familia - Lactancia materna

Matrona formada en Londres
Parto respetado y asesora de lactancia
CEO de Maternify
















