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Una niña de 20 meses pasa dos semanas con una avellana en los bronquios: la señal que alertó a sus padres
La pequeña se atragantó mientras comía una avellana durante unas vacaciones y, aunque después pareció recuperarse, sus padres comenzaron a notar que algo no iba bien. Ya en Italia, los médicos descubrieron que el fruto seco llevaba cerca de dos semanas alojado en sus bronquios.
Todo comenzó con una escena cotidiana durante unas vacaciones familiares. Una niña de 20 meses estaba comiendo una avellana cuando, de repente, empezó a toser y a tener dificultades para respirar. Sus padres se asustaron, pero poco después la pequeña pareció recuperarse y el episodio quedó, aparentemente, atrás. Sin embargo, no fue así.
La historia, ocurrida este verano entre Albania e Italia, terminó con una delicada intervención en el hospital Ca’ Foncello de Treviso, donde los médicos consiguieron extraer seis fragmentos de avellana que habían permanecido cerca de dos semanas en los bronquios de la niña.
Afortunadamente, la pequeña se recuperó por completo. Su caso, sin embargo, sirve para concienciarnos de un riesgo que merece especial atención durante los primeros años de vida: la aspiración accidental de determinados alimentos, especialmente los frutos secos enteros o en trozos.
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Todo empezó durante unas vacaciones
La niña, a quien se ha dado el nombre ficticio de Fulvia, vive con sus padres en el norte de Italia. La familia se encontraba de vacaciones en Albania, país de origen de los progenitores, cuando ocurrió el incidente.
Mientras comía una avellana, la pequeña comenzó de manera repentina a toser y a respirar con dificultad. Fueron unos momentos de preocupación, aunque poco después pareció encontrarse mejor.
Al haber remitido los síntomas iniciales, no recibió atención médica inmediata. Sin embargo, durante los días siguientes, sus padres comenzaron a darse cuenta de que algo no iba bien.
La señal que les hizo sospechar
Al respirar, la niña emitía de forma repetida unos silbidos que antes no tenía.
Las primeras pruebas realizadas en Albania mostraron un pequeño enfisema en el pulmón derecho y plantearon la sospecha de que algún fragmento de la avellana pudiera haber pasado accidentalmente a las vías respiratorias.
Ante esta posibilidad, los padres decidieron adelantar su regreso a Italia y acudir al hospital Ca’ Foncello de Treviso. La pequeña llegó al centro sanitario la noche del 21 de agosto, aproximadamente dos semanas después del episodio con la avellana.
La avellana se había fragmentado en seis partes
Las pruebas realizadas al día siguiente confirmaron la sospecha. El fruto seco había permanecido durante cerca de dos semanas en las vías respiratorias y, para entonces, se había roto en seis fragmentos.
El paso del tiempo había complicado además la situación. La inflamación había estrechado el bronquio y aumentado el riesgo de sangrado, lo que dificultaba todavía más la visualización y la extracción de los restos.
El doctor Massimo Sonego, responsable de la unidad de Cirugía Endoscópica que atendió a la niña, explicó que estos episodios pueden llegar a infravalorarse, aunque la permanencia de un cuerpo extraño en un bronquio puede provocar complicaciones importantes.
Por ello, una vez confirmado el diagnóstico, la pequeña fue trasladada inmediatamente al quirófano.
Más de una hora y media de intervención
La operación fue especialmente delicada debido a la corta edad y al pequeño tamaño de la paciente, que pesaba alrededor de 10 kilos. La intervención se prolongó durante más de una hora y media.
Para acceder a los bronquios, los médicos utilizaron un broncoscopio rígido. El instrumento dejaba al cirujano un espacio de trabajo de apenas 3.5 milímetros, a través del cual había que localizar y retirar uno por uno los fragmentos de avellana.
Al mismo tiempo, el anestesista tenía que garantizar la correcta ventilación de la pequeña durante todo el procedimiento. Finalmente, el equipo consiguió extraer los seis fragmentos.
Tras la intervención, la niña permaneció ingresada primero en la Unidad de Cuidados Intensivos y después fue trasladada a piso, donde continuó otros tres días recibiendo tratamiento y bajo observación. Después pudo volver a casa completamente recuperada.
Frutos secos y niños pequeños: precauciones que conviene recordar
El caso ha llevado a los especialistas que atendieron a la pequeña a insistir en la prevención. En los niños pequeños, la dentición todavía está desarrollándose y los mecanismos de masticación y deglución no son los mismos que en un adulto.
Por ese motivo, determinados alimentos pueden suponer un riesgo si no se ofrecen de una forma adecuada.
Entre las principales precauciones:
- No ofrecer frutos secos enteros a los niños pequeños.
- Evitar también los trozos o fragmentos duros, ya que pueden pasar accidentalmente a las vías respiratorias.
- Si se quieren incorporar a la dieta, ofrecerlos triturados, molidos o en forma de crema suave, con una textura apropiada para el niño.
- Procurar que el pequeño coma sentado y tranquilo, sin correr, jugar o reír con comida en la boca.
- Mantener siempre la supervisión de un adulto durante las comidas.
- Consultar con el pediatra ante cualquier duda sobre cómo introducir de forma segura determinados alimentos.
¿Y si parece que ya se ha recuperado?
Este es precisamente uno de los aspectos más importantes de la historia de Fulvia. Tras aquel primer momento de tos y dificultad respiratoria, la niña pareció volver a encontrarse bien.
El problema se hizo evidente después, cuando sus padres advirtieron que su respiración había cambiado.
Tras un episodio en el que se sospecha que un niño puede haber aspirado un alimento u objeto, conviene estar atentos a síntomas que persisten o aparecen posteriormente, como:
- Tos que no desaparece o reaparece.
- Dificultad para respirar.
- Silbidos o sonidos respiratorios que antes no estaban presentes.
- Respiración más rápida o trabajosa de lo habitual.
- Cualquier cambio en la respiración que resulte llamativo después del episodio.
Ante la sospecha de que un alimento u objeto haya podido pasar a las vías respiratorias, es importante buscar valoración médica, aunque aparentemente el niño haya mejorado.
En esta ocasión, todo terminó bien. Tras casi dos semanas de incertidumbre y una intervención compleja, la pequeña pudo volver a casa recuperada con su familia.
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