- Mi bebé y yo
- Especial Bienestar Infantil
Especial Bienestar Infantil
¿Puja, se pone rojo o incluso llora? Aunque estas señales pueden alarmarte, no siempre significan que tu hijo esté estreñido. Aprender a observar su comportamiento al evacuar, te ayudará a saber cuándo es parte de su desarrollo y cuándo necesita un poco de ayuda.
Cuando tienes un bebé pequeño, es normal estar pendiente de cada detalle: cuánto come, cuánto duerme y, por supuesto, cuántas veces hace popó. Por eso, cuando pasan los días sin encontrar un pañal sucio, con poca popó o notas que hace mucha fuerza para evacuar, probablemente te preguntes: “¿estará estreñido?”.
Antes de preocuparte, hay algo que debes saber: cada bebé tiene su propio ritmo intestinal y la frecuencia de sus evacuaciones puede variar considerablemente, sobre todo durante los primeros meses de vida. Más que contar cuántas veces hace popó, existen otras señales que pueden ayudarte a entender qué está pasando en su pancita.
Hace mucha fuerza y se pone rojo, ¿está estreñido?
No necesariamente. Los bebés pequeños pueden pujar, gruñir, encoger las piernas, ponerse rojos e incluso llorar antes de hacer popó.
Durante los primeros meses todavía están aprendiendo a coordinar dos acciones que parecen muy sencillas: hacer presión con los músculos del abdomen y, al mismo tiempo, relajar los músculos necesarios para evacuar. Por eso, en ocasiones realizan un gran esfuerzo y, al final, hacen popó de consistencia suave.
Este comportamiento se conoce como disquecia del lactante y no es lo mismo que el estreñimiento. Entonces, ¿qué debes observar? El pañal puede darte una pista muy importante.
La consistencia importa más que contar los días
Es fácil pensar que si tu bebé no hace popó todos los días está estreñido, pero no siempre es así.
Algunos bebés, especialmente los alimentados con leche materna, pueden pasar varios días sin evacuar y encontrarse perfectamente bien. Si cuando finalmente hacen popó las heces son blandas y salen sin dolor, la frecuencia por sí sola no necesariamente indica estreñimiento.
En cambio, debes prestar atención si las evacuaciones son duras, secas o difíciles de expulsar, si tu bebé parece sentir dolor al hacerlas o si puja durante mucho tiempo sin conseguir evacuar.
También es importante observar cambios respecto a su propio patrón habitual. Tú conoces mejor que nadie sus rutinas, así que un cambio marcado en sus evacuaciones acompañado de malestar merece atención.
¿Cuándo consultar al pediatra?
Aunque el estreñimiento ocasional puede presentarse durante el primer año, hay situaciones en las que es mejor consultar con el pediatra. Hazlo si notas que el problema persiste, tu bebé está muy irritable, rechaza el alimento, vomita, tiene el abdomen muy distendido, presenta sangre en las heces o parece sentir mucho dolor al evacuar.
Y si tienes un recién nacido, cualquier cambio importante en sus evacuaciones merece especial atención. El pediatra podrá valorar qué está ocurriendo y decirte cuál es la mejor manera de ayudarlo de acuerdo con su edad y alimentación.
Cuando su pancita necesita un poco de ayuda
Si se trata de estreñimiento ocasional, existen alternativas diseñadas específicamente para ayudar a los más pequeños a evacuar.
Rápidos, suaves y seguros, los Supositorios Senosiain® Bebé pueden ser el aliado perfecto para aliviar el estreñimiento en bebés de 0 a 12 meses. Su fórmula contiene glicerina, un ingrediente activo que ayuda a estimular suavemente los movimientos intestinales y facilita la evacuación.
Recuerda que cada bebé es diferente. Si las molestias persisten, aparecen con frecuencia o tienes dudas sobre cómo utilizar cualquier producto para aliviar el estreñimiento, consulta con su pediatra.
Porque aprender a interpretar las señales de su pancita también es una forma de conocerlo, acompañarlo y cuidar de su bienestar desde sus primeros meses de vida.
Para más información, visita: https://senosiain.mx/