
Cómo actuar cuando tu hijo tiene pesadillas
Las pesadillas en niños son comunes, pero eso no las hace menos angustiosas. ¿Qué hacer cuando tu pequeño se despierta llorando por un mal sueño? Aquí te damos las claves para acompañarlo de forma efectiva, sin necesidad de que duerma contigo todas las noches.

¿Por qué tienen pesadillas los niños?
Las pesadillas son sueños perturbadores que provocan miedo, angustia y, muchas veces, llanto. Ocurren durante la fase REM del sueño, cuando el cerebro está más activo. Suelen relacionarse con experiencias del día, estrés, películas o cuentos de miedo, cambios importantes o simplemente el desarrollo emocional.
Según la Clínica del Sueño de la UNAM, cerca del 50% de los niños en edad preescolar reportan haber tenido pesadillas ocasionales y 25 % presenta algún tipo de trastorno del sueño. No hay una causa única, pero sí hay formas de prevenir y manejar estos episodios.
¿Qué hacer cuando mi hijo tiene una pesadilla?
Mantén la calma y consuélalo
Tu hijo necesita saber que está a salvo. Abrázalo, acaríciale el cabello y recuérdale que lo que soñó no es real.
Escúchalo sin juzgar
Permite que exprese su miedo. No minimices ni ridiculices lo que siente. Escucharlo con atención es terapéutico.
Evita llevarlo a tu cama
Aunque es tentador, dormir contigo puede reforzar la idea de que su cuarto no es un lugar seguro. Mejor, acompáñalo a su habitación, quédate con él unos minutos, enciende una lámpara nocturna o deja la puerta abierta.
Usa elementos que brinden seguridad
Una cobija especial, un peluche, una camiseta tuya con tu aroma o una luz con figuras pueden ayudarle a sentirse protegido.
¿Cómo prevenir las pesadillas infantiles?
Rutinas relajantes
Tener una rutina consistente antes de dormir ayuda a crear una sensación de seguridad. Puedes incluir:
- Un baño con agua calientita.
- Lectura de cuentos positivos.
- Música tranquila o canciones de cuna.
Evita contenido perturbador
No permitas que vea películas, videos o cuentos de miedo, sobre todo antes de dormir. Las imágenes fuertes pueden quedarse en su mente y aparecer en sus sueños.
Ambientes confortables
Revisa que su cuarto esté a temperatura agradable, sin ruidos fuertes ni luces excesivas. Una cama cómoda y una almohada adecuada también influyen.
Técnica del final feliz
Al día siguiente, invítalo a imaginar un final distinto para su pesadilla. Por ejemplo, que llegue un superhéroe a salvarlo o que el monstruo se vuelva su amigo. Esto le devuelve el control y reduce el miedo.

Cuándo buscar ayuda profesional
Si las pesadillas:
- Son muy frecuentes.
- Afectan su rendimiento o comportamiento durante el día.
- Están asociadas a traumas o eventos estresantes.
Consulta a un pediatra o un psicólogo infantil. A veces, las pesadillas pueden estar ligadas a situaciones emocionales más profundas que requieren acompañamiento especializado.

Trufas de dátiles para niños: dulces, nutritivas y sin azúcar añadida
¡Tu peque ama los dulces pero quieres cuidar su alimentación? Estas trufas de dátiles son el postre ideal: deliciosas, fáciles y llenas de energía saludable.

Beneficios de los dátiles
Los dátiles son una fruta naturalmente dulce, rica en fibra, hierro, potasio, calcio y magnesio. Proveen energía rápida sin recurrir a azúcares refinados y, al ser suaves, son fáciles de procesar para los niños.
Son ideales para la etapa preescolar, especialmente si se integran en postres sencillos que también puedan preparar junto a ti.
Receta de trufas de dátiles saludables para niños
Rinde: 20-25 piezas pequeñas
Tiempo total: 20 minutos
Ideal para: Lunch escolar, snack o postre sin culpa
Ingredientes
- 160 g de dátiles sin hueso (remojados si están secos)
- 80 g de almendras o avena (opción sin frutos secos)
- 20 g de cacao en polvo sin azúcar
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 chorrito de agua o leche vegetal
- Coco rallado, pistaches molidos o cacao extra para cubrir
Instrucciones paso a paso
- Si los dátiles están secos, remójalos en agua tibia por 10 minutos.
- En un procesador de alimentos, coloca los dátiles, las almendras (o avena), el cacao y la vainilla.
- Tritura hasta obtener una masa pegajosa y maleable. Agrega un chorrito de agua si es necesario.
- Forma bolitas del tamaño de una nuez.
- Escárchalas con coco, cacao o frutos secos.
- Refrigera por al menos 30 minutos antes de servir.
Tip: Invita a tus hijos a formar las bolitas, les encantará participar.
Variaciones según gustos o alergias
- Reemplaza las almendras por avena si hay alergia a los frutos secos.
- Agrega semillas de chía o linaza para más carga de fibra.
- Usa canela en lugar de vainilla para un toque especiado.
Estas trufas son tan versátiles que puedes adaptarlas según el gusto de tu familia o lo que tengas en la despensa.

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Así es la mochila escolar adecuada para el nuevo ciclo escolar
Que la emoción de los niños por estrenar mochila y útiles escolares no termine en dolores de espalda u otras molestias. ¿Sabes qué características debe cumplir y cuánto debe pesar la de tu hijo? Te lo decimos.

Elegir la mochila correcta y equiparla con los libros y útiles escolares es una tarea a la que se le debe prestar mucha atención, por salud. No se trata de comprar la más cara ni tampoco de llenarla con cargas inútiles, sino de que sea la adecuada para el pequeño estudiante.
De acuerdo con especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), para evitar riesgos de lesiones como dolor de espalda, cuello y hombros, ésta no debe exceder el 10% del peso de los niños. Por ejemplo, si el niño pesa 30 kilos, su mochila debería pesar máximo 3 kilos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría sugieren hasta un 15%, así que pensando en 30 kilos de peso del niño, lo recomendable sería hasta 4.5 kilos.
Afortunadamente muchas escuelas permiten dejar los libros y útiles en el salón, y solamente llevar a casa los cuadernos o libros para las tareas. Pero esto no siempre sucede así y, casi siempre, vemos a los pobres niños salir con cargas pesadas que se aligeran hasta que un adulto llega en su auxilio. ¡Ya es tiempo de acabar con esto!

Primero, elegir la más recomendable
La mochila perfecta sí existe y es aquella que cumple con reglas de ergonomía, ¿sabes cuáles son?:
Debe tener el tamaño correcto. Elige la que mejor se adapte al tamaño y altura de tu hijo (igual o inferior al tamaño de su tórax). No la compres muy grande, porque entre más espacio tenga, más cosas alcanzarán y la carga se incrementará.
Sus correas deben ser anchas y acojinadas. Además, ajustables, para que no les queden holgadas y se ajusten a su espalda. De esta manera el peso se podrá distribuir de manera uniforme entre ambos hombros. Es conveniente que queden cinco centímetros arriba de la cintura y ambas correas deben tener la misma longitud.
La espalda debe estar acolchada. Lo cual se traduce en una mayor comodidad y protege la espalda de bordes y objetos afilados que estén dentro.
Debe incluir un cinturón o una correa para el pecho. Esto ayuda a redistribuir el peso de la mochila de manera más uniforme en todo el cuerpo.
Es mejor que tenga varios compartimentos. Al tener estos espacios, el peso de todo lo que lleva se podrá distribuir de mejor manera.

Hay que seguir algunas pautas
Con la mochila correcta, ahora toca usarla tomando en cuenta que:
Los objetos de más peso deben ir al fondo y pegados a la espalda.
Se debe cargar con los dos tirantes, no solamente con uno, porque entonces el peso es asimétrico y la columna se inclina.
Hay que llevar solamente lo que se necesita ese día.
Para ponérsela hay que usar las dos manos. Si está en el piso, hay que doblar las rodillas e inclinarse para levantarla.
Si ves que tu hijo necesita inclinarse hacia adelante –lo cual puede ocasionar contracturas, ya que se está forzando al cuerpo a trabajar de forma incorrecta– para poder aguantar la carga, eso significa que está excediendo el peso recomendado. Revisa qué es lo que está cargando de más.
Que la mochila no se convierta en una carga imposible de llevar
Teniendo en cuenta los puntos anteriores, ahora ya sabes cuál es la ideal para tu hijo. Antes de comprarla, platica con él para que sepa que usar la mochila correcta de la forma adecuada tendrá grandes beneficios para su salud muscular.
Involucrarlo en la toma de decisiones lo ayudará a ser más consciente en sus próximas elecciones y a valorar y cuidar sus objetos personales.
¿Y qué hay de las mochilas con rueditas? No en todas las escuelas están permitidas, porque se puede hacer un mal uso de ellas al subir las escaleras o tomarse como un juguete (que puede ser peligroso); además, usarlas mal también puede provocar problemas, particularmente en las muñecas, brazos y hombros. Pero tampoco hay que satanizarlas, así que si se deciden por una de éstas, lo más recomendable es que, al jalarlas, se vaya cambiando de brazo.


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