Los beneficios del gateo para el desarrollo del bebé

13 Dec 2023

¿Es importante que un bebé gatee? Y si lo hace de una forma extraña, ¿hay que preocuparse? El fisioterapeuta pediátrico Iñaki Pastor nos habla de esta etapa del desarrollo del bebé y aclara las dudas más frecuentes de los progenitores.

El bebé viene al mundo con movimientos muy generales y poco precisos. A lo largo de las primeras semanas y los primeros meses, comienza a tomar control de su cuerpo; así puede mantener mejor las posturas y posibilitar sus movimientos.

Los primeros movimientos intencionados se producen alrededor de los cuatro meses con los primeros agarres a objetos en los lados, pero aún estamos lejos de verdaderos desplazamientos.

En este sentido, el bebé humano tarda mucho más que otras especies en desplazarse de forma autónoma. De hecho, un potrillo puede seguir a su madre por sus propios medios a las pocas horas de su nacimiento; un primate necesita un par de días; pero un humano necesita meses.

¿Cuándo empiezan los bebés a gatear?

Los primeros desplazamientos que son realmente la consecuencia de la voluntad de alcanzar objetos se producen sobre los cuatro o cinco meses. El volteo, que es un tipo de desplazamiento, aparece a los cinco o seis meses. Pero un alejamiento real de los progenitores para explorar el mundo toma algo más de tiempo.

Sobre los 7-8 meses, la mayoría de los bebés pueden levantar la pelvis iniciando el control de la cuadrupedia o posición a cuatro patas. Y no será hasta los 9-10 meses cuando comenzará lo que llamamos la etapa del gateo.

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¿Por qué es importante el gateo en los bebés?

La posición a cuatro patas y el gateo son hitos del desarrollo del movimiento del ser humano, independientemente de la raza o de la cultura. No obstante, es verdad que, en poblaciones en las que el suelo está ocupado por peligros o especies peligrosas, el gateo no se estimula.

Todos los hitos del desarrollo, todos los movimientos y las posturas que el bebé adquiere a lo largo de su primer año y medio son importantes. Todos tienen un valor. Todos ayudan, en cierto modo, al desarrollo no solo físico, sino también psicoafectivo y social del niño.

Por ejemplo, el gateo permite el primer alejamiento real de los progenitores para explorar un mundo apasionante, con la tranquilidad de poder volver a los brazos de mamá o de papá si las cosas se ponen difíciles. Los psicólogos infantiles describen este proceso de ir y volver como algo muy interesante para el desarrollo de la seguridad interior y la relación con el mundo.

A nivel físico, el gateo favorece muchos avances:

  • En primer lugar, llegar hasta objetos que están lejos, que pueden ser conocidos o manipulados, con todo lo que eso aporta al aprendizaje y al desarrollo cognitivo.
  • También permite contrastar y confirmar físicamente lo que la visión cuenta del mundo. Así, la percepción espacial y de las distancias pueden ajustarse. De hecho, se ha observado que cuanto más largo es el período de gateo mayor es la habilidad para percibir el espacio y buscar objetos.
  • El gateo ayuda a perfeccionar la coordinación contralateral de brazos y piernas, una habilidad que resulta imprescindible para caminar y correr con velocidad y precisión más adelante.
  • La posición a cuatro patas es la antesala de otro hecho evolutivo impresionante: sentarse solo. ¿Pero los bebés no se sientan unos meses antes? Sí, pero no es lo mismo aguantarse sentado que sentarse por sí mismo. No hay comparación entre estos dos hechos. Un bebé que es sentado antes de que pueda hacerlo por sí solo suele tener la espalda encorvada y le resulta difícil salir de esa posición. Un bebé que logra hacerlo por sí mismo está hermosamente sentado con la espalda recta.
  • Otro de los beneficios de gatear antes que andar es su posible relación con una mejor salud metabólica y cardiovascular durante la infancia, según un estudio publicado muy recientemente.

“Si mi hijo no gatea, ¿debo preocuparme?”

No. Aunque lo habitual es que la etapa del gateo comience alrededor de los nueve meses, algunos bebés lo harán más tarde y otros incluso no llegarán a gatear nunca.

El gateo está relacionado con un mejor desarrollo motor y sensorial del bebé, según las investigaciones de los últimos años. Sin embargo, aunque gatear tiene beneficios claros para el desarrollo, no significa que un bebé que no gatee presente problemas de salud en un futuro.

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“¿Por qué mi hijo gatea de forma extraña?”

Un bebé puede gatear de distintas maneras: arrastrarse sobre su pancita, con una de las piernas dando como pasos, sobre manos y pies, o el más típico, sobre manos y rodillas, alternando el movimiento de brazos y piernas.

Curiosamente, se ha observado que cuanto antes empiezan los bebés a gatear más variaciones presentan en el gateo. Cuanto más tarde comienzan, menos es la variabilidad y los movimientos son más maduros, siempre y cuando estemos hablando de bebés con un desarrollo típico.

De todos modos, lo más importante es la capacidad de desplazarse, de conocer y entrar en relación con el mundo. En general, lo ideal es gatear sobre manos y rodillas, y que el movimiento de brazos y piernas sea fluido y esté bien coordinado.

¿Cómo estimular el gateo del bebé?

  • Es fundamental que tu bebé pase mucho tiempo boca abajo despierto y vigilado desde el primer mes. Esta posición favorece enormemente el desarrollo y evita los aplanamientos de cabeza. La experiencia boca abajo prepara para la coordinación, la fuerza en los brazos y el gateo.
  • No sientes a tu bebé antes de que lo haga por sí mismo. Está bien si lo sientas para comenzar a comer o para estar juntos, pero no lo dejes sentado con un cojín y un juguete en la mano. De lo contrario, no desarrollará sus potencialidades de movimiento.
  • No lo animes a ponerse de pie y caminar. Tu bebé querrá ponerse en pie sobre los 8-9 meses para alcanzar juguetes que están más altos. Es un momento precioso, pero no hay que tirar de él o de ella, ni hacerlo caminar por espacios abiertos si no se pone de pie por sí solo con apoyos. Esto puede provocar que se salte la etapa del gateo.
  • Si ves que tu bebé tiene dificultades para moverse o para controlar sus posiciones; si le cuesta mantener erguida su cabeza o, por el contrario, lo ves muy tenso, con las piernas y el cuerpo siempre estirado, consulta con tu pediatra y con un fisioterapeuta experto en desarrollo infantil.

inaki pastorIñaki Pastor
Doctor en fisioterapia. 
Experto en pediatría y desarrollo.

Profesor y conferenciante internacional. Director de la clínica ITI fisioterapia (Zaragoza)
@inakipastorpons_autor

 

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¿A qué edad tu bebé empezó a gatear? ¿Lo hizo de una forma peculiar o sobre la típica postura de manos y rodillas? O, en cambio, ¿tu bebé se saltó la etapa del gateo y pasó directamente a caminar? ¡Déjanos tu comentario!