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Isabel es una mujer española que empezó a sentir dolor cuando mantenía relaciones sexuales después de haber dado a luz a su bebé. Así lo contó: "Sólo de frotar la zona, ya me molesta. Es frustrante no poder tener una vida sexual normal".
Esta mamá acabó averiguando que sufre vaginismo, una contracción involuntaria de la vagina que impide o dificulta el sexo con penetración, ponerse un tampón o hacerse una revisión ginecológica completa.
Se trata de una enfermedad que afecta, como mínimo, a un 5% de mujeres a nivel mundial, aunque los expertos creen que realmente la padecen muchas más porque se trata de una dolencia que se suele vivir desde el silencio, pues muchas mujeres lo esconden por sentimientos de culpabilidad o vergüenza.
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En su caso, Isabel optó por pedir ayuda y fue derivada al psicólogo. Posteriormente, pudo empezar con la rehabilitación en el Hospital Mutua de Terrassa (Barcelona), donde creó un grupo de trabajo con varios profesionales para ofrecer un tratamiento eficiente y desde diversas vertientes a las mujeres que padecen vaginismo.
Oriol Porta, jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Mutua de Terrassa y presidente de la Sociedad Catalana de Obstetricia y Ginecología asegura que hay que "tratar mejor" la sexualidad femenina, a menudo menospreciada por "una medicina y una sociedad machista".
El principal problema de las mujeres que padecen vaginismo es el estigma que sufren. Así pues, desde el Hospital Mutua de Terrassa creó una consulta específica para tratar esta enfermedad.
Lo que hacen los médicos es, en un primer momento, detectar el origen del vaginismo y, a continuación, valoran cuál es el tratamiento más adecuado. Algunas áreas de la zona vaginal que muestran tensión muscular se pueden trabajar de manera manual, a través de la fisioterapia. En caso de no funcionar, es posible recorrer a otras terapias como infiltraciones locales, punción seca o botox.
Actualmente en Cataluña, España, se está elaborando un protocolo que se presentará en el Departamento de Salud y que se pondrá a disposición del resto de unidades médicas en aquel país.
La fisioterapeuta Pilar Pons Umbría, especializada en suelo pélvico, recibe cada mes unas 40 consultas relacionadas con el vaginismo. La contactan mujeres de todo el mundo, que hacen la rehabilitación a distancia, y también organiza grupos virtuales para que puedan compartir sus progresos e inquietudes.
"Me he encontrado muchísimas pacientes que me decían: 'Hace muchos años que voy al psicólogo y no lo he superado'. Algunas todavía reciben comentarios como: Tranquila, tómate una copa de vino, o quizás es que tu pareja no te gusta ", dijo Pons.
Los expertos afirman que con 8 o 10 sesiones de fisioterapia es suficiente para salir adelante y que el tratamiento consiste en la hidratación en un 80%. "Muchas veces se trata de poner aceite y desensibilizar la zona con el dedo. También nos ayudamos con dilatadores, que pueden ser de vidrio o de silicona", afirmó Pons.
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¿Sabías que existía el vaginismo? ¿Quizás lo hayas padecido y te animas a dar algún consejo a otras mujeres que pueden estar sufriéndolo? ¡Déjanos tu comentario!
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