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En este artículo, queremos compartir historias de resiliencia de mamás mexicanas que han vivido la experiencia de tener un bebé prematuro, para inspirarte y recordarte que no estás sola.
Cuando Santiago nació, pesaba apenas un kilo. Pasamos semanas en la UCIN, conectados a máquinas y con un miedo constante. Pero Santiago, mi pequeño gigante, se aferró a la vida con todas sus fuerzas. Hoy, con 3 años, es un niño sano y lleno de energía. Su historia me enseñó que la fuerza y el amor pueden superar cualquier obstáculo.
Sofía nació con problemas respiratorios y necesitó estar en incubadora. Fue un camino de aprendizaje constante, lleno de altibajos. Aprendí a cambiar pañales con guantes, a darle leche por sonda y a interpretar cada gesto de mi pequeña. Hoy, Sofía es una niña feliz y llena de vida. Su experiencia me enseñó la importancia de la paciencia, la perseverancia y el amor incondicional.
Mateo nació con bajo peso y necesitó cuidados especiales. Pasamos días y noches en el hospital, con la incertidumbre y el miedo como compañeros. Pero también descubrimos la fuerza del amor y la importancia del contacto piel con piel. Hoy, Mateo es un niño sano y travieso. Su historia nos unió como familia y nos enseñó que el amor puede mover montañas.
Estas historias son solo un ejemplo de la fuerza y la resiliencia de las familias mexicanas que han enfrentado el desafío de un parto prematuro. Cada historia es única y especial, pero todas comparten un mensaje de esperanza y amor.
Recuerda, no estás sola. Busca apoyo en tu familia, amigos, grupos de apoyo o profesionales de la salud mental.
Las historias de resiliencia nos recuerdan que el amor, la fuerza y la esperanza son ingredientes poderosos en el camino de la crianza de un bebé prematuro.
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