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“Pues te quedas en tu casa”: Conductor de TV enciende polémica por los bebés que lloran en restaurantes
El colaborador de 'El Hormiguero' ha reabierto un debate que divide: ¿tienen los padres que renunciar a cenar fuera si van con un bebé? Sus palabras han generado comentarios a favor y en contra en redes.
Una nueva intervención de Juan del Val en la tertulia de El Hormiguero ha generado debate en redes sociales. Esta vez, el tema no han sido los perros, los restaurantes ni las modas del momento, sino algo mucho más sensible para muchas familias: llevar bebés a cenar fuera.
El colaborador del programa de Antena 3 expresó su malestar con quienes acuden a restaurantes por la noche con bebés, especialmente si lloran durante la cena. Sus palabras, pronunciadas en tono contundente, provocaron la reacción inmediata de sus compañeros de mesa y, poco después, de cientos de usuarios en redes.
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En el video, Juan del Val se muestra tajante: considera que, a ciertas horas de la noche, los bebés deberían estar durmiendo y no en un restaurante. Ante el argumento de muchas familias —“no tengo con quién dejarlo”—, el colaborador responde con una frase que ha encendido la polémica: “Pues te quedas en tu casa”.
Nuria Roca intentó matizar la conversación recordando que, muchas veces, los bebés están dormidos en la cuna y que un llanto puntual forma parte de la realidad de cualquier bebé. Tamara Falcó, en cambio, se mostró más cercana a la postura de Del Val al señalar que hay horarios en los que los niños deberían estar acostados y durmiendo.
La conversación también derivó hacia el ruido, la convivencia en espacios públicos y el derecho de otros clientes a disfrutar de una cena tranquila. Y ahí es donde las redes se han dividido.
Entre los comentarios a favor de Juan del Val, algunos usuarios apuntan que salir a cenar tarde con un bebé no siempre es lo más adecuado para el pequeño. Una madre escribía que tiene un bebé y que no se le ocurriría ir a cenar fuera con él porque “no es un horario ni el lugar adecuado”. Otra usuaria, también madre, comentaba que salir a comer le parece distinto, pero que por la noche entiende que el bebé debería descansar. Otros mensajes defendían que, cuando se tienen hijos pequeños, conviene adaptar los planes al ritmo de los niños.
Pero también hubo respuestas en sentido contrario. Algunos usuarios recordaron que un restaurante es un espacio público y que los bebés también forman parte de la sociedad. Uno de los comentarios resumía esta postura con una idea muy clara: si alguien quiere silencio absoluto, quizá también debería plantearse quedarse en casa. En esta línea, muchas familias han sentido que el comentario de Del Val invisibiliza una realidad: no siempre hay red de apoyo, no siempre hay con quién dejar al bebé y no siempre una madre o un padre salen por capricho.
Bebés en restaurantes: una polémica que habla de mucho más que una cena
La frase de Juan del Val ha molestado especialmente porque toca una fibra sensible: la sensación, que muchas madres conocen bien, de tener que pedir permiso para ocupar espacios públicos con sus hijos.
Es cierto que un bebé necesita descanso, calma y rutinas. También es cierto que hay horarios, ambientes y planes que pueden no ser los más cómodos para él. Y sí, la convivencia implica pensar en los demás: si un bebé llora de forma prolongada, los padres suelen ser los primeros que se angustian, intentan calmarlo o incluso salen un momento del local.
Pero una cosa es hablar de respeto, horarios y sentido común, y otra muy distinta es lanzar el mensaje de que, si tienes un bebé y no tienes con quién dejarlo, “te quedas en tu casa”.
Porque la maternidad y la paternidad recientes ya vienen cargadas de renuncias, cansancio, culpa y aislamiento. Muchas familias no salen a cenar para molestar a nadie: salen porque necesitan respirar, celebrar algo, verse con amigos, recuperar un pequeño espacio de vida o, simplemente, sentirse parte del mundo.
Los bebés lloran. No por mala educación, no por falta de límites, no por molestar. Lloran porque es su forma de comunicarse. Y las madres y los padres no deberían vivir cada llanto como una acusación pública.
Quizá el debate no debería ser si los bebés “pueden” o “no pueden” estar en un restaurante, sino cómo construimos espacios más amables para todos: para quien quiere cenar tranquilo, y también para las familias que están criando y que no desaparecen de la sociedad por tener un hijo.
Sin juicio, sin dramatizar y sin convertir cada llanto en una batalla. Las madres y los padres recientes ya hacen bastante cada día. Y, a veces, lo único que necesitan no es que alguien les diga que se queden en casa, sino un poco de empatía.

















