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Descubrió que estaba embarazada de 38 semanas por unos "dulces caducados" y salió con un bebé en brazos: ¿qué pasó?
Jimena acudió a urgencias convencida de que aquel dolor abdominal tenía una explicación mucho más simple. Lo que no imaginaba era que esa visita iba a cambiarle la vida para siempre y que, en cuestión de minutos, tendría que asimilar una noticia imposible de prever. ¡Así lo cuenta ella misma!
Hay historias de maternidad que parecen escritas para una película, pero que suceden en la vida real. La de Jimena es una de ellas. Durante meses siguió con su rutina, sin controles, sin ecografías y sin sospechar que estaba embarazada. Hasta que un dolor intenso, que ella atribuyó a unos dulces en mal estado, la llevó a pedir ayuda médica.
En el video, Jimena cuenta en primera persona cómo vivió aquel día, qué pensó al escuchar el diagnóstico y cómo pasó, en muy poco tiempo, de creer que tenía un problema digestivo a descubrir que estaba a punto de dar a luz. Aquí tienes el video con la historia completa de Jimena, que ella misma ha contado con todo detalle en el pódcast Desde otro lugar. Escucha la historia sobre su maternidad a partir del minuto 18:
Lo más interesante de la historia
Lo que más sorprende del caso no es solo que Jimena no supiera que estaba embarazada, sino todo lo que rodeó a ese embarazo silencioso. Según relata, tenía ciclos irregulares, se había hecho pruebas de embarazo que dieron negativo y no había notado los síntomas típicos que suelen asociarse a la gestación.
Además, su historia personal añade una explicación muy particular. Antes de convertirse en madre, Jimena había atravesado un gran proceso de transformación física tras perder mucho peso y someterse a varias cirugías reconstructivas. Ella misma cuenta que los médicos le explicaron después que la tensión muscular de la zona abdominal pudo haber influido en que la pancita no sobresaliera como suele pasar.
El día del parto, todo ocurrió de forma vertiginosa. Primero pensó que eran cólicos. Después, que podía tratarse de una intoxicación o de algún problema intestinal. Pero al llegar al hospital, una ecografía reveló la realidad: estaba embarazada de 38 semanas. Poco después, ya estaba en trabajo de parto avanzado.
Sin nombre elegido, sin ropa preparada, sin habitación de bebé y sin haber tenido tiempo de imaginarse como madre, Jimena dio a luz a Juan Sebastián. Un nacimiento inesperado, rodeado de incertidumbre, miedo y emoción, pero también de una red de apoyo que fue clave desde el primer momento.
Embarazo críptico: cuando el embarazo pasa desapercibido
El embarazo críptico es una situación poco frecuente en la que una mujer no sabe que está embarazada hasta una fase muy avanzada de la gestación o, incluso, hasta el momento del parto.
Puede ocurrir por distintos motivos: síntomas muy leves o confundidos con otros problemas, menstruaciones irregulares, sangrados que se interpretan como regla, ausencia de náuseas, cambios físicos poco evidentes o pruebas de embarazo negativas realizadas en determinados momentos. También puede influir la historia personal, el contexto emocional o determinadas características físicas.
Aunque pueda parecer increíble, existen casos documentados de mujeres que llegan al final del embarazo sin haberlo sabido. Por eso, ante dolores abdominales intensos, cambios corporales difíciles de explicar o dudas persistentes, siempre conviene consultar con un profesional sanitario.
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¿Y ahora qué?
La historia de Jimena impacta porque rompe todos nuestros esquemas sobre cómo “debería” vivirse un embarazo. Ella no tuvo meses para prepararse, no decoró una habitación, no eligió carriola, no imaginó el parto ni contó las semanas en una aplicación. La maternidad llegó de golpe, en plena pandemia, en medio del desconcierto y con una pregunta enorme por delante: “¿Y ahora qué?”.
Y, sin embargo, también es una historia profundamente humana. Porque habla de miedo, pero también de amor, de tribu, de amigas que aparecen, de una familia elegida que sostiene y de una mujer que, en apenas unas horas, tuvo que reorganizar su vida entera.
A veces la vida no avisa. A veces no llega con calendario, ecografía ni plan de parto. A veces irrumpe de la forma más inesperada y nos obliga a descubrir una fuerza que no sabíamos que teníamos. La historia de Jimena y Juan Sebastián recuerda, precisamente, eso: que somos capaces de adaptarnos incluso a las situaciones más inverosímiles, y que el amor, cuando aparece, también aprende a abrirse camino sin pedir permiso.

















