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Cuidar la audición desde los primeros años de vida es esencial para evitar consecuencias en el desarrollo emocional, social y educativo de los niños. Una afección no tratada puede impactar directamente en su lenguaje, rendimiento escolar y autoestima.
Cuando se trata del oído interno, las enfermedades suelen ser irreversibles, aunque es posible tratar sus efectos. Por otro lado, las del oído medio sí pueden curarse, pero si se presentan en la infancia, pueden generar retrasos importantes.
Algunas pérdidas de audición están presentes desde el nacimiento y pueden ser hereditarias o no. El tamiz auditivo neonatal es clave para detectarlas a tiempo.
En la etapa temprana, enfermedades como la otitis media pueden afectar la audición si no se tratan adecuadamente.
La falta de oxígeno, el bajo peso al nacer o la prematurez aumentan el riesgo de daño auditivo.
Los juguetes ruidosos o los ambientes con alto volumen pueden provocar daños auditivos irreversibles en los niños.
La OMS estima que el 30% de los casos de pérdida auditiva en la infancia se debe a infecciones como sarampión, paperas, rubeola y meningitis. La prevención comienza con un esquema de vacunación completo.
Una buena atención médica reduce riesgos como prematurez o hipoxia, que están relacionados con daño auditivo neonatal.
Este virus, aunque es poco común, puede generar sordera y daños neurológicos. Lavarse las manos frecuentemente, sobre todo después de tocar objetos de niños pequeños, ayuda a prevenirlo.
Antes de comprar juguetes ruidosos, escúchalos tú primero. Si te parecen molestos, es mejor evitarlos.
Limpiar solo la parte externa y nunca introducir objetos que puedan dañar el conducto auditivo.
El humo “de segunda mano” favorece las infecciones del oído medio y está relacionado con pérdida auditiva tanto en niños como adolescentes.
Evitar la automedicación y no abusar de antibióticos. Algunos pueden tener efectos secundarios en la audición.
Permitir la entrada de agua al oído no es dañino, pero es importante escurrirla bien después para evitar infecciones.
No debemos esperar a que el niño tenga problemas evidentes para actuar. Si notas que no reacciona a sonidos cotidianos o presenta retrasos en el habla, consulta con un especialista.
El tamiz auditivo neonatal es esencial, pero también lo son las evaluaciones periódicas durante la infancia. Un diagnóstico temprano puede cambiar por completo el pronóstico de un niño con pérdida auditiva.
Cuidar la audición infantil es una tarea diaria y vital. Desde la vacunación hasta evitar ruidos fuertes, hay muchas acciones sencillas que pueden marcar una gran diferencia. Ante cualquier señal de alerta, consulta con un especialista y no postergues la revisión auditiva. Escuchar bien es parte de crecer sanos y felices.
DR. GONZALO CORVERA
Director del Instituto Mexicano de Otología y Neurotología S.C. (IMON)
www.imon.com.mx
Instagram.@imon_salud
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