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Camilo sorprende con una petición sobre su hija Índigo: "Si la aman, no le den más regalos". ¿Qué le preocupa?

3 Nov 2026
camilo regalos hija

El cantante ha contado por qué le preocupa que sus hijas crezcan rodeadas de tantos regalos y qué hace para enseñarles a valorar las cosas. Una reflexión sobre la crianza con la que muchas familias pueden sentirse identificadas.

El cantante colombiano Camilo ha sorprendido al compartir una preocupación muy personal sobre la educación de sus hijas, Índigo y Amaranto, fruto de su relación con Evaluna Montaner. El cantante reconoce que hay algo que le inquieta especialmente: cómo conseguir que sus pequeñas aprendan a valorar las cosas cuando están creciendo en unas circunstancias tan diferentes a las que él vivió durante su infancia.

En un pódcast muy famoso, el artista ha contado las medidas que toma para evitar que su hija mayor, Índigo, reciba demasiados regalos. Y su confesión plantea una pregunta que va mucho más allá de su situación familiar: ¿cómo enseñar a nuestros hijos a valorar lo que tienen cuando queremos darles siempre lo mejor?

 
 
 
 
 
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La sorprendente petición de Camilo en el cumpleaños de Índigo

Para comprender la preocupación del cantante, hay que remontarse a su infancia. Camilo explica que muchas de las cualidades que más aprecia de sí mismo están relacionadas con las experiencias que vivió junto a sus padres, en un entorno donde los recursos eran más limitados.

Ahora, sus hijas están creciendo en una realidad muy diferente. Y eso le genera cierta inquietud. "La escasez, a mí me toca simularla", reconoce.

Para ilustrarlo, cuenta una anécdota sobre el cumpleaños de Índigo. Ante la cantidad de obsequios que recibe la pequeña, el cantante llegó a incluir una petición muy clara en las invitaciones: "No traigan regalos, por favor". Y añadió: "Si la aman, no le den más regalos".

Pero, pese a sus esfuerzos, los regalos continuaron llegando.

Camilo explica que intenta guardarlos antes de que Índigo los vea y entregárselos poco a poco, aproximadamente uno al mes. Sin embargo, ni siquiera esta estrategia resulta sencilla ante la enorme cantidad de obsequios. "¿Pero cómo dosificas 700 regalos?", se pregunta.

Una situación poco habitual, desde luego, pero que refleja un dilema que también puede surgir en familias con realidades económicas muy distintas.

¿Les estamos dando demasiadas cosas a nuestros hijos?

Quizá nunca nos hayamos encontrado con cientos de regalos después de un cumpleaños, pero ¿quién no ha comprado alguna vez un juguete para hacer feliz a su hijo, aunque no fuera una ocasión especial?

Es algo perfectamente comprensible. Queremos verlos sonreír, darles oportunidades y, muchas veces, ofrecerles aquello que nosotros no pudimos tener. Pero ¿tener más cosas significa disfrutarlas más?

No necesariamente. El problema no está en hacer regalos, sino en cómo aprenden los niños a relacionarse con ellos. Esperar para conseguir algo que desean, cuidar sus pertenencias, compartir y aceptar que no siempre pueden tenerlo todo son aprendizajes que forman parte de la infancia. Y, por supuesto, no es necesario que un niño viva situaciones de escasez para adquirir esos valores.

¿QUÉ ES EL SÍNDROME DEL NIÑO HIPERREGALADO?

Menos juguetes a la vista, ¿más creatividad?

Tras realizar diferentes estudios, los expertos concluyen que, cuando hay menos juguetes disponibles, los pequeños dedican más tiempo a cada uno y encuentran más maneras de jugar con ellos.

Aunque se trata de estudios reducidos, sus resultados apuntan a una idea interesante: a veces, ofrecer menos opciones puede ayudar a los niños a concentrarse y explorar mejor las posibilidades de cada juguete.

Esto no significa que tener muchos juguetes sea perjudicial ni que debamos limitar drásticamente los regalos. Simplemente, podemos organizar mejor los que ya tenemos.

Por ejemplo, guardar algunos durante unas semanas y volver a sacarlos más adelante puede hacer que los pequeños los redescubran con ilusión.

Cinco maneras de enseñarles a valorar lo que tienen

La reflexión de Camilo puede servirnos para revisar algunos hábitos cotidianos. Y no hacen falta grandes cambios para empezar.

  • No comprarlo todo inmediatamente. Si nuestro hijo quiere algo, podemos ayudarle a esperar y comprender que no todos los deseos se cumplen al instante, siempre teniendo en cuenta su edad.
  • Cuidar y reparar antes de sustituir. Si un juguete se rompe, intentar arreglarlo juntos puede enseñarle que las cosas merecen cuidado.
  • Dar valor a las experiencias. Una excursión, una tarde cocinando o un rato de juego en familia pueden resultar tan especiales como un regalo.
  • Practicar la gratitud con el ejemplo. Agradecer un detalle, reconocer el esfuerzo de los demás y cuidar lo que tenemos son comportamientos que los niños aprenden observándonos.
  • Poner límites sin sentirnos culpables. Decir que no a un juguete no significa querer menos a nuestros hijos. También podemos acompañar su frustración sin cambiar necesariamente nuestra decisión.

Eso sí, es importante adaptar estas enseñanzas a cada etapa. Un niño de dos años todavía no comprende el valor del dinero o la espera de la misma manera que uno de seis.

El verdadero miedo de Camilo no son los regalos

Lo que preocupa a Camilo no es que Índigo tenga demasiados juguetes, sino que crezca sin conocer algunas de las experiencias que a él le ayudaron a ser quien es hoy. Y eso es algo que no puede resolver simplemente guardando los regalos en un armario.

El propio cantante reconoce que no sabe muy bien cómo afrontar esta situación. Puede controlar cuántos regalos recibe su hija de golpe, pero no puede hacer que viva la misma infancia que él.

Sus declaraciones reflejan una preocupación que comparten muchos padres: cómo transmitir a sus hijos los valores con los que crecieron cuando las circunstancias han cambiado. Camilo tiene claro lo que quiere enseñarles a Índigo y Amaranto. Lo que todavía está intentando descubrir es cómo hacerlo.

Elena RuizElena Ruiz
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza

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