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Fingió estar de parto para comprobar si podía contar con su marido o si su suegra pasaría por delante. ¿Cómo acabó?
A punto de dar a luz y con miedo a quedarse sola en ese momento, decidió hacer una prueba a su marido. Su reacción ha abierto un debate: ¿era una forma de asegurarse de que estaría a su lado o cruzó un límite?
Le dijo a su marido que se le había roto la fuente y que el bebé estaba en camino. Pero no era verdad.
Esta es la historia que Nerea y Óscar han compartido en No Todo Vale (@notodovalepodcast), su podcast, donde comentan historias y situaciones que dan pie al debate.
La protagonista, una mujer de 25 años y a punto de dar a luz, quería comprobar qué ocurriría si el inicio del parto coincidía con una urgencia de su suegra. Una situación que llevaba tiempo preocupándole por la estrecha relación entre madre e hijo y por algunos episodios anteriores que, según su relato, habían interferido en los planes de la pareja.
Y decidió poner a prueba a su marido.
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Su marido prometió llegar en diez minutos, pero acabó en el hospital con su madre
Según explica Nerea en el video, el marido de la protagonista le había asegurado que estaría pendiente del teléfono cuando se acercara el nacimiento del bebé. Trabajaba a unos diez minutos de casa e incluso había hablado con su jefe para poder marcharse en cuanto llegara el momento.
Sin embargo, ella tenía un miedo muy concreto. Cuenta que su suegra suele recurrir a su hijo cuando tiene algún problema y que en otras ocasiones habían surgido supuestas “emergencias” coincidiendo con momentos importantes para la pareja.
Con el parto cada vez más cerca, empezó a preguntarse qué pasaría si algo así ocurría precisamente ese día, y decidió comprobarlo.
Llamó a su marido y le dijo que se le había roto la fuente. Él respondió que estaría en casa en diez minutos. Media hora después, todavía no había llegado y no contestaba al teléfono.
Al cabo de aproximadamente una hora, él la llamó desde el hospital. Su madre había sufrido lo que parecía ser una urgencia médica después de enterarse de que su nuera se había puesto de parto.
Su marido le comunicó entonces que probablemente tendría que quedarse con ella y que lo mejor sería que llamara a su amiga para que la acompañara al hospital. Fue entonces cuando la mujer confesó que había mentido. No estaba de parto. Quería saber qué haría él si se encontraba ante esa situación.
La urgencia de la suegra resultó ser una falsa alarma
La situación médica que había llevado a su marido al hospital terminó siendo, según el relato, una falsa alarma. Para la mujer, aquello confirmó precisamente el temor que había motivado la prueba: que cuando llegara el nacimiento de su hijo no pudiera contar con su marido como esperaba.
Él, sin embargo, lo vio de una manera muy diferente. Se enojó al descubrir la mentira y consideró que su mujer lo había manipulado. También defendió que no había elegido a su madre simplemente por ser su madre, sino porque en aquel momento pensaba que estaba ante una emergencia médica más grave y sabía que su esposa podía recurrir a otra persona para llegar al hospital.
Una explicación que tampoco convence demasiado a Óscar, que durante el video reconoce que la situación le provoca bastante frustración, aunque el debate sigue abierto: ¿estuvo justificada la prueba?
El motivo por el que ella tenía tanto miedo a dar a luz sola
La historia que cuentan Nerea y Óscar incluye además una actualización que aporta un dato clave para entender el miedo de esta futura madre.
Su propia madre murió al darla a luz. Además, la amiga con la que podría contar como alternativa necesita pedir con antelación los días libres en el trabajo, por lo que no puede garantizar que pueda acudir inmediatamente cuando empiece el parto.
Tras lo sucedido, explica que su amiga ha conseguido reservar varios días para intentar estar disponible cuando llegue el momento. Ahora su prioridad, asegura, es tener a su bebé de la forma más tranquila posible. Las decisiones sobre su relación de pareja prefiere dejarlas para después del nacimiento.
¿Hizo bien en ponerlo a prueba?
La historia compartida plantea un dilema que no tiene una respuesta sencilla: por una parte, ella necesitaba saber si podía contar realmente con su pareja durante uno de los momentos que más miedo le provoca. Y la prueba terminó revelándole cómo podría reaccionar él ante una situación similar.
Por otra, fingir el inicio de un parto implica mentir sobre una situación seria y colocar deliberadamente a la otra persona ante una falsa emergencia.
Se puede comprender el miedo que llevó a esta futura madre a tomar esa decisión y, al mismo tiempo, preguntarse si había otras formas de afrontar el problema. Puede que la cuestión de fondo sea incluso otra: ¿qué ocurre cuando, a pocos días de convertirse en padres, uno de los miembros de la pareja siente que necesita poner al otro a prueba para saber si estará ahí cuando más lo necesite?
Precisamente ahí está el debate que plantean Nerea y Óscar en el video. ¿Crees que hizo bien porque necesitaba saber si podría contar con su marido durante el parto o piensas que fingir que se le había roto la fuente fue demasiado?
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