“Mi hijo no quiere comer”: 7 claves para afrontar la etapa del “no me gusta”

3 Sep 2026
claves no quiere comer

¿Tu hijo rechaza nuevos alimentos o quiere comer siempre lo mismo? Con paciencia y algunas estrategias, puedes ayudarlo a superar esta etapa.

“¡No me gusta!”, “¡No quiero!” Si estas frases se han vuelto habituales en tu hijo a la hora de sentarse comer, no eres la única. Durante los primeros años, y especialmente entre los 2 y 5 años, es frecuente que los niños atraviesen periodos en los que rechazan ciertos alimentos o se muestran poco dispuestos a probar sabores y texturas diferentes.

Aunque puede resultar desafiante preparar un platillo y verlo intacto minutos después, presionar, obligar o negociar cada bocado no suele ser la mejor estrategia. Estas 7 claves pueden ayudarles, tanto a tu hijo como a ti, a vivir esta etapa con mayor tranquilidad:

1. No lo obligues a terminarse todo. Tu responsabilidad es ofrecer alimentos variados y acordes a su edad; tu hijo, por su parte, debe aprender, poco a poco, a reconocer cuándo tiene hambre y cuándo está satisfecho. Forzarlo a comer puede convertir la mesa en un espacio de tensión y aumentar el rechazo hacia determinados alimentos.

2. No te rindas al primer “no”. Que hoy rechace el brócoli no significa que nunca le gustará. Los niños pueden necesitar probar o simplemente estar en contacto con un alimento varias veces antes de aceptarlo. Vuelve a ofrecerlo otro día, sin presión y en pequeñas cantidades.

3. Combina lo conocido con algo nuevo. Cuando quieras introducir un alimento diferente, acompáñalo de otro que sabes que disfruta. Ver algo familiar en el plato puede darle seguridad y hacer que se anime a explorar el nuevo sabor.

4. Deja que participe. Llévalo contigo a elegir frutas y verduras, o permítele ayudarte en preparaciones sencillas de acuerdo con su edad. Participar en el proceso despierta su curiosidad y puede hacer que se muestre más dispuesto a probar nuevos sabores y platillos.

5. Cuida los horarios. Si durante todo el día tiene acceso a jugos, galletas, dulces u otros snacks, probablemente llegará a la comida sin demasiado apetito. Establecer horarios para comidas y colaciones ayuda a crear una rutina y a que aprenda a identificar mejor las señales de hambre y saciedad.

6. Pon el ejemplo. Los niños aprenden observando. Si te ve a ti o a papá disfrutar frutas, verduras, pescado y otros alimentos saludables, será más fácil que sienta curiosidad por probarlos. Siempre que sea posible, coman juntos en familia para fomentar buenos hábitos.

7. Evita convertir el postre en un premio. “Si te comes las verduras, te doy postre” puede parecer una solución rápida, pero también transmite la idea de que un alimento es una obligación mientras que el otro es la recompensa.

¿Te preocupa que no esté comiendo lo suficiente?

Más que concentrarte en lo que comió en una sola comida, observa su alimentación en conjunto: la variedad que consume a lo largo de los días, su crecimiento, energía y desarrollo.

Una alimentación equilibrada debe ser siempre la principal fuente de nutrientes durante la infancia. En determinadas situaciones, y solo cuando un profesional de la salud lo considere adecuado, puede valorar si es necesario complementar la dieta.

Dentro de las alternativas disponibles se encuentra ADEVIT de Farmacias Similares, elaborado con aceite de hígado de bacalao y EPA/DHA, nutrientes relacionados con el desarrollo cerebral, visual y de los huesos en los niños, además, tiene sabor plátano.

La paciencia también se sirve en la mesa. Acompaña a tu hijo, respeta su apetito y sigue ofreciéndole variedad. Así, poco a poco, construirá una relación más positiva con los alimentos.

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