
Prevención de la toxoplasmosis: cuidados antes y después del parto
La toxoplasmosis es una infección provocada por un parásito que puede afectar seriamente la salud de la madre y del bebé si no se detecta y trata a tiempo. Durante el embarazo, la prevención se vuelve prioritaria, ya que el riesgo de transmisión aumenta a medida que se acerca el término de la gestación. Incluso después del parto, es recomendable realizar el test de toxoplasmosis para descartar un contagio en las últimas semanas y evitar complicaciones para el recién nacido.

Medidas preventivas clave
La mejor forma de prevenir es combinando hábitos de higiene estrictos con una alimentación segura. Entre las principales recomendaciones están:
- Cocinar siempre bien la carne, evitando consumirla cruda o poco cocida.
- No probar alimentos mientras se están preparando.
- Lavar frutas y verduras con abundante agua y de forma minuciosa.
- Evitar embutidos crudos, huevos sin cocer, mariscos crudos y lácteos no pasteurizados.
- Mantener una correcta limpieza de utensilios de cocina, tablas y superficies de trabajo.
- Usar guantes y lavarse bien las manos si se manipula tierra o arena, o si se tiene contacto con las heces de gatos.
Importancia del diagnóstico
El análisis de toxoplasmosis detecta anticuerpos que indican si la madre ya tuvo la infección o si está en curso. Un resultado positivo en anticuerpos IgG y negativo en IgM significa que la madre está protegida. Por el contrario, la presencia de IgM suele indicar una infección reciente y requiere una vigilancia médica más exhaustiva.
Tratamiento en caso de contagio
Si se confirma la infección durante el embarazo, el tratamiento antiparasitario puede reducir significativamente el riesgo de transmisión al bebé. El objetivo es eliminar el parásito antes de que llegue al feto. Cuando la infección se detecta en el recién nacido, el tratamiento continúa después del parto para garantizar su bienestar.
Buenas noticias para las mamás
Gracias a los avances médicos, más del 90% de los bebés con toxoplasmosis congénita nacen sin síntomas evidentes y con un seguimiento pediátrico favorable. Sin embargo, la clave está en la prevención, el diagnóstico oportuno y el cumplimiento estricto de las recomendaciones médicas.

Cuidar la salud de la madre es proteger al bebé desde antes de su nacimiento. La prevención no solo se trata de hábitos, sino de decisiones conscientes que garantizan un embarazo más seguro y tranquilo.
Dermatitis Atópica en bebés: causas, síntomas y cuidados esenciales
La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria y crónica, con causas multifactoriales y un componente genético. En muchos casos, los bebés que la padecen o sus familiares cercanos también presentan otras enfermedades alérgicas, como asma o rinoconjuntivitis, e incluso alergias alimentarias.

Síntomas más comunes:
- Piel seca y falta de lípidos, lo que la hace sensible tanto al frío como al calor.
- Ampollas que supuran, enrojecimiento y comezón intensa.
- Lesiones recurrentes y aparición frecuente de erupciones dérmicas.
Cuidados recomendados:
- Usar jabones y shampoos suaves, preferentemente aceites de baño calmantes, sin perfumes ni colorantes.
- Hidratar la piel del bebé con cremas específicas para dermatitis.
- Mantener las uñas cortas y limpias para evitar que el rascado provoque infecciones.
- Vestir con ropa de algodón y evitar lana o fibras sintéticas.
- Mantener el ambiente limpio y libre de polvo, ya que esta condición suele estar asociada a rinitis y asma.
Qué evitar:
- Lavar con frecuencia las zonas afectadas con agua y limpiadores agresivos.
- Usar perfumes o productos con colorantes en la piel.
- Contacto directo con animales que puedan soltar caspa, como perros y gatos, ya que empeora los síntomas.

Cómo prevenir y manejar la preeclampsia
La preeclampsia es una complicación del embarazo caracterizada por presión arterial alta y, en muchos casos, la presencia de proteínas en la orina. Puede aparecer a partir de la semana 20 de gestación y, si no se detecta y trata a tiempo, representa un riesgo tanto para la madre como para el bebé.

Factores de riesgo
Algunas mujeres tienen más probabilidades de desarrollarla, especialmente si:
- Es su primer embarazo o ha tenido preeclampsia en embarazos anteriores.
- Tiene antecedentes familiares de la enfermedad.
- Padece hipertensión crónica, obesidad o diabetes.
- Está esperando gemelos o más hijos.
- Tiene menos de 18 o más de 35 años.
Prevención y hábitos saludables
Aunque no siempre es posible prevenirla por completo, adoptar un estilo de vida saludable durante el embarazo puede ayudar a reducir el riesgo:
- Control prenatal regular: las visitas médicas periódicas permiten detectar aumentos en la presión arterial y otros signos de alerta.
- Alimentación equilibrada: priorizar frutas, verduras, proteínas magras y limitar el consumo de sal y ultraprocesados.
- Hidratación adecuada: beber suficiente agua durante el día.
- Actividad física moderada: caminar o realizar ejercicios adaptados para embarazadas, siempre con autorización médica.
- Descanso y manejo del estrés: dormir lo suficiente y practicar técnicas de relajación como respiración profunda o meditación.
Síntomas de alerta
Acudir de inmediato al médico si se presentan:
- Dolor de cabeza intenso y persistente.
- Visión borrosa o destellos de luz.
- Hinchazón repentina en cara, manos o pies.
- Dolor en la parte superior del abdomen.
- Falta de aire.
Manejo de la preeclampsia
El tratamiento dependerá de la gravedad y la edad gestacional:
- Casos leves: reposo, control de presión arterial y seguimiento médico estricto.
- Casos moderados a graves: medicación antihipertensiva, hospitalización y vigilancia continua.
En algunos casos, la única solución definitiva es el parto, por lo que el médico puede inducirlo si el riesgo es alto para la madre o el bebé.

La detección temprana y el seguimiento constante son clave para manejar la preeclampsia. Con controles prenatales regulares y hábitos saludables, es posible reducir riesgos y proteger la salud de ambos.
Video: ¿Cuáles son las señales del sueño del bebé?
Si tu bebé bosteza… ¡ya es tarde! Mejor aprende a leer las señales secretas de sueño y evita desvelos.

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Cómo crear conexión con tu bebé 5 tips

- Háblale o cántale diario.
- Acaricia tu vientre suavemente.
- Lee en voz alta historias cortas.
- Pon música relajante.
- Respira profundo y relájate.
Cómo preparar al hermano mayor para la llegada del bebé
La llegada de un nuevo bebé es un momento lleno de ilusión para la familia, pero también puede despertar sentimientos encontrados en el hermano mayor. Es normal que surjan dudas, celos o miedos ante los cambios que se avecinan. Por eso, es clave prepararlo con tiempo y hacerlo sentir parte de esta nueva etapa.

1. Comunica con anticipación
No esperes hasta el último momento. Explícale, de forma sencilla y adaptada a su edad, que pronto tendrá un hermanito. Puedes usar cuentos, fotografías o incluso mostrarle tu pancita para que vea cómo crece el bebé. Cuanto más clara sea la información, menos espacio habrá para la confusión o la ansiedad.
2. Hazlo partícipe del proceso
Invítalo a ayudar en la preparación: elegir ropa, un peluche, decorar la habitación o incluso pensar en el nombre. Involucrarlo le dará un sentido de pertenencia y orgullo, reforzando la idea de que su papel es muy importante.
3. Mantén espacios exclusivos para él o ella
Aunque las rutinas cambien, es fundamental que el hermano mayor siga sintiendo que tiene tu atención. Dedica momentos especiales para jugar, leer o conversar con él sin interrupciones, fortaleciendo así su seguridad emocional.
4. Introduce los cambios gradualmente
Si habrá modificaciones importantes —como pasar de la cuna a la cama, dejar el pañal o empezar en la escuela— procura que ocurran meses antes o después de la llegada del bebé, para que no asocie estos cambios con la llegada del nuevo miembro.
5. Refuerza su papel y los aspectos positivos
Reconoce y celebra cada gesto de cariño y cooperación hacia el bebé. Frases como “Me encanta cómo ayudas” o “El bebé tiene mucha suerte de tenerte” refuerzan su autoestima y fomentan un vínculo afectivo sano.

Con paciencia, comunicación y tiempo de calidad, este cambio puede transformarse en una experiencia positiva que fortalezca los lazos familiares.
Primeros pasos en el control de esfínteres: señales reales
El control de esfínteres es un hito importante en el desarrollo infantil, pero no existe una edad exacta para que ocurra. Forzar el proceso antes de tiempo puede generar frustración tanto en el niño como en los padres. Por eso, más que enfocarse en la edad, lo ideal es observar las señales reales de que tu hijo está listo.

¿Qué es el control de esfínteres?
Es la capacidad que desarrolla el niño para reconocer la sensación de querer orinar o evacuar y actuar en consecuencia, utilizando el baño o una bacinica. Implica madurez física, cognitiva y emocional.
Señales reales de que tu hijo está listo:
- Mayor control físico: Mantiene el pañal seco por 2 horas o más.
- Comunicación clara: Expresa con palabras o gestos que tiene ganas de ir al baño.
- Interés por imitar: Quiere copiar lo que hacen los adultos o hermanos al ir al baño.
- Molestia por el pañal sucio: Pide que se lo cambies o intenta quitárselo.
- Capacidad de seguir instrucciones simples: Puede entender y cumplir pasos como “baja tu pantalón y siéntate”.
Primeros pasos para iniciar
- Introduce la bacinica o adaptador de forma lúdica, permitiendo que el niño la explore.
- Hazlo parte de la rutina, sentándolo después de las comidas o antes del baño.
- Celebra los intentos, no solo los logros, con palabras positivas y sonrisas.
Evita presiones o castigos; el proceso debe ser gradual y respetuoso.

Cada niño avanza a su propio ritmo. Algunos logran el control completo en pocos meses, otros tardan más. La paciencia, la constancia y el refuerzo positivo son clave para que este paso sea una experiencia agradable.
¿Qué hacer si mi hijo no quiere comer casi nada?
Es normal que en algunas etapas los niños parecen perder el interés por la comida. Entre el año y los tres años, su crecimiento se ralentiza y con él, también el apetito. Sin embargo, la preocupación de los padres es comprensible, sobre todo si sienten que su hijo no está recibiendo todos los nutrientes que necesita.

1. Comprende que es parte de su desarrollo
Muchos niños pasan por fases de “picky eating” (comer selectivamente). Esto no siempre significa un problema de salud. Puede ser una forma de afirmar su independencia o simplemente una preferencia temporal por ciertos alimentos.
2. Evita presionar o castigar
Forzar a un niño a comer puede generar rechazo y asociar la comida con experiencias negativas. En lugar de obligarlo, ofrece porciones pequeñas y permite que él decida cuánto comer.
3. Ofrece variedad y presenta la comida de forma atractiva
Usa colores, formas y texturas para que los alimentos llamen su atención. Por ejemplo, frutas cortadas en figuras divertidas o purés con combinaciones de colores.
4. Mantén horarios y rutinas
Un horario estable para las comidas y refrigerios ayuda a que el niño sepa cuándo esperar la comida y tenga más disposición para comer. Evita darle leche o jugos muy cerca de la hora de comer, ya que pueden quitarle el hambre.
5. Da el ejemplo
Los niños aprenden observando. Si ven que sus padres disfrutan de frutas, verduras y comidas saludables, será más probable que ellos también quieran probarlas.
6. Consulta al pediatra si es necesario
Si la falta de apetito es persistente, hay pérdida de peso o signos de fatiga, es importante consultar con un profesional para descartar causas médicas.

La paciencia y la creatividad son tus mejores aliadas. Un niño que come poco hoy puede sorprenderte mañana con un apetito renovado. Mientras tanto, ofrece opciones saludables y mantén un ambiente tranquilo y positivo en cada comida.
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