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Con la colaboración de Melissa Barbeito Zurilla
Asesora de Sueño Infantil
Para crear el ambiente ideal que ayude al niño a conciliar el sueño, puede ser muy recomendable establecer una rutina de “buenas noches”. Un ejemplo podría ser: cena, baño, ponerse el pijama y leer un cuento de buenas noches.
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El hecho de asociar costumbres agradables con el momento del sueño da confianza al pequeño y facilita un sueño tranquilo, sin miedos ni dudas. La luz tenue, el silencio, una música relajante, una actitud tranquila y calmada, hablar bajito, etc., son algunos de los ingredientes que pueden ayudar al pequeño a prepararse para el sueño. Te los explicamos:
La calidad del aire que el niño respira debe ser óptima y la temperatura ideal para que el niño logre dormirse debe situarse entre 18 y 22 grados centígrados; nunca por encima de 22. El nivel de humedad debe estar en torno al 60%.
Por otro lado, la pijama también debe ser cómoda. Las que tienen forma de mameluco, que cubren incluso los pies, son ideales. En cuanto a los tejidos, es mejor optar por el algodón o la felpa, para mantener al niño caliente sin hacerlo sudar.
En cuanto a su cunita, es aconsejable que esté completamente vacía por seguridad. Evitaremos mantas, sábanas, peluches, etc.
Resultan ideales los saquitos para dormir, que mantienen al niño seguro y a una temperatura ideal sin que pueda destaparse.
A continuación, conseguirás una tabla como referencia para escoger el grosor (TOC) del saco de dormir:
El colchón de la cuna debe ser bastante rígido y estar hecho de fibras naturales, como algodón o crines, o bien de espuma.
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¿Crees que la habitación en la que duerme tu bebé cumple los requisitos que te indicamos en cuanto a ambiente ideal? ¡Déjanos tu comentario!
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