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¿El jamón es peligroso para los niños? Esto aclara la OMS
El jamón está presente en tortas, sándwiches y desayunos rápidos en muchos hogares mexicanos. Sin embargo, en redes sociales y titulares recientes ha resurgido una pregunta que genera preocupación entre madres y padres: ¿consumir jamón puede producir cáncer? La respuesta no es blanco o negro y requiere contexto.
Qué dice realmente la OMS sobre el jamón y las carnes procesadas
La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), analizó más de 800 estudios científicos antes de emitir su postura.
¿Por qué el jamón está en el Grupo 1 de carcinógenos?
El jamón, junto con salchichas, tocino y embutidos, fue clasificado como carcinógeno del Grupo 1. Esto significa que existe evidencia científica sólida de que su consumo está asociado con el desarrollo de cáncer, especialmente cáncer colorrectal.

Importante:
Estar en el mismo grupo que el tabaco no significa que comer jamón sea tan peligroso como fumar. La clasificación se refiere al nivel de certeza científica, no al nivel de riesgo.
Entonces, ¿comer jamón causa cáncer?
La clave está en la cantidad y la frecuencia
De acuerdo con la IARC, consumir 50 gramos diarios de carne procesada (aproximadamente dos rebanadas de jamón) incrementa el riesgo de cáncer colorrectal en un 18%.
Para dimensionarlo:
- El riesgo individual es moderado,
- Pero a nivel poblacional se vuelve relevante porque muchas personas lo consumen a diario, incluso desde la infancia.
Nutriólogos coinciden en que comer jamón ocasionalmente no significa que una persona vaya a desarrollar cáncer, pero sí advierten que el consumo frecuente y sin balance sí aumenta el riesgo a largo plazo.
¿Qué hace que el jamón sea riesgoso?
El problema no es únicamente la carne, sino el proceso industrial al que se somete.
Aditivos y procesos implicados
- Nitritos y nitratos
Se usan como conservadores y para dar color rosado. En el organismo pueden transformarse en nitrosaminas, compuestos que pueden dañar el ADN de las células del intestino. - Procesos de curado, ahumado y cocción
Estos métodos pueden generar aminas heterocíclicas e hidrocarburos aromáticos, sustancias asociadas con daño celular. - Alto contenido de sodio
Además del cáncer, el consumo excesivo de jamón se relaciona con hipertensión y problemas cardiovasculares, un punto clave cuando hablamos de alimentación infantil.

¿Qué pasa con el jamón en la dieta de niños pequeños?
Para familias con niñas y niños el mensaje es claro:
El jamón no debe ser un alimento de consumo diario.
Durante la infancia se forman hábitos alimenticios que pueden mantenerse toda la vida. Ofrecer jamón con frecuencia:
- Reduce la variedad de proteínas,
- Desplaza alimentos frescos,
- Aumenta la exposición temprana a sodio y ultraprocesados.
¿Se debe prohibir por completo?
No. Los especialistas enfatizan que no se trata de prohibir, sino de moderar y elegir mejores opciones.
Recomendaciones prácticas de especialistas
Cómo reducir riesgos sin alarmismo
- Limitar el consumo de jamón y embutidos a 2 o 3 veces por semana como máximo.
- Evitar su consumo diario, especialmente en loncheras escolares.
- Elegir opciones con menos sodio y sin nitritos añadidos, cuando estén disponibles.
- Variar las proteínas: pollo, pescado, huevo, leguminosas (frijoles, lentejas, garbanzos).
- Acompañar con fibra: frutas, verduras y granos integrales ayudan a proteger el colon.
- Cuidar el contexto de la dieta: una alimentación equilibrada reduce riesgos generales.
¿Por qué es un tema de salud pública?
La propia OMS ha señalado que, aunque el riesgo individual es relativamente bajo, la alta frecuencia de consumo convierte a las carnes procesadas en un problema de salud pública, similar al impacto del tabaquismo pasivo.
Como explicó Kurt Straif, exjefe del programa de monografías de la IARC, el impacto se amplifica porque la exposición es muy común.
El jamón no es veneno ni debe generar pánico, pero tampoco es un alimento inocuo cuando se consume en exceso. La OMS advierte que el consumo frecuente de carnes procesadas aumenta el riesgo de cáncer colorrectal, especialmente cuando forman parte de una dieta poco variada y baja en fibra.
Para madres y padres mexicanos, el mensaje clave es equilibrio: menos ultraprocesados, más alimentos frescos y decisiones informadas que cuiden la salud presente y futura de la familia.

















