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Dentro del oído se encuentran dos estructuras fundamentales: la cóclea, que permite la audición, y el sistema vestibular, compuesto por el vestíbulo y los canales semicirculares, responsables del equilibrio. Estos componentes detectan los movimientos y la posición de la cabeza y envían esta información al cerebro, que la combina con las señales que recibe de los ojos y las articulaciones para mantener la estabilidad corporal.
Cuando uno de los oídos falla, puede haber una sensación de vértigo: una "alucinación de movimiento" en la que sentimos que todo gira, aunque estemos quietos. En cambio, si ambos oídos están comprometidos, se pierde la capacidad de equilibrio.
A diferencia de los adultos, en quienes el vértigo es común y suele deberse a afecciones como la enfermedad de Meniere, en los niños el vértigo es menos frecuente y se asocia a diferentes causas.
Vértigo paroxístico benigno de la infancia
Migraña vestibular
Otitis media (infección del oído medio)
Traumatismos craneales
Medicamentos (como los indicados para epilepsia)
En adolescentes, también pueden presentarse causas psicológicas o psiquiátricas relacionadas al vértigo.
Uno de los principales retos en pediatría es que los niños pequeños no saben explicar lo que sienten, y muchas veces el vértigo pasa desapercibido. Aunque existen estudios como audiometrías o pruebas de equilibrio, el diagnóstico sigue siendo clínico: se basa en los síntomas observables y en el historial médico.
Por ello, un diagnóstico erróneo, como confundir el vértigo infantil con la enfermedad de Meniere, puede retrasar el tratamiento adecuado. Identificar si hay pérdida auditiva asociada al vértigo ayuda a precisar el diagnóstico.
Se trata eliminando la infección. A veces puede ser recurrente y requerir un tratamiento prolongado.
En estos casos, los niños suelen recuperarse rápidamente y sin necesidad de medicamentos. El tiempo de recuperación es menor que en adultos.
Requieren evaluación por neurología pediátrica, y en algunos casos, apoyo psiquiátrico.
Consulta con un médico si tu hijo:
Pierde el equilibrio con frecuencia.
Se queja de que todo da vueltas.
Tiene náuseas o vómitos sin causa aparente.
Ha sufrido caídas sin explicación.
Muestra dificultades para caminar o mantener la postura.
El oído cumple una doble función en el cuerpo: nos permite escuchar y mantenernos en equilibrio. En la infancia, el vértigo puede tener causas variadas y muchas veces pasa inadvertido. Estar atentos a los síntomas y acudir con un especialista es clave para garantizar un desarrollo saludable. Un diagnóstico correcto permite elegir el tratamiento adecuado y prevenir complicaciones a futuro.
1. ¿Es normal que un niño pierda el equilibrio ocasionalmente?
Sí, pero si es frecuente o se acompaña de otros síntomas como vómito o mareo, debe ser evaluado por un médico.
2. ¿Un niño puede tener vértigo como un adulto?
Sí, pero las causas suelen ser diferentes y más difíciles de detectar.
3. ¿Los problemas de oído siempre afectan el equilibrio?
No siempre, pero cuando afectan el oído interno, sí pueden alterar el balance.
DR. GONZALO CORVERA
Director del Instituto Mexicano de Otología y Neurotología S.C. (IMON)
www.imon.com.mx
Instagram.@imon_salud
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