Junio 2026

Protégelo del calor excesivo

De acuerdo con datos recientes de UNICEF sobre el impacto del calor extremo en la infancia, alrededor de 466 millones de niños y niñas —uno de cada cinco en el mundo— viven actualmente en zonas donde los días con temperaturas superiores a los 35 °C se han duplicado en comparación con hace seis décadas. Además, millones de menores continúan expuestos a olas de calor cada vez más frecuentes, largas e intensas, una situación agravada por el cambio climático.

Calor

UNICEF advierte que, si no se toman medidas urgentes para reducir el calentamiento global y adaptar los espacios públicos y escolares, las olas de calor seguirán poniendo en riesgo la salud y el futuro de millones de niños en todo el planeta.

Efectos de las altas temperaturas

Las olas de calor intenso tienen efectos adversos en la salud y el bienestar de chicos y grandes. En el caso de los niños ellos son más susceptibles a los efectos del calor extremo, pues se pueden deshidratar, sentirse muy cansados y padecer golpe de calor debido a cuestiones que tienen que ver con el desarrollo de su sistema de termorregulación y sus capacidades fisiológicas.

Esto se debe a que sus mecanismos de sudoración y vasodilatación no son tan eficientes como en las personas adultas.

Tienen una mayor superficie de exposición al medio ambiente en relación con su masa corporal y una menor capacidad para regular los mecanismos de hidratación.

Los niños no siempre pueden expresar con claridad sus sensaciones y emociones. Esto significa que es posible que no te digan que se sienten mal debido al calor, hasta que ya notas los síntomas. 

Son inquietos, les gusta estar en constante movimiento, lo que aumenta su temperatura corporal, que en casos de calor extremo puede ser difícil que regulen.

Calor

¿Cómo cuidar a los niños?

  • Procura que tus hijos se mantengan en lugares bien ventilados y con sombra. Es cierto que les encanta jugar, pero ten cuidado cuando estén al aire libre.
  • Si salen a jugar, es mejor que lo hagan después de las 5 de la tarde.
  • Aplica en su piel protector solar para evitar quemaduras.
  • Ofréceles agua sola, de sabor y jugos naturales para que estén bien hidratados.
  • Vístelos con ropa ligera: shorts, sandalias, playeras de algodón.
  • En caso de encender los ventiladores vigila que los niños no estén cerca de ellos para prevenir accidentes.
  • Si están en casa prepara con ellos fruta picada o paletas, para que las coman y se refresquen.
  • Cuida que tomen descansos adicionales, el calor extremo causa agotamiento.
  • Si presentan síntomas de golpe de calor como confusión, piel muy caliente, vómitos, náuseas, respiración agitada, llévalos de inmediato al servicio de urgencias.

¿Por qué mi hijo dice mentiras?

Quizá se trate únicamente de un mal hábito que es necesario corregir o bien una etapa del crecimiento. Veamos qué dicen los expertos en comportamiento infantil sobre las mentiras.

Mentiras

Descubrir que un niño miente puede ser atemorizante para los padres. “A partir de los 4 años o incluso antes de que te des cuenta tu hijo puede haber dicho alguna mentira”, dice Anna Ogliari, especialista en psicología clínica. “La primera mentira, la más clásica, es un no que debería ser un sí, por ejemplo, cuando le preguntas a tu pequeño: “¿hiciste popó? y te responde que no, aunque tenga el pañal sucio. 

¿Por qué lo hace? En este caso no quiere que lo regañen porque no avisó o simplemente está jugando y no quiere dejar de hacerlo para que lo cambien. Sin embargo, hay otro lado de la moneda: al decir una mentira, el niño descubre que tiene una identidad propia. En cierto sentido es una forma de independizarse del adulto.

A partir de los 6 años aparece la intención al decir mentiras

Las mentiras más estructuradas suelen darse a partir de los seis años. Como dice Jean Piaget, uno de los padres de la psicología moderna, “quien miente debe poder entrar en la mente del otro”. Es precisamente a esta edad cuando el niño empieza a comprender que existen diferentes puntos de vista al suyo. “Aunque el niño tenga la intención de mentir, es un hecho que no pretende engañar pues esto se presenta hasta la adolescencia” comenta la especialista Anna Ogliari. “Con frecuencia la motivación básica del niño es parecer más agradable a los ojos de los adultos, especialmente de mamá y papá u otras personas a las que el pequeño no quiere decepcionar”.

¿Qué hay detrás de las mentiras que dice?

Por supuesto, hay de mentiras a mentiras y algunas son más difíciles de aceptar. ¿Qué actitud debes tomar cuando descubres que tu hijo no te ha dicho la verdad? “Primero no hay que hacer un drama, mantén la calma y procura entender en qué contexto se dijo la mentira”, responde Emanuela Lacchia, psicóloga y psicoterapeuta del desarrollo. “Aunque te sientas decepcionada o preocupada, es importante no adoptar una actitud agresiva o de culpabilizar. Más bien, trata de escuchar al niño y comprender cuáles son sus razones”, concluye.

La maestra y psicóloga infantil Ana Paulina Flores Contreras comenta que “la mentira es muy práctica para el niño, pero el ejemplo que le den sus padres también es importante”. Recurre a ellas porque no tienen suficientes recursos para enfrentar la realidad tal cual es y enfrentar las consecuencias. También puede ser una forma de evadir pequeñas responsabilidades como recoger sus juguetes o hacer la tarea.

Mentiras

A veces miente debido a expectativas irreales

“Es importante recordar que, para alentar al niño a decir la verdad, debe saber que sus padres pueden aceptarla”, menciona Lacchia. “A veces, la mentira es un intento de cumplir las expectativas de papá y mamá. Detrás de ellas se esconde el miedo a sentirse inadecuado o no haber estado a la altura de una determinada situación. 

En este punto vale la pena que te preguntes si no tienes grandes expectativas de tu hijo como que sea el mejor de su clase, que siempre se porte bien, que sea amable con los demás en cualquier situación, etc.

Al descubrir la mentira los padres pueden indignarse terriblemente, como dice Flores Contreras, y cuestionarse lo que están haciendo mal o bien llegar a exagerar lo que está pasando.

La importancia del buen ejemplo

“A veces, los adultos recurren a las mentiras para convencer al niño de que haga algo o para ocultarle un evento que podría decepcionarlo o preocuparlo”, observa Ogliari, pero este comportamiento se debe evitar.  “Es mejor explicarle al niño lo que sucede con calma y tranquilamente, quizás implique más esfuerzo de tu parte, pero es mejor a mentir y darle un ejemplo de algo que no quieres que haga”. Si el mensaje es yo te miento, pero te pido a ti que no lo hagas, esto sólo crea en tu hijo confusión y ambigüedad.

¿Cuándo es bueno pedir ayuda?

Ogliari indica que cuando las mentiras del niño se convierten prácticamente en la principal vía de comunicación con el mundo exterior o las emplea para crear un mundo irreal y cómodo, es decir, una especie de caparazón que lo protege del dolor o de algo que le parece inexplicable, hay que pedir ayuda. Por ejemplo, el niño les dice a todos que papá está de viaje debido a su trabajo cuando la realidad es que se ha separado de la familia. La sugerencia es hablarle, comprenderlo y ayudarlo a expresar lo que siente, incluso con el apoyo de un especialista.

Lo que no debes hacer

No le digas “eres un mentiroso”. Es una frase dura, que puede lastimar al niño y socavar su autoestima. Ponerle esta etiqueta puede hacerlo sentir que realmente es así, empujándolo a mentir incluso en situaciones futuras.

No lo humilles, ni lo ofendas. Mejor ayúdalo a comprender el valor de la confianza y la sinceridad.

Efectos positivos de los videojuegos

Puede sorprender pensar que un niño de 3 a 7 años saque provecho de un videojuego, pero la tecnología siempre tiene un lado positivo que vale la pena aprovechar con los pequeños.

Efectos positivos de los videojuegos

¿Es bueno que los niños pequeños tengan acceso a los videojuegos?

Desde la década de los años 80 los videojuegos han tenido un gran auge y crecimiento, con el paso del tiempo la diversificación de consolas y la llegada de dispositivos portátiles, en la década de los 90, facilitó el acceso a una mayor variedad de videojuegos y fue posible jugar en cualquier lugar y momento, permitiendo así la inclusión de nuevos adeptos que incluyen a los más pequeños de la casa.

Los detractores de esta tecnología han manifestado el efecto perjudicial que puede tener en niños, adolescentes y, también, en los adultos. Si bien resulta tentador querer mantener a los hijos alejados de los videojuegos, de pronto sus caras inocentes claman por tener uno en casa, como el de su compañero de escuela o el de los hermanos mayores.

Por lo tanto, hay que plantearse los beneficios que éstos aportan y cuáles son los más indicados de acuerdo con la edad del niño, al respecto Hugo Sánchez Castillo, investigador del Departamento de Psicobiología y Neurociencia de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), indica que «hay estudios en los que se observa que los videojuegos tienen factores benéficos y por ello es importante no satanizarlos».

Sus ventajas

De acuerdo con un estudio publicado por la revista Frontiers in Human Neuroscience, entre los efectos benéficos de los videojuegos se encuentran una mayor sensibilidad a los contrastes, mejora en la coordinación entre ambos ojos, así como en la atención.

En los niños de 3 a 7 años los videojuegos pueden tener un papel educativo importante y se estima que este mercado siga creciendo. También fomentan el trabajo en equipo al reforzar la capacidad para resolver problemas de forma colaborativa.

Estimulan la creatividad, la atención y la memoria visual de acuerdo con la Universidad de California. Al jugar con ellos se les plantean retos a los pequeños que los llevan a concentrarse, usar la imaginación y recordar los detalles para resolverlos. Mejoran la estrategia y el liderazgo al poner a los niños en situaciones de mando que mejoran su capacidad para resolver conflictos y tomar decisiones.

Beneficios de los videojuegos

Contribuyen al aprendizaje de nuevos idiomas

De acuerdo con la Universidad de Helsinki, Finlandia, facilitan el aprendizaje de otras lenguas a través de las instrucciones en pantalla o la narración de la historia. Favorecen la convivencia familiar, ya que a medida que los padres participan es posible involucrar a chicos y grandes, por ejemplo, hay consolas que ofrecen experiencias para jugar en grupo.

Videojuegos para diferentes edades

La Comisión Nacional Contra las Adicciones (CONADIC) creó un manual que sirve como guía para los padres al momento de establecer reglas respecto a videojuegos. Recomienda que de los tres a los cinco años se prefiera el uso de aquellos que permitan a los niños crear y recrear escenarios de la vida cotidiana, que incluyan construcción, música y ritmo para estimular la coordinación mano-ojo.

De los seis a los nueve años la recomendación es buscar videojuegos de estrategia, construcciones, razonamiento, lógica, cálculo, agilidad y rapidez con el propósito de mejorar todas estas habilidades. Leer con atención las etiquetas de la caja y el tipo de videojuego que se adquiere es importante para ofrecer al niño el que realmente le será útil.

 

Normas de uso

Los expertos indican que el tiempo que un niño debe dedicar a un videojuego debe ser mínimo, para evitar el peligro de que esta actividad se convierta en un problema de conducta. La Academia Americana de Pediatría considera que de los 3 a 12 años lo adecuado sería permitir que los niños jueguen de una a dos horas al día y de preferencia sólo durante los fines de semana. También es necesario verificar el contenido del videojuego, evitar que los niños se comuniquen por chat con otros, al menos hasta los siete años, establecer un horario y tiempo de juego, ser claro con las reglas y no usarlo como una niñera.

Tips para mejorar su alimentación

Entre los 3 y los 7 años la actividad de los niños se intensifica. Tienen más energía para correr, saltar, jugar, bailar, realizar deportes y otras actividades físicas que demandan una ingesta de alimentos saludables y energéticos.

Tips para mejorar su alimentación

La energía de los alimentos

La energía que tanto niños como adultos necesitan se obtiene principalmente de los alimentos. Los macronutrientes son sustancias que proporcionan energía al organismo para su buen funcionamiento, y otros elementos para reparar y construir estructuras orgánicas, promover el crecimiento y regular los procesos metabólicos.

Para saber cuáles son las necesidades energéticas de los niños, se hacen cálculos dependiendo de su edad y características físicas. Con esto se puede saber la cantidad de energía y de nutrientes que los pequeños necesitan para tener un buen estado de salud.

Debido a que están en constante crecimiento y desarrollo, los niños requieren casi el doble de energía que un adulto, de ahí que los alimentos que se les ofrezcan deben brindarles los nutrientes que requieren. 

Los niños entre los 3 y 5 años necesitan consumir unas 1,800 kcal por día y los de 6 a 7 años requieren un total de 1,400 kcal por día, las cuales deben provenir de los diferentes grupos de alimentos. Esto considerando las recomendaciones del pediatra que incluyen la masa muscular, talla y actividad que realice el pequeño.

Beneficios de una alimentación saludable

  1. El organismo necesita diferentes alimentos saludables y energéticos para cumplir con sus funciones y por ello es importante que toda la familia siga las pautas de una dieta correcta y equilibrada para obtener sus beneficios.
  2. Una alimentación saludable para el niño ayuda a cubrir las necesidades nutricionales que se requieren para que su cuerpo funcione correctamente. 
  3. Ayuda a tener un buen estado de salud, a sanar o realizar procesos de recuperación, a combatir enfermedades e infecciones y a evitar enfermedades crónicas degenerativas como la diabetes.
  4. Mantiene la piel, los dientes y los huesos en buen estado. Además, contribuye al desarrollo cerebral.
  5. Ayuda al buen funcionamiento del sistema digestivo y contribuye a un correcto crecimiento.
  6. Establecer buenos hábitos alimentarios desde temprana edad previene el sobrepeso y la obesidad, además de mejorar las expectativas de vida.

Distribución de la energía

Para que los niños obtengan la energía de los alimentos hay que tomar en cuenta que la distribución de la energía en las comidas se debería hacer de la siguiente forma:

  • 25% en el desayuno
  • 30% en la comida-almuerzo
  • 15% en la merienda
  • 30% en la cena

Los alimentos que le ofrezcas al niño son fundamentales para que se nutra, pero la forma en que los presentes puede hacer la diferencia entre que se coma unas espinacas ricas en vitaminas y minerales o las rechace.

Excelentes actividades deportivas

La actividad física continúa siendo fundamental para el desarrollo saludable de niñas, niños y adolescentes. De acuerdo con datos recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sobrepeso y la obesidad infantil siguen representando uno de los principales retos de salud pública a nivel mundial. En México, especialistas y organismos de salud advierten que el país mantiene altos índices de obesidad infantil, por lo que fomentar hábitos saludables desde temprana edad es indispensable para prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida de los menores.

Realizar ejercicio de manera regular ayuda no solo al desarrollo físico, sino también al bienestar emocional, social y cognitivo. Actividades como correr, nadar, bailar, practicar algún deporte o simplemente jugar al aire libre favorecen el fortalecimiento de músculos y huesos, mejoran la concentración y reducen el estrés y la ansiedad. Expertos recomiendan que niñas y niños realicen al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada o intensa. Además, promover el deporte en familia y limitar el tiempo frente a pantallas puede contribuir significativamente a crear estilos de vida más activos y saludables para las nuevas generaciones.

Te damos una lista de aquellos deportes que tus hijos pueden practicar y los beneficios físicos y emocionales que le ofrecen. Lo importante es que se muevan y eviten la inactividad.

Actividades deportivas

Atletismo

“Es en sí misma es una actividad completa, tanto que se define como la reina de los Juegos Olímpicos”, explica Attilio Turchetta, experto en medicina deportiva. Excelente para prevenir el sobrepeso y la hipertensión, tiene efectos positivos sobre el corazón y los pulmones, ya que desarrolla tanto la capacidad aeróbica -realizar esfuerzos prolongados utilizando el oxígeno presente en el ambiente- como la anaeróbica, que extrae energía del cuerpo para realizar esfuerzos intensos a corto plazo. En otras palabras, desarrolla tanto la resistencia como la fuerza.

“También es una actividad muy variada, porque a medida que el niño crece se puede especializar en carreras de velocidad o de resistencia, maratón, salto de longitud, salto de altura, lanzamiento de bala o jabalina”, apunta Marina Gerin, especializada en psicología del deporte. “De todas formas, correr te hace sentir bien desde el punto de vista psicológico, porque da una gran sensación de libertad”.

Natación

También es uno de los deportes más completos, ya que permite el desarrollo armónico de todos los grupos musculares. Además, se realiza un importante trabajo cardiovascular y estimula la coordinación movimiento-respiración. Cecilia Hernández Cuarón, fisioterapeuta en la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), menciona que la edad indicada para iniciar en la natación está entre los tres y cuatro años, debido a que en esta etapa es cuando los niños tienen una mayor capacidad de entender las instrucciones que reciben.

Turchetta asegura que “es importante saber nadar tanto como caminar, y no para ser campeones, sino como un seguro de vida que ayude a saber moverse dentro del agua y poder afrontar algún imprevisto, como una gran ola o que el niño tenga el deseo de aventarse al agua”. Ir a la alberca suele ser muy agradable para los niños, sobre todo en los primeros años de vida, cuando juegan y disfrutan chapoteando en su tina como si estuvieran de vacaciones. A medida que uno se adentra en la técnica, los movimientos se van perfeccionando. Esto es placentero para quien ama estar en el agua y encuentra en el entrenamiento una forma positiva de liberar estrés.

Gimnasia

Se divide en artística y rítmica. “Con la primera se desarrolla la potencia, la coordinación, la capacidad de controlar el cuerpo en la velocidad, el equilibrio”, explica Attilio Turchetta. “Es una demostración de fuerza y ​​mucha precisión, no se deja nada al azar, por eso fortalece la voluntad y la concentración”, comenta por su parte Marina Gerin.

“La gimnasia rítmica es un deporte muy elegante, gracias a las coreografías que la hacen parecer un baile”, continúa Turchetta. “Desarrolla la precisión de movimientos, capacidad de atención y una buena postura”. “Se puede considerar un deporte individual y de equipo a la vez”, añade Gerin, “ya que incluye presentaciones tanto individuales como grupales. Un elemento que lo hace apto para quienes aman estar en el escenario.

Danza

Antes solo existía la clásica; a lo largo de los años también han surgido estilos diversos, hip hop, jazz y muchos otros. “Si hablamos del ballet éste requiere una gran capacidad interpretativa y mucha disciplina, precisión y regularidad”, señala Gerin. “También ciertas aptitudes físicas: seguro que es más fácil para quienes tienen pies aptos que les permiten pararse en puntas, tobillos fuertes, pero no grandes y complexión esbelta, lo que hace que los movimientos sean más elegantes y las cargadas más precisas. Esto no significa que aquellos que no cumplen con ciertos estándares físicos no puedan inscribirse en clases de danza clásica y obtener satisfacción de ésta, sino que la ejecución de algunos pasos podría ser más compleja.

Existen menos requisitos físicos si se escogen otros tipos de danza, en los que tanto niños como niñas pueden encontrar formas de expresión y posibilidades para divertirse, porque al trabajar en grupo se favorece la socialización. El neurofisiólogo Eduardo Calixto, indica que al bailar se utilizan diferentes zonas del cerebro para armonizar sonido y movimiento. Los diversos tipos de danza desarrollan el equilibrio y la coordinación, fortalecen los sistemas cardiovascular y respiratorio, dan flexibilidad y agilidad.

Tenis

Se puede empezar a los 5-6 años, obviamente usando raquetas calibradas de acuerdo con la edad. “Además, cuanto más pequeño sea el niño, más atención pondrá el instructor enseñándole ejercicios que permitan un trabajo completo de todo su cuerpo, dado que la raqueta engancha solo un brazo de una manera particular”, apunta Attilio Turchetta.

“Es un deporte benéfico desde el punto de vista neuromuscular, ya que favorece la coordinación y la capacidad de desplazamiento en el espacio”. Desde el punto de vista psicológico, desarrolla la precisión, el manejo de la fuerza, la resistencia mental en el campo y la atención, la cual también será útil en el ámbito escolar.

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