Se cae de sueño y se salta la cena

4 Oct 2023
nino sueno salta cena

¿El niño tiene que esperar a que el papá o la mamá vuelvan del trabajo para cenar? Esto estaría muy bien, si no llegaran muy tarde, por eso muchos niños se duermen esperando. ¿Qué hacer, entonces?

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A las 16:30 sale de la escuela. A las 16:45, merienda. A las 17:45, compras y encargos con la mamá o la persona que lo cuida. A las 18:30, regreso a casa y a ordenar. A las 20:00, se prepara la cena… ¡Y a las 20:01, el niño se cae de sueño en el sillón! ¡Otra vez se ha dormido antes de cenar! 

El tiempo es el enemigo de los papás

El reloj es el que marca el ritmo frenético de la semana con los niños. Los pequeños suelen llegar a la cena más cansados que los papás, puesto que tienen jornadas fragmentadas muy intensas. El sueño de cenar todos juntos, la mamá, el papá y el niño, para disfrutar de unos momentos de juego y complicidad, choca con la salida del trabajo cada vez más tardía de muchos papás y mamás.

¿Hay sitio para el niño en la mesa?

“Si verdaderamente queremos dejar espacio en nuestra mesa para el peque, tenemos que encontrarle sitio y adecuarnos a su estilo de vida y sus horarios”, observa la italiana Augusta Albertini, especialista en nutrición infantil.

“Esto significa que, para acoger a los pequeños comensales de todas las edades, se debe mantener un ambiente tranquilo, sin dejar que afloren las tensiones y el mal humor del día. Además, es momento de comentar sus historias, prestándoles la debida atención y teniendo en cuenta sus diferentes ritmos, en función de su edad.

Respetar el ritmo de los niños

Los niños que se encuentran en la recta final del preescolar o que acaban de iniciar la etapa de la primaria tienen horarios y menús que requieren atención por parte de los papás, tanto para evitar duplicaciones nutricionales como para respetar los tiempos de hambre y saciedad del niño.

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Para el peque, puede ser necesario cenar entre las siete y las siete y media, mientras que, por el contrario, cenar en compañía del papá o de la mamá que está trabajando podría comportar una espera más larga.

Ese tiempo perdido se podría recuperar durante el fin de semana o de la manera que la creatividad de cada familia sugiriera. Así, se evitaría forzar situaciones que, de otro modo, incidirían en la calidad del sueño y, en consecuencia, en el bienestar del niño.

Se cae de sueño: ¡la solución de la leche! 

El biberón de leche (o el vaso entrenador, para los más mayorcitos) se convierte en una especie de compensación que el niño engulle, ya medio dormido. El cansancio del niño por permanecer tantas horas en un ambiente que requiere un mayor esfuerzo que el familiar, quizás con nuevos compañeros y nuevas educadoras, queda compensado con la posibilidad de degustar un alimento, la leche, que facilita una regresión, el hecho de sentir que aún es pequeño y, por qué no, poder dormirse en brazos de su mamá o su papá, según el caso.

“La leche como cena puede tener cabida de vez en cuando”, afirma la nutrióloga, pero no puede convertirse en una costumbre. De hecho, es necesario preparar una cena que equilibre el resto de las comidas consumidas fuera de casa, variando con las proteínas y teniendo en cuenta la digestibilidad de los alimentos.

Si a la hora de comer se ha tomado un plato seco, en la cena conviene introducir cremas de verduras y sopitas, por ejemplo, o bien ofrecer un plato único, como unas albóndigas de verduritas con carne o pescado, que suelen gustar hasta a los pequeños más exigentes.

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¿A ti también te pasa? ¿Te encuentras a menudo con la situación de que el niño o la niña caen rendidos en el sofá mientras preparas la cena? ¿Qué medidas has tomado para evitarlo? ¡Déjanos tu comentario!

Elena RuizElena Ruiz
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza