¿Qué es el talento en los niños y cómo saber cuál es el suyo?

19 Jun 2023
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Todos los niños son únicos y especiales, y cada uno tiene dentro de sí uno o más talentos. ¿Cómo les podemos ayudar a que descubran aquella pasión que les hará tan felices? ¿Cómo saber cuál es el talento de tu hijo? ¿Cómo ayudar al niño con un talento? ¡Todo en este artículo!

Acompañar a los hijos en su crecimiento es una tarea apasionante, que también suscita muchas preguntas. En este artículo, ayudamos a los papás y a las mamás a resolver las dudas más comunes respecto al tema de los talentos de sus hijos. 

¿Qué es el talento en los niños? 

Puede suceder que un niño no muestre intereses particulares y que mamá y papá lo empujen a probar nuevas actividades todo el tiempo, como nos escribía hace unos meses Paula, madre de Alejandro, de ocho años. "Desde que era un niño, le he animado a dibujar y le he propuesto hacer distintos deportes”, dice, “pero hasta ahora no he notado ninguna predisposición especial en él. Hace poco lo inscribí en una clase de teatro, pero eso tampoco despertó su interés. ¿Qué puedo hacer para que Alejandro encuentre su camino?”.

El talento no está necesariamente ligado al concepto de rendimiento (“Mi hijo es bueno en esto y le irá bien hacer esta actividad”), sino que está íntimamente relacionado con la pasión.

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¿Cómo saber cuál es el talento de mi hijo? 

Podemos hablar de talento cuando vemos que nuestro hijo se “pierde” en una actividad, que no se da cuenta del tiempo que pasa, que nunca la quiere interrumpir. Una persona ha encontrado su talento cuando se dedica a aquello que le hace feliz, que le encanta, que le hace sentir bien. Y el talento no puede surgir si el niño no encuentra placer en aquello que hace.

Por eso, la sugerencia para los padres es la de hacer propuestas a su hijo, pero sin insistir donde se vea que no hay interés y sin alimentar expectativas particulares. Por ejemplo, si invitamos al pequeño a escuchar una pieza musical, no lo hagamos con el pensamiento de estimular una posible inclinación, sino de compartir un momento agradable con él y disfrutar de los efectos beneficiosos de la música.

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No hay que insistir ni sobreestimular al niño 

Empezar a dedicarse a una actividad artística, musical o deportiva en la infancia, sin duda, puede ser una gran oportunidad. Pero lo importante es que no existan expectativas por parte de los padres que puedan interferir en la experiencia que el niño está viviendo. Hay que proponerle actividades, sí, pero sin insistir y sin influir en el pequeño. De hecho, las expectativas pueden crear verdaderas jaulas, con el riesgo de que, con el tiempo, la relación entre padres e hijos se vea afectada.

Otro consejo es tener cuidado de no sobreestimular a los niños. Hoy, las propuestas y oportunidades son realmente muy numerosas, incluyendo talleres, cursos, actividades artísticas y deportivas, etc. Pero el talento, para emerger, necesita espacios “vacíos”, silencio, momentos de libertad. Si los niños están siempre ocupados, si no tienen tiempo para dedicarse al juego creativo, libre y autogestionado entre tantos compromisos escolares y extraescolares, las posibilidades de descubrir sus pasiones se reducen.

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¿Cómo el aburrimiento puede fomentar la creatividad? 

Asimismo, para fomentar la creatividad, los niños deben experimentar aburrimiento, esos momentos en los que el pequeño merodea por la casa quejándose de “no saber qué hacer”. Si los padres resisten la tentación de darle algunas indicaciones, si le animan diciéndole: “¡Verás que encontrarás algo sorprendente que hacer y te asombrarás de tu creatividad!”, el niño tendrá la oportunidad de reflexionar por un tiempo y luego llenar este tiempo impulsado por el interés y la pasión.

Habrá niños que tomarán hojas y colores, y dibujarán. Otros comenzarán a hojear o leer un libro. Los habrá que construirán algo para jugar. La ausencia de estímulos externos es la condición ideal para hacer aflorar la creatividad del niño, para darle la oportunidad de inventar algo nuevo, de transformar algo que ya existe en otra cosa…

La creatividad es una habilidad preciosa, un poderoso aliado para afrontar los momentos difíciles de la vida incluso en la edad adulta: ¡y entrenar es importante!

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¿Cómo desarrollar la pasión en los niños? 

Mantener las expectativas bajo control puede ser más difícil cuando un niño se acerca a una disciplina o actividad que a los padres les encanta. ¿Cómo podemos involucrar al niño sin influir en él, quizás, inconscientemente? Las dudas de Marta, madre pianista, son ejemplares: “Ahora que mi hija Ana ha cumplido seis años, me gustaría preguntarle si le gustaría intentar tocar el piano”, dice, “pero no sé si es correcto por mi parte solicitar su interés, no quiero correr el riesgo de influenciarla o empujarla en una dirección que no quiere. Cuando yo era niña, estaba muy influenciada por mis padres. Habiendo crecido en una familia de músicos, no me sentía libre para elegir y solo comencé a amar realmente la música cuando me hice adulta”.

“Ahora que soy madre, realmente no sé cómo comportarme. ¿Es mejor proponer o esperar a que mi hija me pida que quiere aprender?”. Compartir nuestras pasiones con los hijos es muy bonito, y es una oportunidad para demostrarles el placer y la alegría que podemos sentir gracias a la música, la literatura, el teatro, el deporte… Da igual la actividad que sea, lo importante es mostrar al niño esa chispa de pasión, esa alegría que da dedicarse a algo que te gusta.

Por tanto, la sugerencia es la de acercar a los niños a la disciplina o interés cultivado por los padres de una forma suave y lúdica. En el caso de Marta, la invitación podría ser: “Mira, ahora voy a tocar un ratito el piano. ¿Quieres venir a escuchar? ¿Quieres probarlo tú también?”. Y si el pequeño muestra interés por la actividad propuesta, ten cuidado de utilizar etiquetas. Por ejemplo, si el niño toca un instrumento o practica cierto deporte, no hablemos de él como un futuro músico o atleta. No hay que decir: “Este es tu talento”, porque será él y solo él quien descubrirá cuáles son sus inclinaciones. Y, para hacerlo, debe estar libre de expectativas y condicionamientos externos.

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¿Cómo animar a los niños a seguir su camino? 

Puede ocurrir que un niño que ha cultivado una pasión con satisfacción, quizás durante años, en un momento determinado sienta la necesidad de cambiar. Una situación que puede poner en crisis a los padres, que no saben cómo comportarse ante una petición de un niño o un adolescente.

Este es el caso de Juan, cuyo hijo de 10 años decidió dejar el fútbol: “Miguel empezó en el equipo de fútbol cuando tenía seis años y es realmente bueno”, explica Juan. “En los últimos años, siempre le he seguido y animado: entrenamientos, partidos, viajes para jugar torneos… Siempre he estado ahí para él. Compartimos este viaje, que ayudó mucho a fortalecer nuestra relación.

Pero ahora, de repente, sin que haya pasado nada extraño con sus compañeros o con el entrenador, ha decidido dejar el fútbol. ¡Para mí fue un cubetazo de agua fría! Miguel asegura que quiere cambiar de actividad y nos ha pedido que quiere hacer otro deporte. Me temo que, en un capricho momentáneo, desperdiciará todo el trabajo hecho estos años y hasta su entrenador está convencido de que esta decisión es un error. ¿Qué tengo que hacer? ¿Permitirle cambiar o insistir en que continúe? Sinceramente, también temo que este hecho pueda dañar nuestra relación, tengo la impresión de que algo ya está cambiando entre nosotros…”.

Seguramente, no es fácil decidir si insistir en que un niño realice una actividad que siempre le ha gustado o aceptar su petición de cambiar. Y aún es más difícil aceptar que los niños toman decisiones diferentes a las que esperamos o que creemos que son adecuadas para ellos. Estamos acostumbrados a pensar que, cuando se inicia un cambio, hay que continuarlo, pero a esta edad hay que satisfacer las ganas de cambiar y experimentar algo diferente.

Quizás pueda ser útil recordar que el talento no está relacionado con el rendimiento (el talento no es anotar goles), sino que es algo que enciende nuestra vida con pasión. Por otro lado, para Juan es muy importante poder mantener y cultivar la relación con su hijo. ¿Cómo puede hacerlo?

Hay que acompañarlo en la experiencia del cambio, que en todo caso es una experiencia que le hace crecer. Demostrémosle que le seguiremos queriendo y apoyando independientemente de las decisiones que tome. Esta siempre es una reflexión válida: sea cual sea la actividad o disciplina a la que se dedique nuestro hijo, lo importante es que le apasione y que le haga feliz y sentirse orgulloso de sí mismo. Aceptar que nuestros hijos sigan caminos diferentes a los que nos hubiera gustado para ellos, reconocer que son diferentes a nosotros y garantizarles nuestro apoyo a pesar de todo es un gran acto de amor al que estamos llamados como padres.

¿Cómo puede emerger un talento que está en silencio? 

Resumiendo, para que un talento pueda emerger, se necesita silencio, libertad de acción y ánimo.

  • El juego libre. Cuando es espontáneo, desestructurado, libre de influencias, es el tipo de juego que más que ningún otro permite que el pequeño tenga experiencias significativas, descubra cosas nuevas y vea emerger sus talentos. En estos momentos, el niño tiene la oportunidad de ejercitar su creatividad.
  • Silencio y espacios vacíos. Si el pequeño está constantemente bombardeado de estímulos, si nunca tiene momentos libres, si siempre está ocupado con algo, no tiene posibilidad de escuchar. Para descubrir los propios talentos, se necesitan espacios vacíos y silencios, en los que uno pueda sintonizar consigo mismo y con sus necesidades. Es cuando el niño tiene la oportunidad de reflexionar sobre sí mismo, acunar recuerdos y sueños, dejar que las emociones se asienten, que puedan surgir las ganas de experimentar una determinada actividad. La chispa de la imaginación necesita espacios vacíos para encenderse y, quizás, convertirse en pasión.
  • Ánimo. Cualquiera que sea la actividad que el niño emprenda es importante que se sienta apoyado y animado por los padres. Ayudar a un niño a cultivar un talento significa mantener a raya la ansiedad por el desempeño y estar preparado para recibir el fracaso. El error es parte del proceso y te permite aprender y mejorar.
Edurne RomoEdurne Romo
Directora Editorial. Periodista especializada en maternidad, infancia y crianza

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