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Famosa influencer muestra quién la está sosteniendo tras su cesárea y muchas madres se rompen: “Yo no tuve un apoyo así”
La influencer, que acaba de ser madre de su hija Sia, ha compartido dos videos muy íntimos de su parto y su posparto. Y lo que más ha emocionado a sus seguidoras no ha sido solo el nacimiento del bebé, sino algo de lo que se habla demasiado poco: quién cuida a la madre cuando acaba de dar vida.
Patry Jordán vuelve a emocionar a su comunidad, pero esta vez desde un lugar muy distinto al que muchas de sus seguidoras conocían. Durante años, la creadora de contenido y fundadora de Gym Virtual ha acompañado a millones de mujeres a través del ejercicio, el bienestar y las rutinas de entrenamiento.
Ahora, tras convertirse en madre de su primera hija, Sia, su contenido ha dado un giro natural hacia el embarazo, el parto, el posparto y esa maternidad real que no siempre cabe en una foto bonita.
Y quizá por eso sus últimos videos han tocado tanto.
En uno de ellos, Patry resume con una frase lo que muchas madres que han pasado por una cesárea entienden sin necesidad de demasiadas explicaciones: “¿Cómo estoy superando el posparto de cesárea?”. La respuesta aparece segundos después, sencilla y enorme a la vez: “Mi pareja”.
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A partir de ahí, el video muestra una sucesión de escenas cotidianas: su pareja durmiendo con el bebé sobre el pecho, cambiando pañales, acunándola, haciendo las compras, trayendo comida, llevando la carriola, dándole el biberón, bañando a la pequeña, ayudando a Patry con una inyección o cuidándola en pequeños gestos que, en un posparto, no tienen nada de pequeños.
Porque después de una cesárea, levantarse, caminar, bañarse, cargar al bebé, reír, toser o simplemente ponerse la ropa interior puede doler. Porque una cesárea no es “la vía fácil”: es una cirugía mayor en medio de una revolución hormonal, emocional y vital. Y porque, mientras todo el mundo mira al bebé, muchas veces la madre se queda intentando recomponerse en silencio.
“A veces nada sale como te lo imaginabas”
Otro de los videos que Patry ha compartido muestra el nacimiento de Sia de una forma mucho más íntima. En blanco y negro, se ven consultas médicas, análisis, ecografías, momentos de hospital, la cuenta atrás antes del nacimiento y, finalmente, el instante en que el bebé llega al pecho de su madre. El video termina en color, con Sia ya en brazos y la emoción de una familia que acaba de empezar una nueva vida. ¡Nos parece precioso!
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La frase que acompaña el video lo dice todo: a veces, las cosas no salen como una las había imaginado. Ni como las había planeado. Ni como pensaba que “debían” ser.
Y esa idea ha conectado con muchísimas mujeres. Porque muchas madres llegan al parto con una imagen mental de cómo será ese momento: cómo nacerá su bebé, cómo se sentirán después, cómo podrán cargarlo, alimentarlo, cuidarlo, volver a casa. Pero la maternidad, a veces, empieza de golpe. Con miedo, con dolor, con una cicatriz, con cansancio... Con lágrimas que no siempre son de felicidad. Y también con un amor inmenso que convive con todo lo demás.
Las madres responden: “Te entiendo perfectamente”
La publicación de Patry se ha llenado de comentarios de madres que se han visto reflejadas en ella. “Cuánta verdad y realidad hay en este video”, escribía una seguidora, que le recordaba que todo va “poco a poco” y que también hay que celebrar “los pequeños logros”.
Otra madre resumía de forma muy gráfica lo que supone una recuperación así: “Mi marido tenía que ponerme la ropa interior porque yo no era capaz”. Un comentario sencillo, directo y profundamente real. Porque en el posparto no solo se necesita ayuda para el bebé; muchas veces la madre también necesita que la ayuden a levantarse, a curarse, a medicarse, a descansar, a comer o a no sentirse culpable por no poder con todo.
Entre los mensajes también hay muchos agradecimientos a esas parejas que están. “Gracias, papás, por haber estado y estar en todo momento”, escribía una usuaria. Otra lo expresaba así: “Es lo mejor que puedes vivir en el posparto, sentir que tu pareja te cuide y se haga cargo de todo”.
Pero no todos los comentarios hablan desde ese lugar. Y ahí está, precisamente, una de las partes más importantes de este debate. Una seguidora confesaba: “Yo no tuve un Carlitos en mi vida”. Otra añadía: “Ánimo a todas las mamis solas”. Y otra madre explicaba que, aunque su pareja la ayudó, aun así llegó a sentirse sola, culpable y con la sensación de necesitar “estar en una zona de recuperación” cuando lo que quería era disfrutar de su hija.
Es una realidad que merece ser dicha sin juzgar a nadie: no todas las madres tienen una pareja presente, una red familiar, una baja suficiente, ayuda en casa o tiempo para recuperarse. Algunas atraviesan el puerperio prácticamente solas. Otras están acompañadas, pero no sostenidas. Y eso también duele.
CARGA MENTAL Y CORRESPONSABILIDAD EN LA CRIANZA: UNA CONVERSACIÓN PENDIENTE CON TU PAREJA
Cuidar a la madre después de una cesárea también es cuidar al bebé
La cesárea no termina cuando nace el bebé. Después llega la recuperación: la herida, los puntos, la inflamación, el dolor abdominal, las dificultades para moverse, la subida de la leche si hay lactancia, el sangrado, las noches sin dormir y el impacto emocional de un parto que quizá no fue como se esperaba.
Si, además, el embarazo ha sido vivido con miedo, incertidumbre, controles médicos, complicaciones o una carga emocional intensa, el posparto puede sentirse todavía más vulnerable. Por eso es tan importante no reducirlo todo a una frase de ánimo ni esperar que la madre “vuelva a ser la de antes” en unos días.
Cuidar a una madre tras una cesárea no es solo “echar una mano”. Es sostener.
CÓMO ES LA RECUPERACIÓN DE LA CESÁREA
Ayudar puede ser hacer algo cuando ella lo pide. Sostener es anticiparse. Es ver que no ha comido y prepararle algo. Es cargar al bebé para que pueda bañarse sin prisas. Es controlar la medicación. Es recordar las citas médicas. Es levantarse por la noche. Es proteger sus descansos. Es preguntarle cómo está de verdad. Es no minimizar su dolor. Es no decirle “pero lo importante es que el bebé está bien”, como si ella no importara también.
Cuidar a la madre también es una forma directa de cuidar al bebé. Una madre descansada, escuchada, acompañada y validada no tiene que demostrar fortaleza todo el tiempo. Puede recuperarse. Puede vincularse. Puede llorar. Puede pedir ayuda. Puede sentirse sostenida mientras aprende a sostener.
No es “suerte”: es corresponsabilidad, amor y presencia
Algunos comentarios señalaban que lo que aparece en el video de Patry “debería ser lo normal”. Y sí, debería. Pero muchas madres respondían desde la experiencia: no siempre lo es.
Por eso emociona tanto verlo. No porque un padre cambie pañales o bañe a su bebé como si estuviera haciendo algo extraordinario, sino porque cuando una mujer acaba de parir, especialmente por cesárea, la presencia real de la pareja puede marcar la diferencia entre sobrevivir al posparto o sentirse acompañada en él.
La maternidad no debería vivirse como una prueba de resistencia en solitario. Ni la recuperación de una cesárea debería medirse por lo rápido que una madre vuelve a hacer cosas. A veces, la verdadera fuerza está en dejarse cuidar. En aceptar que no se puede con todo. En mirar la cicatriz sin reproche. En entender que el cuerpo no ha fallado: ha dado vida.
Y desde aquí, todo nuestro amor a las madres que están recuperándose ahora mismo. A las que tuvieron una cesárea soñada y a las que todavía están procesando lo que ocurrió. A las que tienen pareja y a las que no. A las que se sienten fuertes y a las que hoy solo pueden llorar. A las que están felices, pero agotadas. A las que aman a su bebé con locura y, aun así, necesitan que alguien les pregunte: “¿Y tú cómo estás?”.
Y también a los padres y parejas que cuidan, sostienen, madrugan, limpian, curan, cargan, escuchan y no esperan aplausos por hacer equipo. Porque cuando una madre se siente cuidada, toda la familia respira un poco mejor. ¡Los abrazamos fuerte!


















