¿Es normal que mi hijo sea chaparrito? ¿Cuándo dará el estirón y crecerá?
La estatura de nuestros hijos es un tema que traemos en mente cuando llegan a la primaria, porque empezamos a ver que algunos niños han crecido más rápido que otros. ¿Qué es lo normal o de qué depende la talla final que alcanzarán?
Aunque sabemos que cada niño crece a su ritmo, mamás y papás siempre tenemos la preocupación de que esté creciendo bien y de que “no se vaya a quedar chaparrito”. Y si entre sus compañeros de escuela o amigos vemos que es el más bajito de la clase, las alarmas se encienden. ¿Cuándo nos deberíamos preocupar por la talla de nuestro niño? ¿Es algo que su pediatra nos comunicará? ¿Hay algo que nos indique que las cosas van bien o van mal?
Desde bebés, estamos acostumbrados a que, en las visitas regulares con su médico, al niño se le mida y se le pese. Sin embargo, conforme va creciendo, las citas se hacen más esporádicas y ya no estamos tan al pendiente de sus mediciones, y eso es algo que no debemos pasar por alto.
“Es muy importante llevar a nuestros hijos a sus consultas de niño sano para vigilar que su crecimiento va bien. En la segunda infancia, podemos hacerlo anualmente, pero lo ideal sería cada seis meses”, explica la Dra. Angélica Martínez Ramos Méndez, endocrinología pediatra y directora médica de Gulliver, clínica de crecimiento, en la Ciudad de México. La experta enfatiza que no hay que omitir las citas con el pediatra para poder actuar a tiempo si algo no está bien.
¿Cómo se da el crecimiento en las diferentes etapas de la infancia?
El crecimiento inicia cuando el niño es un recién nacido y finaliza en la adolescencia. La velocidad de crecimiento es el ritmo con el que crece en un determinado tiempo, durante un año.
- En los recién nacidos, se espera que crezcan de 20 a 25 cm al año, con un crecimiento de aproximadamente 2 cm al mes.
- Entre el primer año de vida y los dos años, el crecimiento debe ser entre 10 y 15 cm al año, con un aumento de un centímetro.
- Entre los dos y tres años, el crecimiento debe ser de entre 7 y 10 cm al año.
- A partir de los tres años y hasta antes de la pubertad, niños y niñas crecen, por lo general, de 4 a 7 cm al año, con una media de 0.5 cm al mes. En esta etapa el crecimiento es constante.
- En la pubertad, que es la última etapa de crecimiento hasta alcanzar la estatura final, las niñas crecerán de 8 a 10 cm al año, mientras que los niños de entre 9 y 12 cm al año. Las niñas pueden iniciar la pubertad a los 8 años y los niños a los 9. Si una niña empieza una pubertad entre los 8-9 años, lo está haciendo de forma temprana, por lo que se sugiere vigilancia con el especialista para tratar de alcanzar su potencial de crecimiento heredado.
¿De qué depende el crecimiento de niños y niñas?
Además de estos datos promedio, la estatura que alcanzarán depende de otros factores. “Cada niño tiene su propio potencial de crecimiento. El factor más importante es la genética, pues mamá y papá heredan el 80% de la estatura”, enfatiza la endocrinóloga Angélica Martínez.
- Talla blanco familiar. Es el cálculo para estimar la estatura adulta. Se suman las estaturas de mamá y papá, se dividen entre dos y se ajusta: -6.5 cm para niñas y +6.5 cm para niños.
- Estado nutricional. Tanto la desnutrición como la obesidad afectan el crecimiento. Se recomienda una alimentación basada en frutas, verduras y los modelos del Plato del bien comer o el Plato de Harvard, evitando comida chatarra.
- Hábitos de sueño. La hormona de crecimiento se secreta entre las 8 y 9 p. m., por eso los niños deben dormir temprano y de 9 a 11 horas nocturnas.
- Ejercicio. Una hora diaria estimula la secreción natural de la hormona de crecimiento. Cualquier deporte, con constancia y disciplina, favorece la altura.
- Control de enfermedades. Problemas intestinales, renales, hormonales o genéticos, como el Síndrome de Turner, pueden limitar el crecimiento.
- Pubertad. Si inicia antes de lo esperado (9-10 años en niñas y 10-14 en niños) puede frenar la talla.
- Maduración ósea. Se evalúa con radiografía.
¿Cómo siguen los pediatras el ritmo de crecimiento de un niño?
La atención médica del niño sano en México se basa en la vigilancia de su talla y peso. En nuestro país, según un artículo de la Gaceta Médica, por investigadores y médicos del IMSS y Centro Médico ABC, publicado en 2021, las últimas estandarizaciones de talla fueron realizadas por el doctor Ramos Galván, en 1975, con un predominio de niños de la Ciudad de México. Asimismo, se siguen gráficas y tablas de talla y peso de los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) y de la Organización Mundial de la Salud.
Las tablas de percentiles, también llamadas curvas de crecimiento, permiten seguir el ritmo del crecimiento de un niño o niña. Indican la altura y peso mínimos y máximos y la franja de población en la que el menor se sitúa (la medida del menor con otros 100 niños de su misma edad y sexo) entre estos dos valores límite.
Las tablas de peso y talla contienen datos para ubicar la relación entre la estatura y el peso que debe medir y pesar el pequeño. Estas evalúan el estado nutricional y la estatura lineal del niño o la niña.
¿Cuándo me debo preocupar y/o buscar atención médica?
Si ves que tu hijo o hija crecen poco o más rápido de lo que esperarías, llévalo a revisión médica. Estas son algunas pistas:
- Crece lento y tiene una estatura inferior a la del resto de sus compañeros.
- Es el más pequeño en clase.
- No ha cambiado de talla de ropa o de zapatos.
- Crece de forma acelerada.
Si se determina que algo no anda bien, el pediatra puede referirlo con un endocrinólogo pediatra para que le haga más valoraciones y estudios, como la edad ósea, que mide la “edad de los huesos” (es una radiografía de la mano que indica cuánto espacio se tiene para crecer), además de otros de índole hormonal y de sangre. Si hay alteraciones se buscarán las causas para recomendar algún tratamiento.
Además de todo esto, la Organización Mundial de la Salud ha advertido sobre más riesgos de la contaminación ambiental en niños y adultos. En el caso de los peques, este factor medioambiental podría tener consecuencias en su crecimiento. Hay que estar atentos a todo, mamás y papás, y siempre tratar de seguir un estilo de vida saludable.
Patinaje artístico para peques: equipo y mitos
¿Tu peque vio a Donovan Carrillo y ahora sueña con girar sobre el hielo? Aquí te explico cuándo empezar, qué necesitas y si esto es solo para niñas (spoiler: no).
¿A qué edad pueden iniciar?
La mayoría de las escuelas aceptan desde los 4 años en programas “mini” o de iniciación, cuando ya hay equilibrio básico y el niño sigue instrucciones simples. Entre los 6–7 años muchos peques ya aguantan sesiones más estructuradas y progresan más rápido.
Pistas para saber si tu hijo está listo:
- Se mantiene de pie sin apoyo y corre/salta con seguridad.
- Acepta reglas sencillas y disfruta nuevas habilidades.
- Tolera el frío y la ropa térmica sin mucha queja.
Tip: si tiene 3–5 años, busca clases lúdicas de 30–40 min; a partir de 6–8 años, grupos de 45–60 min con técnica básica.
Equipo básico: qué sí y qué no
Indispensables (nivel principiante)
Patines de figura con toepick (picos frontales) y tobillo firme. No te vayas por patines “de juguete”.
Casco tipo multi-impacto (al inicio reduce golpes).
Guantes, pantalón térmico, sudadera y calcetín fino (sí, fino: mejora el ajuste).
Protectores de cuchilla para caminar fuera del hielo y soakers para guardarlas secas.
Opcionales que ayudan
Rodilleras/elbow pads para las primeras semanas.
Termo con agua (la deshidratación también ocurre en climas fríos).
Evita: patines sueltos o muy grandes “para que le duren”. Un mal ajuste puede transformarse en ampollas, caídas y frustración.
Beneficios reales para tus hijos
Motricidad fina y gruesa: equilibrio, propiocepción, coordinación.
Regulación emocional: aprender a caer, levantarse y volver a intentar.
Salud integral: actividad aeróbica + fuerza del core y piernas.
Habilidades sociales: turnos, espera, trabajo con música y equipo.
Seguridad y progresión
- Calienta 5–7 min (saltitos, movilidad de tobillo y cadera).
- Caídas seguras: rodillas primero, manos con guantes, mentón al pecho.
- Progresión gradual: domina frenados y giros simples antes de saltos.
- Descanso y nutrición: colaciones ligeras y recuperación tras sesiones.
El patinaje artístico infantil puede iniciar desde los 4 años con enfoque lúdico y seguro. Con patines que ajusten bien, casco al principio y clases graduales, tu peque ganará coordinación, confianza y una afición bellísima. No es solo para niñas: es un deporte mixto que forma carácter dentro y fuera del hielo.
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Por qué tu hijo respira con “chiflidos” y qué hacer
Si alguna vez escuchaste a tu hijo respirar y notaste un silbido o un “chiflido” en el pecho o la nariz, es normal que te asustes. Ese sonido, conocido como sibilancia, puede tener varias causas, y aunque a veces desaparece con un resfriado, otras requiere atención médica.
¿Qué son exactamente las sibilancias?
Las sibilancias son sonidos agudos, parecidos a un silbido, que se producen cuando el aire pasa por vías respiratorias estrechas o inflamadas. Son más comunes cuando el niño exhala, aunque en casos graves también se oyen al inhalar.
Estas pueden aparecer por:
- Inflamación de los bronquios o bronquiolos.
- Espasmos en los músculos de las vías respiratorias (broncoespasmos).
- Acumulación de mucosidad.
Cuando el aire encuentra resistencia al pasar, “chifla”, y ese silbido se percibe en el pecho o incluso en la nariz.
Causas más comunes en niños
En la infancia, las sibilancias son muy frecuentes, especialmente entre los 2 y 6 años, porque las vías respiratorias aún son pequeñas. En México, las causas más reportadas incluyen:
1. Infecciones respiratorias virales
Resfriados, bronquiolitis o gripe provocan inflamación y mucosidad, lo que estrecha las vías respiratorias. Es común escuchar “silbidos” durante o después de un cuadro viral.
2. Alergias respiratorias
El polvo, el polen, los ácaros o el pelo de mascota pueden generar reacciones alérgicas que inflaman la mucosa bronquial. Muchos niños presentan tos nocturna o chiflidos recurrentes en época de primavera o con cambios de clima.
3. Asma infantil
El asma es una de las principales causas de sibilancias recurrentes. No todos los niños con estos sonidos son asmáticos, pero los que tienen antecedentes familiares o alergias deben ser vigilados de cerca.
4. Reflujo o broncoaspiración
En algunos casos, el contenido del estómago puede regresar hacia las vías respiratorias y causar irritación o inflamación crónica.
5. Cuerpos extraños
Cuando un niño inhala accidentalmente un objeto pequeño (como una semilla o parte de un juguete), este puede quedarse atascado en el tracto respiratorio, generando un silbido súbito y dificultad respiratoria.
Síntomas que acompañan las sibilancias
Además del “chiflido” característico, pueden presentarse:
Tos seca o persistente, sobre todo por la noche o al correr.
Respiración rápida o dificultosa.
Aletas nasales abiertas (se nota que hace esfuerzo al respirar).
Coloración azulada alrededor de los labios (en casos graves).
Estos signos indican que el cuerpo está luchando por oxigenarse, y es motivo para acudir con el pediatra o a urgencias.
¿Cómo se diagnostican?
El pediatra evaluará los sonidos con un estetoscopio y puede solicitar:
Radiografía de tórax, si se sospecha neumonía o cuerpo extraño.
Oximetría de pulso, para medir el oxígeno en sangre.
Pruebas de alergia o estudios de función pulmonar si las sibilancias son frecuentes.
No todos los niños con silbidos tienen asma, y muchos superan estos episodios entre los 6 y 10 años conforme crecen sus vías respiratorias.
Tratamiento y cuidados en casa
Si son causadas por virus
Basta con mantener la nariz despejada, ofrecer líquidos tibios, y usar un humidificador si el ambiente es seco.
Si el médico sospecha broncoespasmo o asma
Se pueden usar broncodilatadores (como el salbutamol) mediante inhalador o nebulización. En casos más graves, se agregan corticoides para reducir la inflamación. Bajo preescripción médica.
Evita factores que empeoran la respiración
- No fumar cerca del niño.
- Mantén los espacios libres de polvo y humedad.
- Evita aerosoles o fragancias fuertes.
- No automediques: los “remedios caseros” pueden retrasar un diagnóstico serio.
¿Cuándo acudir al médico?
Lleva a tu hijo al hospital o pediatra si:
- Respira muy rápido o con esfuerzo.
- Se le hunden las costillas al inhalar.
- No puede hablar o comer por falta de aire.
- Tiene coloración azul o gris en labios o dedos.
Estos son signos de emergencia respiratoria que requieren atención inmediata.
Si escuchas que tu hijo chifla o silba al respirar, no lo ignores. Las sibilancias pueden ir desde un simple resfriado hasta asma o alergia. Observa su respiración, evita irritantes y consulta siempre al pediatra. Un diagnóstico temprano permite tratar a tiempo y evitar complicaciones.
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