Así puedes ayudar a tu hijo a prepararse para los exámenes escolares
Aunque es muy importante que los peques vayan teniendo autonomía para el estudio y los repasos, también es tarea de mamá y papá acompañarlos en el proceso con estrategias y motivación.
Los exámenes escolares son parte del programa de estudios de muchas escuelas. En México, la Secretaría de Educación Pública (SEP) evalúa de manera trimestral en preescolar y primaria, y es cuando se suelen aplicar los exámenes, aunque dependiendo de la escuela podrían tener otros fuera de estos tiempos. O, como en el caso de algunos colegios, que ya no utilizan los exámenes para otorgar una calificación, pues solamente toman en cuenta la participación en clase, tareas y proyectos particulares.
Sin embargo, independientemente del modelo educativo, los exámenes son parte de la vida escolar, sino de ahora, sí de momentos futuros como la secundaria, preparatoria, licenciatura o, incluso, para aspirar a un empleo. Sembrar las bases del hábito del estudio, la planificación de tareas y motivar a nuestros hijos para alcanzar sus metas son clave para su aprovechamiento escolar.
Identifica el método de estudio más adecuado para tu hijo
Partir de esta base los ayudará a que todo fluya mejor, y es que ni todos los niños aprenden igual ni sus habilidades son las mismas. Quizás a algunos se les faciliten leer y subrayar, mientras que a otros hacer esquemas o tarjetas; otros probablemente no pueden estar sentados para concentrarse y necesitan estar en movimiento; y otros, tal vez sean muy buenos memorizando. Vaya, hay un universo de formas de aprender. Ir conociendo a tu hijo te dará la pauta para implementar la estrategia más adecuada y cómoda para tu peque. Puedes pedirle orientación a su maestra si necesitas ayuda.
Planifiquen el repaso
Son varios puntos a tomar en cuenta antes de sacar el libro y los apuntes:
- Definir el horario en el que lo harán, tomando en cuenta que no sea cuando se acerque la hora de dormir, que no interfiera con otras actividades extraescolares y deberes previamente establecidos ni con su tiempo de juego. Esto dependerá de las necesidades de cada familia.
- Decidir cuántos días antes del examen se empezará a hacer el repaso o si se irá dosificando en etapas.
- Establecer el tiempo de estudio y tiempo de descanso entre cada lección. Después de 30-40 minutos la concentración ya no es la misma.
Establezcan el espacio donde se llevará a cabo
Debe estar ordenado y limpio, tener una buena iluminación, estar alejado de distracciones (incluyendo tu celular, así que pon el ejemplo dejándolo en otro lado) y, de preferencia, tener un escritorio y silla ergonómicos. Identifiquen qué ayuda a tu hijo a lograr una mejor concentración y que se sienta relajado. Tal vez le siente bien tener música de fondo.
Echen mano de técnicas de estudio
Nos referimos a usar sistemas o métodos específicos, por ejemplo, hacer una primera lectura rápida para sacar la idea global del tema y, después, hacer una lectura más detallada para lograr la comprensión. También puede ser útil subrayar o sacar esquemas y, al final, hacer un repaso de todo. Otro método muy útil son las reglas mnemotécnicas, que sirven para memorizar listas. La idea es relacionar conceptos con elementos familiares, palabras clave, siglas, abreviaturas o acrónimos.
Fortalece su confianza
Anima y elogia a tu hijo por sus logros, pero también recuérdale que la calificación no lo es todo: el éxito no tiene que significar una puntuación perfecta, coinciden en señalar expertos en educación. Elogia su esfuerzo y la preparación que está haciendo, valora cada día las tareas escolares que va resolviendo, escucha sus necesidades y apóyalo en lo que necesite.
Y las horas antes del examen…
La noche anterior debe dormir las horas suficientes, es decir, descansar bien. A veces pasamos por alto este punto crucial, pero como te contamos en el artículo: ¿quieres que tu hijo tenga un rendimiento escolar óptimo? ¡Duérmelo temprano!, el sueño tiene un efecto directo sobre la atención, el rendimiento cognitivo, la adquisición de vocabulario y el aprendizaje y la memoria. Y por la mañana, sírvele un desayuno rico en proteínas, como huevos.
Las calificaciones de tu hijo no sólo dependen de él. En estas edades, también son un reflejo de tu participación y apoyo. Es crucial que estemos presentes en la crianza de nuestros hijos, y la educación es parte de ello, ¡no le dejemos todo a la escuela! Si necesita tutores porque tú no tienes el tiempo que quisieras para atender estas tareas, busca hacer un espacio, de vez en cuando, para que sepa que puede contar contigo en estos momentos.
Ideas para que coma más equilibrado
¿Cómo deberían comer nuestros hijos? Pocos dulces, muy poca sal, proteínas de distintos orígenes (carne, pescado, legumbres y huevos), algunos lácteos, pasta, pan, arroz y otros cereales, fruta fresca y mucha verdura. Lástima que los niños que se emocionan delante de un plato de ensalada sean una excepción…
Sin embargo, todo cambia si ponemos en marcha nuestra imaginación en la cocina. Los pequeños comen antes con los ojos que con la boca: los colores y la forma son fundamentales, así como la consistencia de los alimentos, coinciden los nutriólogos infantiles. Te damos algunas ideas de alimentos clave en su alimentación.
Coles de bruselas
El reto con este “superalimento”, desde el punto de vista nutricional, es difícil, pero no imposible. Como alternativa, podemos cortar las coles por la mitad y, una vez cocidas, las podemos caramelizar en la sartén junto con zanahoria picada y una cucharadita de miel, hasta que estén crujientes. De este modo, adquirirán una nota dulce, que enmascarará su típico sabor amargo.
Brócoli
Es saciante, aporta muy pocas calorías, contiene una elevada cantidad de factores protectores y vitamina C. Si lo trituramos después de cocerlo, le añadimos aceite de oliva, nueces, albahaca y queso parmesano rallado, para lograr una salsa al pesto y se la añadimos a una pasta o como relleno de una lasaña, ¡yam, yam! También es irresistible si, una vez cocido, se tritura con papas para hacer unas croquetas, que se pueden rebozar con harina de trigo o de maíz y hornearse.
Espinacas
Son ricas en ácido fólico y están entre las verduras con más antioxidantes, además de contener vitaminas A y C, y potasio (tienen casi el doble que los plátanos). Pueden utilizarse como ingrediente de albóndigas y croquetas, con papas y huevo. No hay que olvidar que son perfectas para preparar tartas saladas y quiches, como base del relleno, combinadas con requesón y jamón.
Zanahoria
Se ha observado que los niños sienten debilidad por los alimentos crujientes, y que les encanta mordisquear cosas con los dientes y producir un sonido que el cerebro interpreta como un grito de victoria. Es el mismo principio sobre el que se basa el éxito de los snacks como las papas fritas, pero también puede usarse en positivo con alimentos más sanos como las zanahorias: mejor cortadas en palitos que trituradas.
Pescado
El pescado se cuece y se le retiran la piel y las espinas. A continuación, se puede triturar junto con un poco de puré de papa. Podemos condimentar esta masa con jugo de limón y hierbas aromáticas, y darle la forma de un pez, con la ayuda de un molde, después, se pone en el refrigerador y se deja enfriar. Puedes decorar el pececito con rodajas de zanahoria y jitomate, formando los ojos y la boca.
Carne roja
Su tamaño puede impresionar a los que comen poquito. No es de extrañar que la carne roja no figure entre los alimentos preferidos de los pequeños. Cortarla en trocitos pequeños antes de cocinarla facilita las cosas, pero lo que de verdad funciona es preparar un bistec “a la pizzaiola”, es decir, poniendo encima una rebanada de queso, salsa de jitomate y un poco de orégano. ¡Su aspecto y su sabor cambiarán totalmente!
Leche
Si al niño no le gusta la leche para desayunar, se le puede ofrecer como ingrediente “invisible” en licuados de fruta o preparando un rico arroz con leche. Simplemente, coce el arroz en la leche, en lugar de agua. Se puede aromatizar con cáscara de limón y canela en rama. Cuando la leche está a punto de hervir, añade un poquito de azúcar junto con este delicioso y nutritivo cereal, y ¡a disfrutar!
Recomendaciones de libros para niños de 6 y 7 años
Los libros son un recurso imprescindible para el proceso formativo de los niños, porque les permiten imaginar, descubrir, viajar y conocer sobre el mundo que los rodea.
Beneficios de la lectura
- Mejora el lenguaje
- Fortalece la concentración
- Alimenta la imaginación
- Desarrolla la memoria
- Facilita la comunicación
- Ejercita el cerebro
- Mejora la ortografía
- Amplía el vocabulario
Libros para niños de 6 años
Oficialmente en México, a partir de los 6 años, cuando da inicio la escuela primaria, los niños comienzan el aprendizaje de la lectura y escritura. Para la Secretaría de Educación Pública (SEP), impulsar en México el ejercicio de la lectura en la niñez es una meta que deben alcanzar juntos, gobierno y sociedad civil.
Para acompañarlos en este viaje, te sugerimos los siguientes libros:
1. El caso del insoportable niño aburrido José Rubencito y su odioso perro Hércules (2017) de Francisco Hinojosa, editorial El Naranjo
¿Tienes una pequeña o pequeño José Rubencito en casa que parece que nada lo divierte y se aburre con todo? Bueno, quizá el viaje que emprenderán José y su perro Hércules a bordo de una patrulla que los llevará a un juzgado en la ciudad y luego a un zoológico más otros lugares lo sacarán del aburrimiento en el que se encuentra.
Francisco Hinojosa, una de las plumas mexicanas más prolíficas en cuanto a literatura infantil y juvenil se refiere, nos da una trama excéntrica vestida con las ilustraciones de Mariana Villanueva.

2. El taxi de los peluches (2015) de Juan Villoro, editorial SM.
Lorenzo es un conejo de peluche con mucha suerte: su dueña, Natalia, lo trata muy bien. Sin embargo, un día ella se descuida y el conejo cae en una alcantarilla. La corriente lo arrastra y todo parece perdido. Por fortuna, llega a un gran lugar para los peluches sin dueño y comienza una aventura con sus nuevos amigos hasta que logre alcanzar su sueño de regresar a casa.
Una historia que muestra cómo la adversidad puede sobrellevarse con la ayuda de buenos amigos.

Libros para niños de 7 años
Si tu niño ya avanzó en su nivel de lectura y agarró cierto gusto por dicha actividad, ¡no lo sueltes! Es momento de que sigas alimentando esa mente inquieta. Te dejamos estas dos recomendaciones de libros para niños de 7 años.
1. Para cuidarte mejor (2017) de Ximena García, editorial Uranito.
Seguro tu hij@ ya se sabe los cuentos clásicos al derecho y al revés, incluyendo el de La Caperucita Roja. Bueno, en esta versión, Ximena García nos ofrece la perspectiva sobreprotectora de una madre que percibe a su hija en constante peligro y se la pasa diciéndole que tenga cuidado con todo. ¿Qué será más peligroso, un lobo feroz que acecha a Caperucita o el mundo que la espera allá afuera?
Este libro ganó el premio de la Fundación Cuatro Gatos en 2017, el cual fue creado para difundir el trabajo de escritores e ilustradores iberoamericanos de libros infantiles y juveniles.

2. Había una vez, pero al revés. Cuentos de cabeza (2013) de Vivian Mansour, editorial El Naranjo.
Para seguir con las adaptaciones de cuentos clásicos, este libro es un dos en uno que, por un lado, nos presenta el texto Había una vez, pero al revés, en el que los personajes de los cuentos que tan bien conocemos se aburren de hacer lo mismo de siempre y se salen del guion establecido para vivir nuevas aventuras.
En el segundo texto, Cuentos de cabeza, podremos observar a los adultos actuando como niños porque su mundo está de cabeza y quizá no tengan todo tan resuelto como nos hacen creer.

Actividades para tus peques mientras haces home office
Entre los 3 y los 7 años la actividad de los niños se intensifica. Tienen más energía para correr, saltar, jugar, bailar, realizar deportes y otras actividades físicas que demandan una ingesta de alimentos saludables y energéticos.
Que te diga un trabalenguas
Para los niños esta es una actividad que implica un gran reto. Y como seguro a tu hijo no dirá a la perfección el trabalenguas a la primera, tendrás horas de diversión, risas y entretenimiento asegurados. Aquí te dejamos este trabalenguas:
“Cuando cuentes cuentos, cuenta cuántos cuentos cuentas, porque si no cuentas cuántos cuentos cuentas, nunca sabrás cuántos cuentos sabes contar”.
Búsqueda del tesoro
Esconde muy bien un objeto y sitúalo en un plano de tu casa. Tu niña o niño tendrá la encomienda de hallar el tesoro, que bien puede ser una de un juguete o de sus golosinas favoritas.
Cine en casa
Jueguen a que tu niña o niño va al cine y deja que elija su película favorita ¡No se les olvide pasar antes por la dulcería! Bueno, en este caso, prepara rápido unas palomitas para que después pueda disfrutar la peli. Que pague la entrada y los dulces con billetes de juguete.
Dibujar o pintar
Esta es una de las actividades infalibles que las mamás usamos cuando de entretener a los niños se trata. Procura tener en casa libros de mandalas para colorear o alguno de sus caricaturas o personajes favoritos. Ofrece a tu niña o niño colores, plumines y acuarelas para que se ponga creativo. También puedes elegir figuritas de yeso para que pinten. No se te olvide destinar un espacio idóneo para la actividad.
Circuito cerrado
Hagan un circuito de obstáculos en la sala para que tu niña o niño lo recorra gateando, saltando o en posición de rana, pero en el menor tiempo posible. Para el circuito pueden utilizar sillas, botellas de plástico, escobas y cubetas, entre otros objetos. Una vez superada la prueba, intenta cambiar el circuito e incluir nuevas formas de diversión. Pídele que ahora lo recorra con una pelota entre las piernas, la cual no debe dejar caer al piso, pues de lo contrario, tendrá que regresar al inicio.
Canasta
Coloca recipientes de varios tamaños a una distancia considerable. La finalidad es que tu hija o hijo logre anotar canasta en las cestos, cubetas o vasos, que hayas colocado. Para ello será necesario que utilices pelotas o calcetines enrollados.
Dar las gracias, pedir permiso y por favor

Un niño que es capaz de percibir los sentimientos de los demás y de manejarse con “buenos modales”, va a encontrarse con más sonrisas y nuevos amigos en su exploración del mundo.
Es un lenguaje común, el pasaporte para relacionarnos con otros de un modo civilizado y satisfactorio. Por eso vale la pena el esfuerzo que podamos hacer en enseñar buenos modales a los niños desde que son pequeños.
¿Cómo enseñar modales a niños pequeños?
La mejor manera de enseñar buenos modales a los niños pequeños es modelándolos.
- Cómo compartir sentimientos.
- Cómo ofrecer sugerencias a otros.
- Cómo hacer un cumplido.
- Cómo cooperar con ellos cuando nos piden algo.
- Cómo tomar turnos.
- Cómo saludar.
- Cómo pedir un juguete a otro niño.
- Cómo decir “por favor”.
- Cómo agradecer diciendo “gracias”.
- Cómo decir “permiso”.
- Cómo pedir “perdón”.
Cuando los niños observan a los adultos que los rodean comportarse de esta manera, esas conductas serán las que copien y eventualmente incorporen. A medida que van creciendo, además de modelar, intencionalmente enseñamos al niño lo que se espera de él en diferentes situaciones.
- Le puedes pedir a tu amigo los crayones diciéndole “por favor, ¿me prestas los crayones?”
- Puedes pedirle ayuda a tu amigo diciendo “¿Me ayudas, por favor, a buscar mis legos azules?”
- Puedes decirle a tu amigo “todavía no terminé de jugar con mi juguete”.
- Te caíste y empujaste a tu amigo sin querer, puedes decirle “perdón, no fue mi intención empujarte, es que me caí”.
- Tu amigo te ha prestado su pelota para que juegues, puedes decirle “gracias por prestarme la pelota”.
- Una oportunidad de aprendizaje puede ser, por ejemplo, la visita a la casa de los abuelos. Podemos preparar a la niña o niño explicándole qué esperaríamos de su comportamiento. Le contamos que los abuelos estarán encantados de verla/o y que los haría muy felices que les diera un abrazo y un beso.
El elogio
A través del elogio es como los padres podemos dejar saber a los niños lo contentos que estamos con lo que han logrado, y los buenos resultados que han obtenido al practicar buenos modales: “A la abuela la puso muy contenta que la saludaras, y a mí también”; “Tu hermana se sintió muy orgullosa cuando halagaste su dibujo”, “Gracias por ayudarme a cargar las bolsas del supermercado, lo hicimos mucho más rápido entre los dos”.
Lo más común es que los niños comiencen a incorporar buenos modales en la edad escolar, pero es importante empezar a modelarlos antes, cuando son más pequeños. Esto debe hacerse sin esperar demasiado, sin presionarlos ni obligarlos a repetir lo que queremos, y sin castigarlos cuando no lo hacen.






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