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"Es la última vez que me embarazas": el video en pleno parto que les ha hecho decir a muchas madres "soy yo"

21 Jul 2026
ultima vez que me embarazas

Una conversación grabada entre contracciones muestra, con humor y sin adornos, esa cara del embarazo y del parto que muchas mujeres conocen perfectamente, pero que rara vez aparece en las imágenes idealizadas de la maternidad.

Hay frases que se dicen en la sala de partos y que, en ese preciso momento, parecen absolutamente definitivas. "No puedo más", "yo no vuelvo a pasar por esto" o "este es el último" son algunas de ellas.

El dolor, el cansancio, los nervios y las horas acumuladas pueden hacer que desaparezca cualquier filtro. Y eso es exactamente lo que le ocurre a Marta en un video que ha conectado de inmediato con cientos de madres.

Sentada sobre una pelota de pilates en la habitación del hospital, Marta decide contarle a su pareja todo lo que no le gusta del embarazo, del parto y de lo que viene después. Lo hace entre contracciones, con agotamiento, sinceridad y unas ganas evidentes de que el proceso termine cuanto antes.

La escena es tan espontánea como reconocible. Tanto que muchas mujeres solo han necesitado unos segundos para pensar: "Soy yo".

 
 
 
 
 
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Una lista sin filtros en plena dilatación

El video comienza mostrando a la pareja de Marta, vestido con una bata médica verde. Él la mira desde el otro lado de la habitación y la anima a seguir hablando.

"Bueno, Marta, continúa, continúa", le dice.

La cámara gira entonces hacia ella. Marta está sentada sobre una pelota azul, junto a la cama clínica y conectada a los equipos de monitorización. Se la ve cansada, incómoda y concentrada en sobrellevar el trabajo de parto.

"No me gusta estar embarazada, no me gustan las pruebas que te hacen... Y me apetece una siesta", comienza diciendo.

Pero todavía le quedan bastantes cosas por sacar de dentro. Marta enumera algunas de las partes menos agradables de la experiencia: dar a luz, los entuertos, el llanto, las cacas o el cordón umbilical.

Hasta que llega la declaración que resume todo lo que está sintiendo:

"No puedo más, no te aguanto. Es la última vez que me embarazas, te lo digo".

Su pareja sonríe ligeramente ante la contundencia de sus palabras, pero ella no parece dispuesta a dejar que se lo tome a broma.

"Sí, tú ríete... Pero te lo digo de verdad. Yo no estoy hecha para parir, para tener hijos", insiste.

El detalle que convierte el momento en una escena todavía más inesperada aparece escrito sobre el propio video: Marta está pronunciando estas palabras durante su quinto parto.

"Todas somos Marta": las madres comparten sus propias experiencias

La publicación se ha llenado de mujeres que recuerdan haber realizado promesas muy parecidas mientras daban a luz. Algunas las cumplieron. Otras acabaron regresando a la sala de partos tiempo después.

"Todas lo decimos estando de parto. Y lo siguiente es: 'Hazlo tú, que tienes la culpa de todo esto'", bromea una madre en los comentarios.

Otra reconoce que ella también estaba completamente convencida: "En mi primer parto dije 'nunca más' y tuve tres más. Todas somos Marta".

Hay quien asegura haberlo dicho durante sus dos partos y ahora querer un tercero. Y también quien ha repetido la misma escena en cada nacimiento: "Eso le he dicho yo en cada parto a mi marido y hemos tenido siete hijos".

Las experiencias compartidas muestran lo mucho que puede cambiar la perspectiva cuando el dolor y el agotamiento dejan de ocuparlo todo. Una madre lo resume con una secuencia que muchas han entendido perfectamente: mientras vomitaba durante su segundo embarazo, pidió a su pareja que no le permitiera tener otro hijo; cuando estaba dilatada de diez centímetros aseguró que no se sentía preparada para empujar; y una semana después de dar a luz ya preguntaba si tendrían otro.

Otra cuenta que, nada más nacer su segundo hijo, le dijo a su marido que aquel sería el último. Ahora él tiene que recordárselo de vez en cuando porque a ella vuelven a entrarle ganas de buscar un tercero.

También resulta especialmente reconocible el testimonio de una mujer que vivió algo parecido durante su quinto parto. Con las contracciones pensaba que no podría olvidar aquel sufrimiento. Sin embargo, explica que ahora ya no recuerda el dolor con la misma intensidad y que lo que permanece son los abrazos, las emociones y el amor.

No todas las madres cambian de opinión. Algunas comentan que dijeron "uno y no más" y lo cumplieron. Otras decidieron cerrar una etapa después del segundo o del tercer hijo. Sus experiencias recuerdan que identificarse con Marta no significa necesariamente querer repetir.

"Yo también lo dije y lo cumplí: uno y no más", escribe una de ellas.

Esa decisión es tan válida como la de quien, meses o años después de un parto intenso, descubre que desea volver a empezar.

Decir "no puedo más" durante el parto es completamente comprensible

El trabajo de parto coloca a la mujer en una situación de enorme exigencia física y emocional. A las contracciones pueden sumarse el cansancio, la falta de sueño, la incertidumbre, el miedo o la frustración de no saber cuánto tiempo queda.

En ese contexto, las palabras no siempre representan una decisión meditada sobre el futuro. Expresan, sobre todo, lo que la mujer siente en ese instante.

Decir "no quiero volver a pasar por esto" no significa querer menos al bebé, arrepentirse de la maternidad o no estar "hecha" para ser madre. Tampoco existe la obligación de recordar el parto como una experiencia bonita o transformadora. Cada mujer puede vivirlo y contarlo de una manera diferente.

Con el paso del tiempo, el recuerdo también puede cambiar. La intensidad del dolor deja de ser inmediata y se mezcla con todo lo que vino después: el primer abrazo, la recuperación, las noches sin dormir, las primeras sonrisas y la construcción de una nueva vida familiar.

Algunas mujeres vuelven a sentir el deseo de tener otro bebé. Otras conservan con claridad la decisión de no repetir. Ninguna de las dos opciones necesita ser justificada.

Durante el parto, además, el acompañamiento puede marcar una diferencia importante. La pareja o la persona elegida no puede sentir las contracciones ni realizar el esfuerzo en lugar de la madre, pero sí puede escucharla, validar lo que está diciendo y permanecer atenta a lo que necesita.

Quizá sea una mano que apretar, un masaje, un vaso de agua, unas palabras de ánimo o simplemente silencio. El humor también puede aliviar la tensión cuando existe complicidad, pero debe ir acompañado de empatía y de una escucha real.

Marta puede mantener su promesa y decidir que este ha sido su último embarazo. O puede recordar dentro de unos años aquel "no puedo más" con una sonrisa. Solo ella lo sabe y solo ella puede decidirlo.

Lo que su video ya ha conseguido es que muchas mujeres se sientan vistas. Porque se puede amar profundamente a los hijos y, al mismo tiempo, admitir que el embarazo no te gusta, que el parto duele, que el posparto agota y que hubo un momento en el que pensaste que no serías capaz de volver a hacerlo.

Y decirlo en voz alta te convierte, simplemente, en una madre que está contando su experiencia sin filtros.

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Elena RuizElena Ruiz
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza

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