Te puede interesar…
- Mi bebé y yo
- Noticias
- "¿A qué edad conseguiste que durmiera en su habitación?": el video que cuestiona una pregunta que muchas madres han escuchado
"¿A qué edad conseguiste que durmiera en su habitación?": el video que cuestiona una pregunta que muchas madres han escuchado
Una especialista en antropología abre un debate muy cotidiano sobre el sueño infantil: por qué damos por hecho que los bebés deben dormir solos cuando muchos adultos preferimos dormir acompañados. Escucha este razonamiento si te sientes cuestionada en tus decisiones sobre el sueño de tu peque, y también si sientes que estás haciendo lo mejor.
En redes, a veces una pregunta aparentemente sencilla toca una fibra muy profunda. Es lo que ocurre con este video, en el que se reflexiona sobre una costumbre muy normalizada en Occidente: que los niños duerman solos, en su habitación y en su propia cama, como si fuera un “logro” de la crianza.
La reflexión no pretende dar una norma universal ni decir a las familias cómo deben dormir, pero sí invita a mirar con otros ojos una presión que muchas madres y padres han sentido alguna vez: la de que su bebé “ya debería” dormir solo. ¡Mira el video hasta el final!
Ver esta publicación en Instagram
En el video, la divulgadora de antropología y evolución humana Candela Antón de Vez (@candeliousfang) plantea una comparación muy directa: si muchos adultos no queremos dormir solos y preferimos compartir cama con nuestra pareja, ¿por qué se espera que un bebé o un niño pequeño duerma separado de sus figuras de apego?
“¿A qué edad conseguiste que durmiera en su habitación?”, dice, imitando esa pregunta tan habitual que se hace entre familias, como si dormir solo fuera una meta que hubiera que alcanzar cuanto antes.
Su reflexión va más allá de una anécdota doméstica. El video recuerda que la forma en la que dormimos también está influida por la cultura. En muchas sociedades, explica, lo habitual es que los niños duerman cerca de sus padres o de su grupo familiar, porque el contacto, la proximidad y la sensación de seguridad forman parte de sus necesidades básicas.
La idea que transmite es clara: que un bebé quiera dormir cerca no significa que esté “mal acostumbrado”, ni que la familia esté haciendo algo incorrecto. Puede ser, simplemente, una necesidad de compañía, seguridad y calma.
El debate en redes: cercanía, descanso e intimidad
Los comentarios muestran que el tema despierta opiniones muy distintas. A favor del colecho, muchas familias hablan de seguridad, vínculo y de una etapa que pasa rápido. “Los bebés/niños son chicos una sola vez, y es lindo tenerlos cerca si están todos de acuerdo”, escribe una usuaria. Otra resume su experiencia así: “Cada uno fue haciéndose independiente a su ritmo”.
También hay madres que se sienten muy identificadas con la pregunta del video: “¿Por qué los niños deben dormir solos y nosotros con la pareja? No es lógico, no es congruente”. Y una usuaria comparte una frase de su hija que muchos han destacado: “¿Por qué ustedes, que son adultos, pueden dormir juntos, y yo, que soy una niña, tengo que dormir sola?”.
Pero también hay comentarios en contra, sobre todo desde el descanso, la autonomía y la intimidad de la pareja. “Los papás necesitan descansar y tiempo a solas”, apunta una madre. Otra cuenta que, en su caso, el cambio fue positivo: “Desde que duerme en su cama duerme mejor. También nosotros hemos recuperado nuestra intimidad y vida de pareja”.
Algunas voces defienden que dormir en su propio espacio también puede ser beneficioso: “El niño duerme en su espacio seguro, a un segundo de que tú acudas a su llamada”, comenta una persona. Otra lo plantea desde la independencia: “No siempre van a estar con sus padres; en un futuro se independizará”.
Entre posturas opuestas, aparece una idea común: no todos los bebés ni todas las familias necesitan lo mismo. “Depende de cada niño y cada familia... tengo 3 y cada uno distintas maneras con el tema sueño”, resume una madre. Quizá ahí esté el punto más sensato: elegir sin culpa, sin juicio y siempre priorizando la seguridad y el descanso de todos.
¿Dónde es mejor que duerma el bebé? La decisión es de cada familia, siempre con seguridad
Hablar de sueño infantil no debería convertirse en una competencia en un juicio. Hay bebés que duermen en cuna desde el principio, otros que usan cuna colecho, otros que pasan parte de la noche en brazos, otros que se despiertan muchas veces y otros que necesitan más contacto.
También hay madres agotadas, lactancias nocturnas, pospartos intensos y familias que buscan, noche a noche, la manera de descansar un poco más.
Por eso, más que hablar de una única forma “correcta”, conviene hablar de sueño seguro.
- La Asociación Española de Pediatría señala que la forma más segura de dormir para los menores de seis meses es en su cuna, boca arriba y cerca de la cama de sus padres. También indica que, si la familia desea más proximidad durante la noche, puede utilizarse una cuna.
- La Academia Americana de Pediatría recomienda un entorno de sueño seguro: bebé boca arriba, superficie firme y no inclinada, sin ropa de cama blanda, evitando el sobrecalentamiento y compartiendo habitación sin compartir cama, especialmente durante los primeros seis meses.
NORMAS DEL SUEÑO PARA REDUCIR EL RIESGO DE MUERTE SÚBITA DEL LACTANTE
Cuando una familia decide practicar colecho o existe la posibilidad de quedarse dormida con el bebé durante una toma, es importante reducir riesgos. Entidades como The Lullaby Trust recomiendan que el bebé duerma lejos de almohadas, edredones, mantas sueltas y objetos que puedan cubrir su cabeza; que no haya huecos donde pueda quedar atrapado; y que nunca se duerma con el bebé en un sofá o sillón.
También hay situaciones en las que se desaconseja especialmente compartir cama: si el bebé es menor de tres meses, nació prematuro o con bajo peso, si algún adulto ha consumido alcohol, tabaco, drogas o medicación sedante, si hay cansancio extremo, si la superficie es blanda o si se comparte la cama con varias personas.
La clave, por tanto, no está en imponer una fórmula, sino en que cada familia pueda decidir de forma informada: cuna en la habitación, cuna colecho, lactancia nocturna con medidas de seguridad, acompañamiento para dormir o transición progresiva a su propio espacio cuando tenga sentido para todos.
Porque detrás de muchas noches difíciles no hay “malos hábitos”, sino bebés que necesitan presencia y adultos que también necesitan descanso. Y quizá el debate no sea cuándo “consigue” dormir solo un bebé, sino cómo acompañamos ese proceso sin miedo, sin culpa y sin juzgar a otras familias.
EL SUSTO DE UNA MADRE AL PRACTICAR COLECHO REABRE EL DEBATE SOBRE CÓMO HACERLO CON SEGURIDAD

















