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"Me fui de fiesta con miedo y culpa": Influencer reflexiona sobre volver a ser una misma después de ser madre
Después de casi cuatro años centrada en embarazos, bebés y crianza, una creadora de contenido se enfrentó a una inesperada mezcla de emociones al reservarse tiempo para ella. Su experiencia ha abierto una conversación sobre la culpa, la identidad y el equilibrio entre cuidarse y cuidar a la familia.
Después de casi cuatro años entre embarazos, bebés y crianza, la creadora de contenido Eva Matsa se reservó por primera vez una noche para ella.
Su experiencia ha abierto una conversación sobre la culpa, los espacios propios y el equilibrio entre cuidar a la familia y cuidarse.
Convertirse en madre transforma las prioridades, las rutinas y hasta la manera de disfrutar del tiempo libre. Por eso, cuando aparece la oportunidad de recuperar un plan de la vida anterior, la ilusión puede llegar acompañada de miedo, inseguridad o culpa.
Matsa ha contado cómo vivió su primera salida nocturna después de casi cuatro años. Un periodo en el que, como ella misma resume, estuvo "embarazada y tuvo un bebé, embarazada y tuvo un bebé".
Ahora, con su hija pequeña de un año y medio, decidió acudir sola a un festival de música electrónica. Más allá de la fiesta, su video plantea una cuestión con la que muchas madres se han identificado: cómo recuperar espacios propios sin sentir que se está perdiendo tiempo con los hijos. ¡Mira el video, porque te va a emocionar!
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"Tengo un miedo extraño a empezar a vivir mi vida sin mis hijas"
Antes de salir, Eva se grabó en casa explicando las emociones que le producía el plan. Aunque sus hijas tienen un vínculo estupendo con su padre, reconocía sentir "un miedo extraño" ante la idea de empezar a hacer cosas sin ellas.
"Creo que me doy cuenta de que, si Eva como individual empieza a conquistar espacios, pierde estos espacios con sus hijas", reflexiona.
En su interior convivían dos sentimientos contradictorios. Por un lado, necesitaba "salir de este bucle de ser siempre madre". Por otro, solo pensar en hacerlo le generaba agobio.
También era consciente de que ya no era exactamente la misma persona que antes de tener hijas. Habían cambiado sus prioridades, su manera de ver la vida y algunas de sus amistades.
La oportunidad llegó con un festival en el que actuaban Marshmello y Martin Garrix. Aunque inicialmente dudó, su pareja, Miguel, terminó de animarla con una frase directa: "O vas o vas".
Finalmente, Eva acudió "con miedo, con culpa y con inseguridad" por salir de esa etapa en la que había estado siempre disponible como madre. Y lo hizo sola, algo que ya disfrutaba antes de la maternidad.
Una noche para bailar y reencontrarse
El video cambia de tono cuando Eva sale de casa. Aparece bailando, sonriente y vestida con ropa que utilizaba antes de ser madre. "Para sorpresa de todos, me cabía la ropa de antes de ser madre, así que genial", comenta con humor.
Ya en el festival, comió, bebió agua y disfrutó de los conciertos entre miles de personas. Incluso se encontró con seguidores que la reconocieron, algo que no esperaba porque pensaba que todo el mundo estaría "durmiendo a sus bebés".
Sin embargo, lo importante no fue el festival ni el hecho de salir de noche. Fue comprobar que podía reservarse unas horas en las que no tenía que ejercer constantemente como madre.
Madres divididas entre las ganas y la culpa
La experiencia ha conectado con muchas mujeres que reconocen sentir la misma ambivalencia. Quieren disponer de tiempo propio, pero cuando lo consiguen cuentan las horas para regresar.
Una madre resumía esa sensación como "esas ganas a la vez que vértigo y nervios". Aunque sabe que sus hijos están perfectamente con su padre o sus abuelos, termina volviendo a casa con ansiedad. Aun así, asegura que esos ratos le dan "oxígeno para volver a la carga con más ganas y energía".
Otra usuaria explicaba que acababa de salir por primera vez después de 13 meses. Al principio se sentía "mal, rara y con incertidumbre", pero terminó pasándola fenomenal. Al regresar, su hija y su marido dormían tranquilamente.
No todas encuentran ese espacio en una noche de fiesta. Una madre contaba que su única actividad a solas era ir al gimnasio en días alternos y que la disfrutaba muchísimo. Otras mencionan pasear, comprar ropa, cuidar el jardín o tomar un café sin prisas.
También hay mujeres que todavía no desean hacer planes sin sus hijos. Una usuaria reconocía que no añoraba especialmente salir, aunque sí necesitaba más tiempo para cuidarse. Otra, con un bebé de seis meses, celebraba la experiencia de Eva, pero admitía que aún no se veía haciendo nada sin su hija.
"Cada mamá necesita su tiempo, es necesario pero no hay que forzar las cosas", apuntaba otro comentario.
La importancia de contar con apoyo
Varias madres han recordado que encontrar momentos propios no depende únicamente de querer hacerlo. También es necesario disponer de una pareja corresponsable, familiares cercanos o personas de confianza.
Una madre sola por elección, con dos niños pequeños y sin familia cerca, explicaba que llevaba años enlazando embarazos, partos, crianza y trabajo a jornada completa. Otra mujer, que cría sola a tres hijos, reconocía que sus únicos momentos de intimidad eran a veces una ducha o cinco minutos a solas.
Sus testimonios introducen un matiz esencial: no todas las madres cuentan con las mismas circunstancias, tiempo o red de apoyo.
"Volver a arrancar nuestra vida después de ser madres"
Al terminar el video, Eva resume el sentido de su experiencia: "Volver a arrancar nuestra vida después de ser madres no digo que sea tarea fácil, pero sí es necesario".
Aclara que algunas mujeres empiezan antes y otras después, y que ninguna debería ser juzgada por ello. Su invitación no consiste necesariamente en salir de fiesta, sino en buscar algún momento para desconectar, recuperar energía y regresar después con más ganas.
Reservarse un espacio propio no significa querer menos a los hijos ni desatender a la familia. Tampoco tiene que adoptar la misma forma para todas.
Para algunas será un festival. Para otras, una cena, una clase de deporte, un paseo o un café en silencio. Y para otras, sencillamente, todavía no habrá llegado el momento.
Quizás el equilibrio no consista en volver a ser la mujer de antes, sino en hacer espacio para la persona que también existe además de la madre. Porque, en ocasiones, tomar aire durante unas horas permite regresar a la familia con más calma, energía y presencia.




