El parto en el agua

12 Dec 2023
El parto en el agua

En el agua, se acelera la dilatación y se reduce el riesgo de rasgarse y de sufrir una episiotomía: el parto en el agua comporta indudables ventajas, pero también hay que tomar las debidas precauciones.

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​El parto en el agua representa un tipo de nacimiento muy suave, tanto para la mamá como para su hijo. La mujer se reapropia de una experiencia que le compete únicamente a ella y de la que forma parte activa, puesto que la mamá escoge conscientemente cómo llevar su propia dilatación.

La bañera delimita y protege la intimidad de la madre, y le devuelve el papel de auténtica protagonista del parto. Para el bebé, que se desliza del abrazo del líquido amniótico a la calidez del agua, se trata de una forma de nacer menos traumática. El paso del cálido refugio del vientre materno al mundo exterior es más gradual. El bebé queda envuelto por la caricia del agua durante unos segundos. ​

¿Cómo se desarrolla el parto en el agua?

Para entrar en la bañera, sobre todo, si se trata del primer parto, es necesario esperar a que la dilatación sea activa y el cuello del útero haya alcanzado una dilatación de entre tres y cinco centímetros. De lo contrario, si la futura mamá se sumerge demasiado pronto, existe el riesgo de que las contracciones se ralenticen​. En cambio, cuando la dilatación está completamente en marcha, el agua favorece su progresión y, en general, acorta su duración.

Desde el momento en que entra en la bañera, la mamá es quien decide si transcurre toda la dilatación, así como la fase de expulsión, dentro del agua, o bien si sale antes del nacimiento. La única indicación que recibe la mamá es la de no permanecer más de un par de horas seguidas en la bañera. De lo contrario, el efecto relajante del agua caliente podría llegar a producir el efecto opuesto, es decir, cansar a la mamá.

Quién puede y quién no puede dar a luz en una bañera

Dadas las múltiples ventajas que ofrece a la futura mamá, el parto en el agua está indicado para casi todas las mujeres que han tenido un embarazo fisiológico (normal). El criterio de exclusión más importante tiene que ver con el bienestar del bebé: en el caso de que la monitorización cardiotocográfica indique que existe sufrimiento fetal, o ante la presencia de líquido amniótico fuertemente teñido, la futura mamá no puede dar a luz en el agua.


Tampoco es posible dar a luz en la bañera en caso de embarazo gemelar, podálico o prematuro. En cambio, no es una contraindicación absoluta el hecho de que la mujer haya dado a luz por cesárea anteriormente​, en cuyo caso, se actuará en función de las circunstancias.

¿Dónde se puede dar a luz en el agua? 

Si la futura mamá desea dar a luz en el agua, es necesario que contacte con cierta antelación con un centro donde se realicen este tipo de partos. Una vez identificados los centros que ofrecen este servicio, es conveniente informarse. De hecho, no todos los hospitales permiten que el niño nazca en el agua. Algunos sólo dejan que la mamá pase toda la dilatación en la bañera y la hacen salir del agua en la fase de expulsión.

Elena RuizElena Ruiz
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza