Agosto 2025 No 2

Cambiar el pañal paso a paso: guía práctica para papás y mamás

Cambiar el pañal es una de las tareas más frecuentes en el cuidado de un bebé, pero también una de las que más dudas genera, sobre todo en papás y mamás primerizos. Seguir una rutina clara no solo facilita el proceso, sino que también ayuda a prevenir fugas, irritaciones y molestias para el pequeño. Aquí te explicamos cómo hacerlo correctamente, paso a paso.

1. Los preparativos

Antes de comenzar, coloca a tu alcance todo lo que necesitarás: pañal limpio, toallitas húmedas (sin alcohol ni fragancia), crema protectora contra rozaduras y, si es necesario, una muda de ropa limpia. Acuesta al bebé sobre una superficie segura, como un cambiador o cama firme, y quítale el body o sube la camiseta hasta el pecho. Nunca lo dejes solo, aunque sea por un instante.

2. Extiende el pañal limpio

Levanta suavemente al bebé por los tobillos y coloca el pañal limpio debajo de sus pompis, a la altura de los riñones. Asegúrate de que las tiras adhesivas queden a la altura de su ombligo. El pañal debe quedar bien centrado y extendido; esta será la base que quedará lista para cuando termines de limpiarlo.

3. Retira el pañal sucio

Comprueba si el bebé tiene pipí o popó. Si es así, utiliza la parte delantera del pañal sucio para retirar la mayor cantidad posible antes de desecharlo. Dobla las tiras adhesivas sobre sí mismas para sellarlo y evitar accidentes. Baja la parte delantera del pañal con cuidado, evitando que la suciedad se extienda.

4. Limpia las pompis

Sin retirar del todo el pañal limpio que está debajo, limpia con cuidado de adelante hacia atrás (especialmente importante en niñas para evitar infecciones). Utiliza toallitas suaves y, si es necesario, agua tibia. Seca la zona dando toquecitos, sin frotar, y aplica una capa delgada de crema protectora para prevenir rozaduras.

5. Coloca el pañal limpio

Lleva la parte delantera del pañal limpio entre las piernas del bebé, alineándola con la parte trasera. Ajusta las tiras adhesivas sin apretar demasiado; debe quedar seguro pero cómodo. Asegúrate de que los pliegues de las piernas estén hacia afuera para evitar fugas.

Consejos adicionales:

  • Cambia el pañal cada 3-4 horas o antes si está sucio.
  • Revisa siempre la piel en busca de enrojecimiento o irritación.
  • La higiene íntima es diferente en niñas y niños: en ellas, limpia de adelante hacia atrás; en ellos, limpia suavemente el área genital sin retraer el prepucio.

Con práctica, este proceso será rápido y natural, y tu bebé estará limpio, cómodo y protegido.

Relaciones sexuales en el embarazo y posparto: lo que debes saber

Durante el embarazo y después del parto, la vida sexual de la pareja puede continuar de forma segura, siempre que no existan riesgos médicos. Sin embargo, hay momentos en los que se recomienda abstenerse para proteger la salud de la mamá y el bebé.

¿Cuándo es preciso abstenerse?
Si hay factores de riesgo como sangrado, contracciones uterinas, amenaza de aborto en la primera mitad del embarazo o riesgo de parto prematuro a partir de las 24 semanas. En estos casos, el médico puede indicar reposo, evitar esfuerzos físicos y suspender las relaciones sexuales. El coito provoca una ligera estimulación del cuello uterino y el semen contiene prostaglandinas que pueden favorecer las contracciones.

¿Y en caso de amniocentesis?
Tras esta prueba, que implica la introducción de una aguja hasta el líquido amniótico, existe un leve riesgo de aborto espontáneo. Por ello, se aconseja evitar las relaciones sexuales durante las 48 horas posteriores al examen.

Después del parto
La recomendación general es esperar 40 días antes de reanudar las relaciones sexuales. Esto ayuda a evitar dolor, infecciones genitales y permite la recuperación física y hormonal de la madre. Además, los primeros días suelen estar marcados por el cansancio y la adaptación a la nueva rutina con el bebé.

Escuchar las indicaciones médicas y respetar los tiempos de recuperación es fundamental para retomar la intimidad de forma saludable y segura.

9 nutrientes top para la mamá en el posparto

El posparto es una etapa de grandes cambios físicos y emocionales para la mujer. Después de dar a luz, el cuerpo inicia un proceso de recuperación que requiere energía, nutrientes y cuidados especiales. La alimentación adecuada no solo influye en la salud de la mamá, sino también en la calidad de la leche materna y, por ende, en el bienestar del bebé.

Una dieta rica en nutrientes clave ayuda a reducir la inflamación, reponer reservas, mejorar el estado de ánimo y favorecer la lactancia. Aquí te presentamos los 9 nutrientes esenciales que no pueden faltar en tu dieta durante el posparto:

1. Fibra

Tras el parto, muchas mujeres experimentan estreñimiento debido a la disminución de la movilidad intestinal, el dolor por puntos o hemorroides y el miedo a ir al baño. La fibra, presente en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, ayuda a regular el tránsito intestinal. Combínala siempre con una buena ingesta de agua para mejores resultados.

2. Agua

La hidratación es fundamental para la recuperación física y para producir leche materna. Durante la lactancia, la necesidad de líquidos aumenta, así que incluye en tu dieta más agua, infusiones sin cafeína y caldos naturales. El agua también previene el estreñimiento y mantiene la piel más saludable.

3. Vitamina D

Más allá de su papel en la salud ósea, la vitamina D fortalece el sistema inmune y respiratorio. La principal fuente es la exposición solar, pero también puedes obtenerla de pescados grasos, huevos y lácteos fortificados. Un buen nivel de vitamina D puede reducir el riesgo de depresión posparto.

4. Yodo

Indispensable para la función tiroidea y el desarrollo cerebral del bebé, especialmente durante la lactancia. Lo encuentras en pescados, mariscos, lácteos y sal yodada. Una dieta rica en yodo asegura que el bebé reciba este nutriente a través de la leche materna.

5. Zinc

Favorece la cicatrización, fortalece las defensas y contribuye al cuidado del cabello y las uñas, que suelen resentirse en el posparto. Se encuentra en carnes magras, mariscos, huevos, semillas y frutos secos.

6. Hierro

La pérdida de sangre en el parto puede provocar anemia, causando fatiga, irritabilidad y bajo ánimo. Incluye carnes rojas, legumbres, verduras de hoja verde y pescados. Combina estos alimentos con fuentes de vitamina C (cítricos, pimientos, fresas) para mejorar su absorción.

7. Omega-3

Estos ácidos grasos son antiinflamatorios y beneficiosos para el corazón. Además, ayudan al desarrollo cerebral y visual del bebé. El pescado azul de pequeño tamaño (sardinas, caballa) y las semillas de chía o linaza son excelentes fuentes.

8. Vitamina C

Potente antioxidante y aliada en la cicatrización, especialmente tras cesáreas o desgarros. La encuentras en frutas frescas como kiwi, naranja, fresas y vegetales como pimientos y brócoli.

9. Vitamina B12

Clave para la formación de glóbulos rojos y el sistema nervioso. Está presente en alimentos de origen animal como carne, pescado, lácteos y huevos. Si llevas una dieta vegana, consulta con tu médico sobre la suplementación.

Cuidar la alimentación en el posparto es invertir en tu bienestar y en el de tu bebé. Prioriza alimentos frescos, variados y ricos en estos nutrientes.

Video: Estimula el desarrollo de tu bebé con música

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Conexión mamá-bebé: 5 tips sobre el poder de la mirada

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  1. Mantén contacto visual mientras amamantas o cargas a tu bebé.

  2. Observa sus expresiones para interpretar necesidades y estados de ánimo.

  3. Responde a su mirada con sonrisas y gestos suaves para reforzar el vínculo.

  4. Usa el contacto visual como una forma de transmitir seguridad y comprensión.

  5. Háblale con frecuencia usando un tono calmado y tranquilizador.

Acompañar sin gritar: estrategias reales para papás cansados

Criar sin perder la calma puede ser un reto, sobre todo cuando el cansancio y las exigencias diarias se acumulan. Gritar puede parecer una respuesta automática, pero a la larga daña la conexión con los hijos y no enseña habilidades emocionales.

En lugar de elevar la voz, prueba estas estrategias:

  • Respira antes de responder: unos segundos pueden evitar una reacción impulsiva.
  • Baja tu tono: hablar más despacio y en voz baja suele captar mejor la atención.
  • Ponte a su altura: el contacto visual transmite seguridad y respeto.
  • Usa frases claras: en momentos de tensión, menos palabras son más efectivas.
  • Reconoce tus límites: pedir apoyo a tu pareja o familiares no es debilidad.

Educar sin gritar no significa dejar pasar conductas inadecuadas, sino corregir desde la calma para enseñar autocontrol y empatía.

Fortalece tu cabello después de ser mamá

Después de la llegada del bebé, muchas mamás notan que su cabello comienza a caerse más de lo habitual. Esto sucede porque, tras el embarazo, los niveles de estrógenos disminuyen de forma natural. Durante la gestación, estas hormonas mantenían el cabello más fuerte y con menos caída, pero al reducirse después del parto, el ciclo capilar vuelve a la normalidad y se manifiesta con una pérdida más evidente.

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El estrés físico y emocional vivido durante el parto, especialmente si fue largo o complicado, también puede empeorar la caída. Además, pasados aproximadamente tres meses, muchas mujeres experimentan lo que se conoce como efluvio telógeno: un proceso natural en el que un mayor número de cabellos entra en fase de reposo y se desprende, dando paso al crecimiento de nuevo cabello. Aunque este proceso es temporal, puede resultar preocupante si no se comprende su origen.

Qué hacer para cuidar tu cabello:
La alimentación juega un papel clave. La dieta de la mamá debe incluir frutas, verduras, carnes, pescados, huevos, legumbres y vegetales de hoja verde, ricos en cistina, un aminoácido esencial para la queratina, la proteína que compone el cabello. Además, es importante evitar situaciones de estrés físico o emocional excesivo, ya que este puede acelerar aún más la caída.

Durante un tiempo, se pueden emplear productos específicos que estimulen el crecimiento capilar. Busca aquellos ricos en vitaminas, aminoácidos y extractos vegetales con abundantes antioxidantes, que ayudan a proteger el cabello de los daños de los radicales libres y favorecen su fortaleza.

Valorar la situación con calma:
Es completamente normal perder de 60 a 100 cabellos al día; esto indica que el ciclo capilar sigue activo. Sin embargo, conviene prestar atención a ciertos signos: si el cabello se ve más fino, pierde volumen, se cae en mechones o la caída es irregular, es recomendable acudir a un dermatólogo. Observa también si, al peinarte, la raya en el cabello parece más ancha, ya que esto puede ser un indicio de debilitamiento capilar.

En algunos casos, la caída excesiva puede estar relacionada con una anemia por deficiencia de hierro, un trastorno frecuente tras el parto debido a la pérdida de sangre durante el alumbramiento. Esta condición no solo afecta al cabello, sino también a la energía y al bienestar general, por lo que requiere diagnóstico y tratamiento médico.

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Recuerda: la caída de cabello postparto suele ser temporal. Con una alimentación equilibrada, cuidados adecuados y control médico cuando sea necesario, tu melena puede recuperar su fuerza y vitalidad en pocos meses.

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Consejos para comer mejor sin sacrificar el placer

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Adoptar hábitos alimenticios saludables no significa renunciar al sabor. Iniciar cada comida con verduras u hortalizas crudas, como ensaladas, ayuda a controlar el apetito y aporta nutrientes esenciales. Un pequeño placer como un trozo de chocolate amargo (mínimo 70% cacao) en el momento adecuado puede estimular la quema de calorías y evitar excesos provocados por antojos y hambre.

Varía tu menú con cereales alternativos como avena, mijo o quinoa, y acompáñalos con legumbres y proteínas magras. Sustituye salsas altas en grasa por opciones como yogur natural o aderezos ligeros, reduciendo calorías sin perder sabor.

En la mesa, evita tentaciones como pan, tostadas o mantequilla antes del plato principal. Servir porciones moderadas y eliminar estos extras ayuda a mantener el equilibrio nutricional y a saborear más cada comida.

Siestas entre los 13 y 30 meses: ¿cuántas necesita realmente?

Las siestas son una parte esencial del desarrollo en la primera infancia. Entre los 13 y 30 meses, el sueño diurno sigue siendo necesario para que el niño reponga energía, procese lo aprendido y mantenga un buen estado de ánimo. Sin embargo, la cantidad y duración de las siestas cambia conforme crecen.

De 13 a 18 meses:
En esta etapa, la mayoría de los niños toma dos siestas diarias: una por la mañana y otra por la tarde. Cada una suele durar entre 1 y 1 y media horas. Estas siestas ayudan a compensar que aún no logran dormir toda la noche sin despertares.

De 18 a 24 meses:
Hacia los 18-20 meses, muchos pequeños comienzan a transitar a una sola siesta, generalmente después de la comida. Esta siesta puede extenderse de 1 y media a 3 horas, y es clave para evitar irritabilidad en la tarde.

De 24 a 30 meses:
En el tercer año de vida, algunos niños mantienen la siesta de la tarde, mientras que otros empiezan a dejarla. La recomendación es no forzar la eliminación de la siesta; si el niño muestra señales de cansancio (bostezos, frotarse los ojos, llanto sin motivo), es mejor permitirle dormir.

Consejos para un buen descanso diurno:

  • Mantén horarios regulares para la siesta.
  • Crea un ambiente tranquilo, con poca luz y ruido mínimo.
  • Evita que la siesta sea demasiado tarde, para no afectar el sueño nocturno.
  • Respeta las señales de sueño de tu hijo.

El sueño diurno no solo es descanso: es parte fundamental del desarrollo cognitivo, físico y emocional del niño. Adaptar las siestas a su edad y necesidades le ayudará a estar más feliz, activo y receptivo durante el día.

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