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Contracciones de parto: cómo reconocerlas y cuándo ir al hospital
En diferentes momentos del embarazo, se producen contracciones uterinas, que pueden ser preparatorias o bien ser un síntoma del parto. ¿Cómo puedes distinguir los diferentes tipos de contracciones y saber cuándo son contracciones de parto?
- Señales de parto: qué puede indicar que el bebé está cerca
- Expulsión del tapón mucoso
- Rotura de la bolsa de las aguas
- Cómo son las contracciones de parto
- ¿Cuándo empieza el trabajo de parto activo?
- ¿Cuándo ir al hospital por contracciones?
- Contracciones preparatorias en el tercer trimestre
- ¿Por qué se pone dura la pancita durante el embarazo?
- ¿Las relaciones sexuales estimulan las contracciones?
- ¿Dónde se siente el dolor de las contracciones?
- ¿Qué se siente cuando empiezan las contracciones?
- ¿Podré soportar las contracciones?
- Cómo aliviar las contracciones de parto
- ¿Qué tomar para las contracciones de parto?
- ¿Empujaré correctamente?
- ¿La episiotomía evita los desgarros?
- Contracciones después del parto: los entuertos
- En resumen
- Preguntas frecuentes sobre las contracciones de parto
- ¿Qué se siente cuando van a empezar las contracciones?
Una de las grandes dudas del final del embarazo es saber si las contracciones que se sienten anuncian de verdad el parto o si se trata de una falsa alarma. Y la confusión es muy comprensible: el útero puede contraerse en distintos momentos de la gestación y no todas esas contracciones significan que el bebé esté a punto de nacer.
Algunas son contracciones preparatorias, habituales en el tercer trimestre. Otras, en cambio, forman parte del trabajo de parto y van acompañadas de cambios en el cuello del útero. La clave está en observar cómo aparecen, cuánto duran, si son regulares y si aumentan progresivamente en intensidad.
Conocer las señales de parto ayuda a vivir las últimas semanas con más tranquilidad y a saber cuándo conviene contactar con el ginecólogo o acudir al hospital.
Señales de parto: qué puede indicar que el bebé está cerca
El parto no siempre empieza de golpe. A menudo, el cuerpo avisa poco a poco. En los días u horas previos pueden aparecer algunos cambios que indican que el organismo se está preparando para dar a luz.
Esta etapa previa se conoce como fase prodrómica o pródromos de parto. En algunas mujeres pasa casi desapercibida; en otras puede durar horas o incluso varios días, sobre todo si se trata del primer embarazo.
Entre las señales más habituales están la expulsión del tapón mucoso, la rotura de la bolsa de las aguas y las contracciones. También pueden aparecer dolor lumbar, presión en la pelvis, aumento del flujo vaginal o la sensación de que el bebé está más bajo.
No todas las mujeres notan las mismas señales ni en el mismo orden. Cada parto tiene su propio ritmo.
Expulsión del tapón mucoso
El tapón mucoso es una sustancia gelatinosa que se encuentra en el cuello del útero durante el embarazo. Su función es ayudar a proteger el interior del útero frente a posibles infecciones.
Cuando el cuello empieza a ablandarse, acortarse o dilatarse, el tapón puede desprenderse. La mujer puede notar una secreción espesa, transparente, blanquecina, rosada o con pequeños hilos de sangre.
La pérdida del tapón mucoso no significa necesariamente que el parto vaya a empezar de inmediato. Puede ocurrir unas horas antes, pero también varios días antes. Por eso, si aparece de forma aislada y no hay otros síntomas, lo habitual es observar la evolución y seguir las indicaciones recibidas durante el embarazo.
Sí conviene consultar si la pérdida se acompaña de sangrado abundante, sangre roja, mal olor, fiebre, dolor intenso, pérdida de líquido o disminución de los movimientos del bebé.
Rotura de la bolsa de las aguas
La bolsa de las aguas contiene el líquido amniótico que ha protegido al bebé durante el embarazo. Cuando se rompe, la mujer puede notar una salida repentina de líquido o un goteo continuo que no puede controlar.
El líquido amniótico suele ser claro o ligeramente blanquecino. Si se rompe la bolsa, aunque todavía no hayan empezado las contracciones, es recomendable contactar al ginecólogo o la unidad de maternidad para recibir indicaciones.
Hay que consultar de inmediato si el líquido es verdoso, marrón, tiene mal olor, aparece mezclado con sangre o se acompaña de fiebre o de una disminución de los movimientos del bebé.
Cómo son las contracciones de parto
Las contracciones de parto suelen tener un patrón que las diferencia de las contracciones preparatorias. Al principio pueden ser suaves y espaciadas, pero con el paso del tiempo se vuelven más intensas, más largas y más regulares.
Durante una contracción, el abdomen se endurece. La molestia aumenta poco a poco, alcanza un punto máximo y después disminuye. Entre una contracción y otra, el útero se relaja.
Lo más característico de las contracciones de parto es que no desaparecen al cambiar de postura, descansar, beber agua o darse una ducha templada. Al contrario: suelen continuar y hacerse cada vez más evidentes.
En general, las contracciones de parto:
- aparecen de forma regular;
- aumentan progresivamente de intensidad;
- cada vez duran más;
- se repiten con menos tiempo de descanso entre una y otra;
- pueden sentirse en el bajo vientre, la espalda, la pelvis o la zona lumbar.
Además, estas contracciones ayudan a que el cuello del útero se ablande, se acorte y se dilate, y favorecen que el bebé descienda por el canal del parto.
CUÁNTOS TIPOS DE CONTRACCIONES HAY Y QUÉ SIGNIFICAN
¿Cuándo empieza el trabajo de parto activo?
El trabajo de parto no se define solo por los centímetros de dilatación. Lo importante es valorar el conjunto: la frecuencia de las contracciones, su intensidad, su duración, los cambios en el cuello del útero y el bienestar de la madre y del bebé.
Durante la fase inicial o latente, las contracciones pueden ser irregulares o todavía llevaderas. En esta etapa, el cuello del útero empieza a modificarse poco a poco.
El parto se considera más establecido cuando las contracciones son regulares, dolorosas, progresivas y producen cambios continuos en el cuello uterino. Será el equipo sanitario quien valore la dilatación, el borramiento del cuello, la posición del bebé y la evolución general.
¿Cuándo ir al hospital por contracciones?
Esta es una de las preguntas más frecuentes al final del embarazo. No hay una respuesta única para todas las mujeres, porque depende de muchos factores: si es el primer parto, si ya se ha dado a luz antes, la distancia al hospital, si se ha roto la bolsa, si el embarazo es de riesgo o si el profesional sanitario ha dado instrucciones concretas.
Como orientación general, conviene llamar a la matrona, al ginecólogo o a la unidad de maternidad cuando las contracciones son regulares, dolorosas, cada vez más intensas y aparecen aproximadamente cada cinco minutos durante un tiempo mantenido.
También hay situaciones en las que no conviene esperar. Hay que consultar de inmediato si se rompe la bolsa de las aguas, aparece sangrado vaginal, el líquido amniótico es verdoso o marrón, el bebé se mueve menos de lo habitual, hay fiebre, dolor intenso continuo, sensación de empujar o contracciones antes de la semana 37.
Ante la duda, lo más prudente es llamar. El equipo sanitario indicará si es mejor esperar en casa, acudir a una revisión o ir directamente al hospital.
Contracciones preparatorias en el tercer trimestre
No todas las contracciones del final del embarazo son contracciones de parto. Durante el tercer trimestre pueden aparecer las llamadas contracciones preparatorias o contracciones de Braxton Hicks.
- Se notan como un endurecimiento del abdomen que aparece y desaparece. A veces resultan incómodas, pero no suelen ser dolorosas como las contracciones de parto. Tampoco suelen seguir un ritmo claro ni aumentar progresivamente.
- Son más frecuentes al final del día, después de caminar, tras un esfuerzo, cuando la madre está cansada o si ha bebido poca agua. También pueden aparecer con los movimientos del bebé o al cambiar de postura.
- A diferencia de las contracciones de parto, las contracciones preparatorias suelen mejorar con el descanso, la hidratación, una ducha templada o un cambio de posición.
- A partir de la semana 37, es normal notar más actividad uterina. Sin embargo, si aún faltan varias semanas para la fecha probable de parto y las contracciones son regulares, dolorosas o frecuentes, conviene consultarlo cuanto antes.
¿Por qué se pone dura la pancita durante el embarazo?
La sensación de pancita dura es muy habitual, sobre todo en el tercer trimestre. Puede deberse a contracciones preparatorias, pero también a situaciones cotidianas: los movimientos del bebé, un paseo rápido, el cansancio, la deshidratación, la tos, un cambio brusco de postura o incluso tocar la pancita.
En muchos casos, el abdomen vuelve a relajarse al bajar el ritmo, beber agua o descansar un rato. No obstante, si el endurecimiento aparece de forma repetida, se acompaña de dolor, presión pélvica, pérdida de líquido, sangrado o disminución de los movimientos del bebé, es recomendable consultar.
¿Las relaciones sexuales estimulan las contracciones?
Cuando el embarazo llega a término y no existen contraindicaciones médicas, las relaciones sexuales pueden favorecer cierta actividad uterina. El semen contiene prostaglandinas, unas sustancias que pueden ayudar a preparar el cuello del útero, y el orgasmo puede provocar contracciones uterinas leves.
Esto no quiere decir que las relaciones sexuales vayan a desencadenar el parto de forma inmediata. Simplemente, pueden aumentar la actividad del útero en un cuerpo que ya se está preparando para dar a luz.
En un embarazo normal, las relaciones sexuales al final de la gestación suelen ser seguras si el ginecólogo o la matrona no han indicado lo contrario. Deben evitarse, en cambio, si hay sangrado vaginal, placenta previa, pérdida de líquido amniótico, amenaza de parto prematuro, infección, dolor o cualquier contraindicación médica.
FORMAS DE ADELANTAR EL PARTO CON MÉTODOS NATURALES
¿Dónde se siente el dolor de las contracciones?
El dolor de las contracciones no siempre se siente igual. Algunas mujeres lo describen como un dolor menstrual intenso. Otras lo notan como una presión fuerte en la pelvis o como un dolor que empieza en la espalda y se irradia hacia el abdomen.
Las zonas más habituales son la parte baja del abdomen, la región lumbar, la pelvis, las ingles, los muslos y la zona lumbosacra.
Durante la contracción, el dolor aumenta poco a poco, alcanza un punto máximo y después disminuye. Entre contracciones, lo habitual es que el dolor ceda o desaparezca, aunque puede quedar una sensación de cansancio, presión o molestia.
¿Qué se siente cuando empiezan las contracciones?
- Al principio, las contracciones pueden sentirse como endurecimientos del abdomen, molestias parecidas a las de la regla, dolor lumbar o presión en la pelvis. Pueden empezar de forma irregular y con bastante tiempo entre una y otra, por eso muchas mujeres dudan de si el parto ha empezado realmente.
- Cuando se trata de contracciones de parto, lo habitual es que poco a poco se vuelvan más regulares, más largas y más intensas. También puede ocurrir que durante la contracción cueste hablar, caminar o distraerse.
- Cada mujer vive el inicio del parto de una forma distinta. Algunas notan un comienzo lento y progresivo. Otras sienten que las contracciones se intensifican en poco tiempo.
¿Podré soportar las contracciones?
El miedo al dolor de las contracciones es muy frecuente, especialmente en el primer embarazo. Y es normal sentirlo. El parto es una experiencia física intensa, pero también es un proceso acompañado: la mujer no tiene que vivirlo sola ni “saber hacerlo todo” de antemano.
La percepción del dolor depende de muchos factores: la posición del bebé, la duración del parto, el cansancio, el miedo, el apoyo recibido, la preparación previa y las opciones de alivio del dolor disponibles.
Un parto rápido no siempre es menos doloroso. A veces, cuando el parto avanza deprisa, las contracciones son más intensas y seguidas. En cambio, un parto largo puede resultar agotador porque exige más resistencia física y emocional.
El médico y el equipo sanitario están para acompañar, guiar y ofrecer medidas de alivio según la evolución del parto y las preferencias de la madre.
Cómo aliviar las contracciones de parto
Conocer las fases del parto ayuda a vivir las contracciones con menos miedo. Por eso, los cursos de preparación al parto pueden ser muy útiles: explican qué ocurre en cada etapa y enseñan recursos de respiración, relajación y movimiento.
Durante las primeras contracciones puede ayudar cambiar de postura, caminar si apetece, balancear la pelvis, usar una pelota de parto, recibir un masaje suave en la zona lumbar, darse una ducha templada, descansar entre contracciones y mantenerse hidratada.
También influye mucho el ambiente. Una luz suave, una persona de confianza, silencio o música tranquila pueden ayudar a que la mujer se sienta más segura.
En el hospital, según la evolución del parto y las preferencias de la madre, el equipo sanitario puede ofrecer diferentes opciones de analgesia o alivio del dolor. Lo ideal es hablar de estas posibilidades durante el embarazo para llegar al parto con información y menos incertidumbre.
¿Qué tomar para las contracciones de parto?
No existe ningún alimento, bebida o remedio natural que elimine el dolor de las contracciones de parto. Mantenerse hidratada y tomar algo ligero si el equipo sanitario lo permite puede ayudar a conservar la energía, pero no sustituye las medidas de alivio del dolor ni la atención profesional.
Tampoco conviene tomar medicamentos, infusiones, suplementos o productos para provocar, acelerar o aliviar las contracciones sin indicación médica. Durante el embarazo y el parto, cualquier sustancia puede tener efectos sobre la madre o el bebé.
¿Empujaré correctamente?
Muchas mujeres temen no saber empujar o hacerlo mal. Sin embargo, durante el expulsivo no se espera que la madre lo controle todo sola. El ginecólogo y el equipo sanitario acompañan el proceso e indican cuándo y cómo empujar si es necesario.
En muchos casos, el propio cuerpo guía. Cuando el bebé desciende y la cabeza presiona la pelvis, puede aparecer una necesidad intensa e involuntaria de empujar.
Los cursos de preparación al parto también ayudan a entender qué se siente durante esta fase, cómo respirar y qué posturas pueden facilitar el nacimiento.
¿La episiotomía evita los desgarros?
La episiotomía es un corte que se realiza en el periné en algunos partos vaginales. Hoy no se considera una práctica rutinaria. Solo debería realizarse cuando el equipo sanitario lo considera necesario por una razón concreta, valorando la situación de la madre y del bebé.
No todas las mujeres necesitan episiotomía. En muchos partos, el periné se distiende de forma natural. A veces puede producirse algún desgarro espontáneo, que el equipo sanitario valorará y suturará si hace falta.
Durante el embarazo y el parto, algunas medidas pueden ayudar a cuidar el periné, como el masaje perineal si está indicado, determinadas posturas, una salida lenta y controlada de la cabeza del bebé y el acompañamiento de la matrona durante el expulsivo.
LAS CLAVES PARA RECUPERARTE DE UN DESGARRO PERINEAL
Contracciones después del parto: los entuertos
Las contracciones no siempre terminan cuando nace el bebé. Durante los días posteriores al parto, el útero sigue contrayéndose para recuperar poco a poco su tamaño previo al embarazo. Estas contracciones se conocen como entuertos.
Los entuertos ayudan a que el útero vuelva a su tamaño habitual, favorecen la expulsión de restos de sangre o membranas y contribuyen a reducir el sangrado posparto.
Suelen notarse como cólicos o dolores parecidos a los menstruales. Pueden ser más intensos durante la lactancia, porque la succión del bebé estimula la liberación de oxitocina, una hormona que favorece la contracción del útero. También suelen percibirse con más intensidad en mujeres que ya han tenido otros partos.
Aunque los entuertos son normales, conviene consultar si el dolor es muy intenso, si el sangrado es excesivo, si aparece fiebre, mal olor en el flujo vaginal, mareo o malestar general.
AMPLÍA LA INFORMACIÓN: ENTUERTOS O CONTRACCIONES POSPARTO
En resumen
Las contracciones de parto suelen ser regulares, cada vez más intensas, más largas y más frecuentes. No suelen desaparecer con el descanso ni con los cambios de postura, y provocan modificaciones progresivas en el cuello del útero.
Las contracciones preparatorias, en cambio, suelen ser irregulares, menos dolorosas y pueden mejorar al descansar, hidratarse o cambiar de posición.
La clave está en observar el ritmo, la duración y la intensidad de las contracciones, seguir las indicaciones recibidas durante el embarazo y consultar ante cualquier duda, especialmente si hay rotura de aguas, sangrado, fiebre, disminución de los movimientos del bebé o síntomas antes de la semana 37.
Preguntas frecuentes sobre las contracciones de parto
¿Cómo puedo saber si tengo contracciones de parto?
Puedes sospechar que tienes contracciones de parto si aparecen de forma regular, cada vez son más intensas, duran más tiempo y se presentan con intervalos cada vez más cortos.
A diferencia de las contracciones preparatorias, no suelen desaparecer al cambiar de postura, descansar, beber agua o caminar. Además, suelen provocar cambios progresivos en el cuello del útero.
Si las contracciones son dolorosas, regulares y cada vez más frecuentes, conviene contactar al ginecólogo o la unidad de maternidad.
¿Dónde se siente el dolor de las contracciones?
El dolor de las contracciones puede sentirse en la parte baja del abdomen, como un dolor menstrual intenso, pero también puede irradiarse hacia la zona lumbar, la pelvis, las ingles o los muslos.
Durante la contracción, el abdomen se endurece y el dolor aumenta progresivamente hasta alcanzar un punto máximo. Después, la contracción cede, el útero se relaja y el abdomen vuelve a estar más blando.
¿Cómo tienen que ser las contracciones para ir al hospital?
Como orientación general, conviene llamar al ginecólogo o a la unidad de maternidad cuando las contracciones son regulares, dolorosas, aparecen aproximadamente cada cinco minutos y se mantienen durante un tiempo.
Hay que consultar antes si se rompe la bolsa, aparece sangrado vaginal, el líquido amniótico tiene mal olor o color verdoso o marrón, el bebé se mueve menos, hay fiebre, dolor intenso continuo o las contracciones aparecen antes de la semana 37.
¿Qué se siente cuando van a empezar las contracciones?
Antes de que empiecen las contracciones de parto, algunas mujeres notan presión en la pelvis, dolor lumbar, molestias parecidas a la menstruación, aumento del flujo vaginal, expulsión del tapón mucoso o más necesidad de ir al baño.
Cuando las contracciones empiezan, pueden sentirse como endurecimientos del abdomen que van y vienen. Si se trata de contracciones de parto, lo habitual es que poco a poco se vuelvan más regulares, más largas y más intensas.
¿Las contracciones de Braxton Hicks duelen?
Las contracciones de Braxton Hicks suelen ser más molestas que dolorosas. Se perciben como un endurecimiento del abdomen que aparece de forma irregular y suele mejorar con descanso, hidratación o cambios de postura.
Si las contracciones se vuelven regulares, dolorosas, frecuentes o no desaparecen, es recomendable consultar.
¿Puedo tener contracciones de parto sin romper aguas?
Sí. Muchas mujeres empiezan el trabajo de parto con contracciones y rompen aguas más adelante, incluso durante el parto. También puede ocurrir lo contrario: que la bolsa se rompa antes de que empiecen las contracciones.
Si se rompe la bolsa, lo más adecuado es contactar con la unidad de maternidad o con el profesional sanitario para recibir indicaciones.
¿Cuándo debo preocuparme por las contracciones?
Debes consultar si las contracciones aparecen antes de la semana 37, si son regulares y dolorosas, si se acompañan de sangrado, pérdida de líquido, fiebre, dolor continuo, presión intensa en la pelvis o disminución de los movimientos del bebé.
También hay que pedir ayuda si algo no parece normal, aunque no se sepa explicar bien. En el embarazo, ante la duda, siempre es mejor consultar.


















