Agosto 2025 Nº 4

Actividades para niños que mejoran su tolerancia a la frustración

La frustración es parte natural del desarrollo, pero enseñar a los niños a gestionarla sin berrinches puede ser más fácil (¡y divertido!) de lo que parece. Descubre cómo los juegos y hobbies pueden convertirse en poderosas herramientas para fortalecer su inteligencia emocional.

¿Qué es la tolerancia a la frustración y por qué es tan importante?

La tolerancia a la frustración es la capacidad de mantener la calma cuando algo no sale como se espera. En la infancia, esto se traduce en no llorar o enojarse de inmediato cuando pierden un juego, cuando tienen que esperar su turno o si se les niega algo.

Entre los 3 y 8 años, los niños aún están construyendo sus recursos internos para enfrentar el “no” o el “todavía no”. Una baja tolerancia puede manifestarse en explosiones de ira, llanto, ansiedad o evitación de retos. Por eso es tan importante enseñarles a tolerar el error, el tiempo de espera y la pérdida, sin que eso afecte su autoestima o motivación.

Juegos que enseñan a los niños a tolerar la frustración

Jugar no solo es una forma de pasar el rato: también es una estrategia educativa emocional. A continuación, algunas actividades que puedes incorporar en casa.

Rompecabezas y bloques de construcción

Armar un rompecabezas o una torre de bloques puede ser desesperante… ¡y ahí está el aprendizaje! Los errores al colocar piezas o ver caer una construcción ayudan a fortalecer la paciencia y la perseverancia. Empieza por versiones sencillas e incrementa la dificultad conforme toleren mejor la frustración.

Juegos de mesa con turnos

Juegos como Serpientes y Escaleras, Uno o La Oca son perfectos para enseñar a esperar el turno, seguir reglas y aceptar la derrota. Es importante validar sus emociones si se sienten mal al perder, pero también reforzar la idea de que el juego es diversión, no competencia.

Juegos de estrategia

El Jenga o el Dominó requieren concentración y toma de decisiones. Cuando el resultado no sale como esperaban los niños pueden aprender a manejar la decepción y planificar mejor para la próxima vez.

Actividades y hobbies que promueven el autocontrol emocional

Además del juego estructurado, hay hobbies que favorecen la tolerancia a la frustración mientras divierten.

Arte y manualidades

Dibujar, pintar, moldear plastilina o hacer collage les permite expresar emociones difíciles como el enojo o la decepción. Es común que se frustren si su dibujo “no sale bonito”, pero con apoyo pueden aprender a valorar el proceso más que el resultado.

Lectura de cuentos sobre emociones

Las historias permiten que los niños se identifiquen con personajes que también sienten frustración y descubran formas sanas de afrontarla.

Escuchar música relajante

La música tiene efectos calmantes en el sistema nervioso. Puedes crear una playlist con canciones infantiles suaves o melodías instrumentales para ayudar a tu hijo a recuperar la calma tras un berrinche.

Respiración profunda y visualización

Actividades como contar hasta 3 al inhalar y hasta 4 al exhalar ayudan a reducir el estrés en momentos de frustración. Puedes usar cuentos guiados o juegos de soplar burbujas para enseñar esta técnica de forma divertida.

Tips para acompañar a tu hijo en estos aprendizajes

  • Evita sobreproteger: no intervengas de inmediato ante cualquier molestia. Déjalo experimentar y guíalo para que descubra soluciones.
  • Fomenta el esfuerzo: enséñale que hay que trabajar por lo que se desea y que no todo se obtiene de inmediato.
  • Reconoce sus logros emocionales, no solo los resultados: “Te vi muy tranquilo cuando perdiste”, “Respiraste profundo y lo intentaste otra vez”.
Fomentar la tolerancia a la frustración en los niños no se trata de evitarles el enojo o la tristeza, sino de enseñarles a convivir con esas emociones. Los juegos, pasatiempos y momentos cotidianos pueden ser aliados clave en este proceso.

6 consejos para cuidar tus finanzas en esta vuelta a clases

El próximo ciclo escolar 2025-2026 inicia el lunes 1 de septiembre en México. Mientras niñas y niños se preparan para volver a clases, muchas familias están en plena etapa de compras escolares: útiles, mochilas, uniformes y más. Esta temporada suele ser complicada para la economía familiar, por lo que una buena planeación puede marcar la diferencia.

Según un sondeo de la Concanaco Servytur, el gasto promedio por alumno en útiles, libros y uniformes ronda entre los 5,500 y 7,500 pesos, aunque podría aumentar hasta un 10%, más aún si se suman herramientas como computadoras o instrumentos electrónicos. Por eso, es importante tomar decisiones inteligentes para no afectar tus finanzas. Aquí te damos seis consejos útiles:

1. Cotiza y compara precios
No compres en la primera papelería que veas. Compara precios entre tiendas físicas y en línea. Aprovecha herramientas como “Quién es quién en los precios” de Profeco, que muestra comparativas de productos básicos como lápices, cuadernos o pegamento.

2. Reutiliza, recicla y reduce
Antes de comprar, revisa qué útiles del año pasado aún sirven: mochilas, lápices, reglas, colores, etc. Recicla hojas de cuadernos que no se usaron completamente para armar nuevas libretas. Puedes organizar intercambios de libros usados con otros papás si están en buen estado.

3. Organízate con otros papás y compren al mayoreo
Ir a almacenes donde vendan por volumen puede representar un gran ahorro. Organízate con otros papás del grupo escolar o con familiares para comprar en conjunto. También puedes aprovechar ferias escolares organizadas por la Profeco o la Secretaría de Economía.

4. Evita comprar solo por moda
Los artículos con personajes populares suelen ser más costosos. Habla con tus hijos sobre priorizar lo necesario. Pueden elegir uno o dos artículos de sus personajes favoritos y dejar el resto para otra ocasión o para cuando haya descuentos.

5. Compra uniformes de buena calidad
No siempre lo más barato conviene. Busca uniformes con buena tela y costuras resistentes para que duren todo el ciclo escolar. Compra tallas un poco más grandes (sin exagerar) para que no les queden justos tan pronto. Los suéteres y chamarras bien cuidados pueden durar más de un año.

6. No te endeudes
Evita compras impulsivas o fuera de tu presupuesto. Si bien puede ser tentador pagar con crédito, esto solo complicará tus finanzas más adelante. Lo ideal es crear un fondo de ahorro a lo largo del año, con pequeñas aportaciones mensuales para enfrentar esta temporada sin estrés económico.

Consejos extra

  • Analiza tus necesidades reales antes de comprar.

  • Prioriza la calidad: algo barato que se rompe rápido saldrá más caro a largo plazo.

Enseña a tus hijos a cuidar sus útiles y uniformes para que les duren y puedan ser reutilizados.

Con estos consejos, podrás enfrentar la vuelta a clases sin afectar tu economía familiar.

Video: ¿Tu hijo es melindroso con la comida?

¿Tu hijo hace drama con la comida? No estás sola… Descubre tips que SÍ funcionan para los melindrosos de casa.

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¿Qué hacer para que los niños se adapten bien a la escuela?

La pediatra Anna Estapé nos explica cómo podemos ayudar a nuestros peques a adaptarse de nuevo a los horarios y las rutinas escolares … ¡y conseguir salir a tiempo de casa por las mañanas! Toma nota de sus consejos.

Después del descanso de las vacaciones, llega el regreso a clases como un torbellino. La vuelta al trabajo, el inicio escolar, la planificación de las actividades extraescolares… Un periodo un poco estresante para las familias con niños y niñas. 

El regreso a la escuela supone muchos cambios: retomar las rutinas, volver a despertarse pronto por la mañana, nervios por el inicio de un nuevo curso, adaptarse al cambio de profesor o de compañeros… Todas estas situaciones pueden generar cierto miedo y ansiedad en tu hijo o hija.

¿Cómo facilitar la adaptación de los niños en el regreso a la escuela?

    • Primero que todo, es indispensable tener cubiertas las necesidades básicas, en especial, el descanso y el sueño. Unos días antes del inicio escolar, les recomiendo retomar las rutinas. 
    • También es importante hablar con tus hijos de cómo se sienten con el regreso a clases. Mostrar empatía (¡una situación nueva nos pone un poco nerviosos también a los adultos!), reconocer y validar sus emociones e intentar empoderarlos. Es fundamental que confíen en que serán capaces de superar la situación y que se sientan apoyados por nosotros. Podemos ofrecerles algún objeto de transición para fortalecer esta confianza.
    • Los días previos podemos familiarizarnos con la escuela, si es la primera vez que tu hijo asistirá. Por ejemplo, podemos hacer el camino hacia la escuela juntos, organizar una rutina visual del paso a paso que haremos cada día cuando vaya al colegio… También podemos recurrir al juego simbólico y jugar al primer día de clases con muñecos. Normalmente aceptamos mejor un cambio cuando sabemos qué es lo que podemos esperar. 
    • Y, por último, acumulen paciencia para los primeros días. Los niños y las niñas necesitan tiempo para adaptarse. Suelen llegar a casa muy cansados, con necesidad de contacto con su familia, y eso puede hacer que aparezcan berrinches o discusiones entre hermanos con mucha más facilidad

¿Qué hay que hacer para no llegar tarde a la escuela? ¡Los 5 tips de Anna Estapé! 

Este es otro de los retos con el que nos encontramos en el inicio de curso. Hay días que parece misión imposible, pero con estos cinco consejos salir a tiempo de casa por las mañanas, y no llegar tarde a la escuela, será una realidad:

1. Mantén la calma. Sé que hay días que es desesperante. Prisas, agobios, minutos que van pasando y niños y niñas que parece que van en cámara lenta. Pero cuanto más nerviosos nos ponemos los adultos, más lentos van los niños. En realidad, ellos no entienden que tenemos que llegar a tiempo al trabajo o que tenemos una reunión importante a primera hora.

2. Sé previsor y deja preparado todo lo que puedas la noche anterior: la mochila, la ropa que se pondrán, la planificación del desayuno… Esto ahorrará unos minutos por la mañana que seguro agradecerás.

3. Dedica unos minutos a apapachar a tu hijo o hija antes de levantarle de la cama. Acuéstate en la cama y empieza el día con unos minutos de conexión, cariño, abrazos…, para que poco a poco se vaya despertando sin prisas. Aunque, de entrada, pueda parecer una pérdida de tiempo, te aseguro que estos minutos harán que el resto de la mañana fluya mucho mejor.

4. Anticipa y ten unas rutinas claras y marcadas. El niño o la niña debe tener claro qué cosas hay que hacer por la mañana y en qué orden deben hacerse. Por la mañana, las transiciones entre una actividad y la siguiente pueden ser más difíciles para ellos. Les puedes ayudar simplificando la rutina y repitiendo los mismos pasos cada mañana. Una rutina visual con dibujos también puede ser útil.

5. Juega con ellos. Sí, soy consciente de que a las 8 de la mañana a pocos adultos nos dan ganas de ponernos a jugar, pero puede ser una solución ideal para salir a tiempo. Los niños y las niñas odian las prisas y no suele funcionar ir lanzando órdenes de lo que deben hacer mientras hacemos otras cosas. Pero, en cambio, puedes apretar el “botón turbo” que tu hijo tiene en la punta de la nariz o en el ombligo, y empezar a moverlos y a hacer las cosas exageradamente rápido. Posiblemente, esto saque alguna carcajada a tu hijo y se anime a participar. Te aseguro que esto funciona mucho mejor que un “date prisa que llegamos tarde”.

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