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¿Avisar ya o esperar? El mejor momento para contarle a tu peque que empieza la escuelita (y cómo hacerlo según su edad)
El inicio de la guardería o kínder puede generar dudas y nervios en las familias. Te contamos cuándo y cómo hablar con tu peque para que la adaptación sea más fácil y tranquila.
Ahora que el nuevo curso escolar está a punto de comenzar y que las guarderías y kínders ultiman sus preparativos, muchas familias se hacen la misma pregunta: ¿cuándo es el mejor momento para contarle a nuestro hijo que se acaba el verano y toca volver a la rutina, o iniciar una nueva etapa?
La respuesta no es única, pero sí hay un consenso entre psicólogos y educadores: cuanto más pequeños son, menos hay que anticiparlos.
Bebés (0 a 3 años): no necesitan anticipación, sí rutinas
En esta etapa, los peques todavía no comprenden la idea del tiempo. No sirve de nada hablarles de la vuelta a la guardería con semanas de antelación, pero sí prepararlos poco a poco desde lo cotidiano:
- Ajustar horarios de sueño y comidas.
- Recuperar progresivamente las rutinas del curso.
- Pasar por delante de la escuela para que la reconozcan.
Lo importante no es tanto “avisarles”, sino darles seguridad a través de rutinas predecibles y objetos de apego (su chupón, una mantita, un muñeco) que los acompañen en la adaptación.
Kínder (3 a 5 años): pocos días y mensajes claros
A partir de los 3 años empiezan a comprender que el tiempo “pasa”, pero aún lo viven de forma muy abstracta. Si les decimos “la semana que viene empieza la escuelita”, es posible que no lo entiendan bien o que se angustien.
Lo recomendable es avisarles entre 3 y 5 días antes, con mensajes simples y concretos. Una idea práctica: marcar juntos en el calendario los días que faltan con dibujos o estampitas. Así visualizan cuántos días faltan y lo viven como un juego.
También ayuda hablar de lo positivo que se encontrarán: jugar con otros niños, pintar, escuchar cuentos… sin negar que habrá cosas más difíciles como madrugar o separarse de mamá y papá.
La clave: validar sus emociones
No todos los niños entran en la escuela con una sonrisa. Algunos se muestran nerviosos, otros tristes y otros simplemente indiferentes. Y está bien.
Lo importante es poner nombre a lo que sienten y acompañarlos:
- “Es normal que estés un poco nervioso”.
- “Seguro que habrá momentos divertidos y otros que costarán más, y estamos aquí contigo”.
Este acompañamiento emocional refuerza su seguridad y confianza en nosotros.
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En resumen
En la guardería/kínder y en la etapa de 0 a 5 años, menos es más:
- Bebés (0-3 años): no necesitan anticipación, sino rutinas claras y seguridad emocional.
- Infantil (3-5 años): basta con avisarles 3-5 días antes, usando recursos visuales y mensajes sencillos.
La vuelta a la escuelita no se trata de “convencerlos” ni de disfrazarlo todo de alegría, sino de acompañarlos en una transición que es tan importante para ellos como para sus familias.
Por si están nerviosos o se les escapa una lagrimita...
La primera vez que dejamos a nuestros hijos en la guardería o kínder nunca es fácil. Puede que lloren ellos… o que lloremos nosotros. Y está bien: es una señal de que existe un vínculo fuerte.
Lo importante es recordar que esta etapa no es una pérdida, sino una ganancia: cada mañana en la escuela les da la oportunidad de descubrir, jugar, hacer amigos, aprender a convivir y crecer un poquito más seguros de sí mismos.
Habrá días con lágrimas, habrá despedidas difíciles y habrá dudas, pero poco a poco todo se pondrá en su sitio. La mayoría de niños se adaptan más rápido de lo que imaginamos, y los que necesitan más tiempo también acaban encontrando su lugar.
Así que, madres y padres, sin culpas y con confianza: acompañen a sus peques en esta transición sabiendo que lo están haciendo bien. La adaptación no es un examen que superar, sino un camino compartido que les servirá para toda la vida. ¡Mucho ánimo y fuerza para el comienzo!


